Mi?rcoles, 17 de noviembre de 2010

ZENIT? publica la intervenci?n que dirigi? Benedicto XVI el lunes, 1 de Noviembre de 2010, solemnidad de todos los santos, al rezar a mediod?a el ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas:

La solemnidad de todos los santos, que hoy celebramos, nos invita a elevar la mirada al Cielo y a meditar en la plenitud de la vida divina que nos espera. ?"Somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todav?a" (1Juan?3, 2): con estas palabras el ap?stol Juan nos asegura la realidad de nuestra futura relaci?n con Dios, as? como la certeza de nuestro destino futuro. Como hijos amados, por este motivo, recibimos tambi?n la gracia para soportar las pruebas de esta existencia terrena, el hambre y la sed de justicia, las incomprensiones, las persecuciones (Cf.?Mateo?5, 3-11), y al mismo tiempo heredamos ya desde ahora lo que se promete en las bienaventuranzas evang?licas, "en las cuales resplandece la nueva imagen del mundo y del hombre que inaugura Jes?s" (Benedicto XVI,?Ges? di Nazaret, Mil?n 2007, 95; Jes?s de Nazaret). La santidad, imprimir a Cristo en uno mismo, es el objetivo de la vida del cristiano. El beato Antonio Rosmini escribe: "El Verbo se hab?a impreso a s? mismo en las almas de sus disc?pulos con su aspecto sensible... y con sus palabras... hab?a dado a los suyos esa gracia... con la que el alma percibe inmediatamente al Verbo" (Antropologia soprannaturale, Roma 1983, 265-266, Antropolog?a sobrenatural). Y nosotros experimentamos con antelaci?n el don de la belleza de la santidad cada vez que participamos en la Liturgia eucar?stica, en comuni?n con la "multitud inmensa" de los bienaventurados, que en el Cielo aclaman eternamente la salvaci?n de Dios y del Cordero (Cf.?Apocalipsis?7, 9-10). "La vida de los Santos no comprende s?lo su biograf?a terrena, sino tambi?n su vida y actuaci?n en Dios despu?s de la muerte. En los santos es evidente que, quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos" (enc?clica?Deus caritas est, 42).

Consolados por esta comuni?n de la gran familia de los santos, ma?ana conmemoraremos todos los fieles difuntos. La liturgia del 2 de noviembre y el piadoso ejercicio de visitar los cementerios nos recuerdan que la muerte cristiana forma parte del camino de asimilaci?n a Dios y que desaparecer? cuando Dios ser? todo en todos. Si bien la separaci?n de los afectos terrenales es ciertamente dolorosa, no debemos tener miedo de ella, porque cuando est? acompa?ada por la oraci?n de sufragio de la Iglesia, no puede quebrar los profundos lazos que nos unen en Cristo. En este sentido, san Gregorio de Niza afirmaba: "Quien ha creado todo con la sabidur?a, ha dado esta disposici?n dolorosa como instrumento de liberaci?n del mal y posibilidad para participar en los bienes esperados (De mortuis oratio, IX, 1, Leiden 1967, 68).


Queridos amigos, la eternidad no es "un continuo sucederse de d?as del calendario, sino algo as? como el momento pleno de satisfacci?n, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad" (enc?clica Spe Salvi, 12) del ser, de la verdad, del amor. Encomendemos a la virgen Mar?a, gu?a segura hacia la santidad, nuestra peregrinaci?n hacia la patria celestial, mientras invocamos su maternal intercesi?n por el descanso eterno de todos nuestros hermanos y hermanas, que se han dormido en la esperanza de la resurrecci?n.?

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa a?adi? en italiano:]

Ayer por la tarde, en un grav?simo atentado en la catedral siro-cat?lica de Bagdad, decenas de personas murieron y quedaron heridas, entre las cuales dos sacerdotes y un grupo de fieles reunidos con motivo de la santa misa dominical. Rezo por las v?ctimas de esta absurda violencia, que es a?n m?s feroz pues ha golpeado a personas inermes, reunidas en la casa de Dios, que es casa de amor y reconciliaci?n. Expreso, adem?s, mi afectuosa cercan?a a la comunidad cristiana, que ha vuelto a ser golpeada, y aliento a todos los pastores y fieles a?perseverar en la fortaleza y en la firmeza de la esperanza. Ante los crueles episodios de violencia que siguen destrozando a las poblaciones de Oriente Medio, quisiera renovar por ?ltimo mi apremiante llamamiento a la paz: es don de Dios, pero es tambi?n el resultado de los esfuerzos de los hombres de buena voluntad, de las instituciones nacionales e internacionales. ?Que todos unan sus fuerzas para que termine toda violencia!

[A continuaci?n, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas, en espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana. Hoy celebramos la fiesta de Todos los Santos, la multitud de hermanos nuestros en la fe que, a lo largo de todos los siglos, han llegado a la casa del Padre e interceden por nosotros. Ellos nos recuerdan que Dios nos mira con amor y nos llama tambi?n a nosotros a una vida de santidad, a la plenitud de la caridad, a vivir completamente identificados con Cristo. Que la intercesi?n de la Virgen Mar?a y el ejemplo de los santos nos ayuden a recorrer con alegr?a el camino que lleva a la bienaventuranza eterna. Feliz Fiesta.

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Habla el Papa
 | Enviar