Jueves, 18 de noviembre de 2010

Alocuci?n televisiva de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa ?Claves para un mundo mejor? (30 octubre de 2010). (AICA)

LA RELIGION DE LOS ARGENTINOS

Hace pocos d?as se ha publicado una encuesta sobre la fe de los argentinos. En realidad habr?a que decir mejor sobre la religiosidad de los argentinos. Como es sabido, las encuestas tienen un valor relativo y en ellas, buena medida, la respuesta depende del modo como se formula la pregunta.

Ahora bien: esta encuesta a la cual me refiero ha producido resultados un tanto desconcertantes y que hacen posibles diversas interpretaciones.

Ante todo aparece una idea de la fe que no corresponde a la concepci?n cat?lica de esa virtud teologal. Si la encuesta es certera, habr?a que pensar que una buena parte de los argentinos que se declaran cat?licos profesan una especie de subjetivismo religioso.

?Qu? quiero decir con esto? Que en realidad se est? llamando fe a lo que cada uno siente ante Dios o ante las cosas sagradas. La fe no ser?a un conjunto de convicciones sobre verdades fundamentales de un credo o una norma de vida, sino m?s bien la expresi?n de la actitud religiosa en un sentido m?s bien subjetivo, individual.

Esto plantea otra cuesti?n, que es la relaci?n dif?cil, ambigua muchas veces, entre fe y actitud religiosa. Entre la fe en el sentido cat?lico de la palabra, que es la acepci?n convencida de la verdad que Dios nos ha revelado y nos trasmite por medio de la Iglesia, y la actitud religiosa que es nuestra adoraci?n a Dios, y que se extiende como veneraci?n de la Sant?sima Virgen, y de los santos.

Esta dif?cil relaci?n entre fe y actitud religiosa se puede advertir en muchas de las formulas tradicionales de la piedad popular. Me llam? la atenci?n que en esta encuesta, felizmente, Nuestro Se?or Jesucristo le gana por 5 puntos a San Expedito. Esto quiere decir que no hay all? un discernimiento bien claro de hacia d?nde se tiene que dirigir el gesto religioso de la devoci?n, la adhesi?n de amor y de confianza. Teniendo en cuenta este problema, Pablo VI dec?a que la religiosidad popular, expuesta frecuentemente a deformaciones, deb?a ser orientada mediante una pedagog?a de evangelizaci?n.

Pero quiz?s lo m?s significativo de esta investigaci?n sobre la fe de los argentinos es que falta, al parecer en esa inmensa mayor?a que se declara cat?lica, una identificaci?n con la Iglesia, un sentido de pertenencia a la Iglesia. Al contrario, la Iglesia aparece como algo distinto de ellos, de aquellos que se profesan cat?licos. En todo caso la Iglesia ser? la jerarqu?a, la organizaci?n institucional, el cuerpo dogm?tico, los preceptos morales, etc. Pareciera que se registra una incomodidad respecto de la autoridad eclesial, que tiene la misi?n, el poder y el deber de indicar, en nombre de Dios, qu? hay que creer, qu? hay que obrar como expresi?n de la fe.

Ser cat?lico implica reconocerse espont?neamente como miembro de la Iglesia, ?mbito en el cual se vive en comuni?n de fe y de caridad participando del culto de Dios en la celebraci?n de los sacramentos. A los pastores de la Iglesia les corresponde guiar a los fieles en nombre de Cristo; ?se es un servicio de amor. Desde el principio, desde el tiempo de los Ap?stoles, ha sido as?. No se trata simplemente de establecer una vinculaci?n individualista con Dios, sino de incorporarse a una comunidad de salvaci?n lo cual ocurre por medio del bautismo.

Tambi?n en esta encuesta se registra una cierta incomodidad, en los que all? se llaman cat?licos, cuando la Iglesia hace presente sus verdades en el ?mbito p?blico, como que este individualismo y este subjetivismo religioso va acompa?ado de una especie de laicismo. Como si la Iglesia no tuviera el derecho y el deber de expresar con claridad la verdad sobre el hombre y los valores ?ticos fundamentales.

Ahora bien Benedicto XVI continuamente est? reivindicando el papel p?blico de la religi?n. ?Para qu?? Para purificar la raz?n, especialmente la raz?n que establece el orden de la sociedad, para que queden bien claros los conceptos fundamentales de justicia, solidaridad, bien com?n, de respeto a la vida humana y orientaci?n trascendente del hombre y su destino.

Si aceptamos los datos de la encuesta, me parece que para mejorar las cosas la soluci?n no es que la Iglesia se haga simp?tica, que mejore su sistema de comunicaci?n, que intente no confrontar ni enemistarse con nadie, para as? sumar adhesi?n y contento masivo. Lo que debi?ramos hacer nosotros, los pastores de la Iglesia, es acompa?ar mejor a las familias que bautizan a sus hijos, preocuparnos de que la catequesis en las parroquias y en los colegios sea m?s efectiva, es decir sea lo m?s completa posible y encamine a una perseverancia en la vida cristiana. Importa mucho formar bien a los adolescentes y j?venes en las virtudes fundamentales hoy frecuentemente olvidadas; ofrecer a todos los fieles medios concretos de crecimiento en la fe y en la vida espiritual y recordar siempre sin miedo las exigencias del Evangelio.

Me parece que aqu? est? la clave.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Hablan los obispos
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