Martes, 16 de noviembre de 2010

ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Silenciar la voz de la religi?n".

Silenciar la voz de la religi?n

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Estamos enfrascados en una serie de discusiones repetitivas sobre el papel de la religi?n en la vida p?blica, en la pol?tica y la econom?a, en los ?mbitos legislativos y judiciales, en la educaci?n y en los medios de comunicaci?n. Son frecuentes las acusaciones a nuestra Iglesia de querer imponer dogmas y normas al pa?s, de pretender intervenir en asuntos pol?ticos, de violar el Estado laico, de no respetar la separaci?n Iglesia-Estado, y nos recuerdan lo dicho por Jes?s de que "al C?sar lo que es del C?sar y a Dios lo que es de Dios", como si les importara mucho la Palabra de Dios, o como si nosotros fu?ramos los desobedientes al mandato divino, o como si nos tuviera que dejar inactivos y callados la pretensi?n de algunos c?sares actuales (gobernantes, l?deres pol?ticos y legisladores) de creerse dioses, ante quienes todos deben doblar la rodilla. Ellos son los primeros en no darle a Dios lo que es de Dios.

Es m?s frecuente la postura de aquellos que siguen defendiendo que su fe es para su vida privada y que nada tiene que ver con el ejercicio de sus funciones p?blicas. Lo dicen con una real convicci?n, como si conocieran muy a fondo lo que implica la fe cristiana, que no se puede encerrar en el c?rculo ?ntimo de la conciencia y del hogar, sino que engloba toda la vida, todos los criterios y todos los comportamientos. Esto parece m?s bien fruto de ignorancia religiosa o de conveniencia electorera.

JUZGAR

En su muy reconocido discurso ante el Parlamento brit?nico, el Papa Benedicto XVI expres?: "El mundo de la raz?n y el mundo de la fe -el mundo de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas- necesitan uno de otro y no deber?an tener miedo de entablar un di?logo profundo y continuo, por el bien de nuestra civilizaci?n.


En otras palabras, la religi?n no es un problema que los legisladores deban solucionar, sino una contribuci?n vital al debate nacional. Desde este punto de vista, no puedo menos que manifestar mi preocupaci?n por la creciente marginaci?n de la religi?n, especialmente del cristianismo, en algunas partes, incluso en naciones que otorgan un gran ?nfasis a la tolerancia. Hay algunos que desean que la voz de la religi?n se silencie, o al menos que se relegue a la esfera meramente privada. Hay quienes esgrimen que la celebraci?n p?blica de fiestas como la Navidad deber?a suprimirse seg?n la discutible convicci?n de que ?sta ofende a los miembros de otras religiones o de ninguna. Y hay otros que sostienen -parad?jicamente con la intenci?n de suprimir la discriminaci?n- que a los cristianos que desempe?an un papel p?blico se les deber?a pedir a veces que actuaran contra su conciencia. ?stos son signos preocupantes de un fracaso en el aprecio no s?lo de los derechos de los creyentes a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa, sino tambi?n del leg?timo papel de la religi?n en la vida p?blica. Quisiera invitar a todos ustedes, por tanto, en sus respectivos campos de influencia, a buscar medios de promoci?n y fomento del di?logo entre fe y raz?n en todos los ?mbitos de la vida nacional" (17-IX-2010).

Y en su encuentro con la Reina Isabel II, dijo: "Al reflexionar sobre las ense?anzas aleccionadoras del extremismo ateo del siglo XX, jam?s olvidaremos c?mo la exclusi?n de Dios, de la religi?n y de la virtud en la vida p?blica, conduce finalmente a una visi?n sesgada del hombre y de la sociedad y, por lo tanto, a una visi?n restringida de la persona y de su destino" (16-IX-2010).


ACTUAR

Alentamos a los que tienen responsabilidades pol?ticas y sociales, si se reconocen creyentes en Cristo, que se acerquen m?s a El ahora, y no se queden con el Bautismo y quiz? la Primera Comuni?n de cuando eran ni?os. Que lo conozcan y se relacionen m?s con El. El no es enemigo, sino amigo, camino, verdad, luz y vida. No escondan su creencia, sino demu?strenla, no s?lo participando en la Misa dominical y en otros ritos, sino sobre todo ejerciendo la justicia social, amando por encima de todo la verdad, venciendo la corrupci?n, dialogando con quienes piensan distinto, para llegar a acuerdos consensuados, amando y sirviendo a los pobres.


Publicado por verdenaranja @ 22:03  | Hablan los obispos
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