Jueves, 18 de noviembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el texto del discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? el viernes,? 29 de Octubre de 2010, ?en alem?n a los miembros de la Fundaci?n ?Romano Guardini? de Berl?n, presentes en Roma con motivo de un congreso dedicado a la memoria de este te?logo, que fue maestro del propio Joseph Ratzinger.

Excelencias,
Ilustr?simo Se?or Presidente Profesor von Pufendorf,
Ilustres Se?oras y Se?ores,
Queridos amigos,

Es para mi una alegr?a poder daros la bienvenida aqu?, en el Palacio Apost?lico, a todos vosotros venidos a Roma con ocasi?n del Congreso de la Fundaci?n Guardini sobre el tema "Herencia espiritual e intelectual de Romano Guardini". En particular, le agradezco, querido profesor von Pufendorf, por las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de este encuentro, en las cuales ha expresado toda la ?lucha? actual, que nos une a Guardini y, al mismo tiempo, nos exige llevar adelante la obra de su vida.

En el discurso de agradecimiento con ocasi?n de la celebraci?n de su 80 cumplea?os, en febrero de 1965 en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich, Guardini describe la tarea de su vida, como ?l la entend?a, como un modo ?de interrogarse, en un continuo intercambio espiritual, qu? significa una Weltanschauung cristiana" (Stationen und R?ckblicke, S. 41). La visi?n, esta mirada conjunta sobre el mundo, fue para Guardini no una mirada desde el exterior como de un mero objeto de investigaci?n. ?l no pretend?a tampoco la perspectiva de la historia del esp?ritu, que examina y pondera cuanto otros han dicho o escrito sobre la forma religiosa de una ?poca. Todos estos puntos de vista eran insuficientes seg?n Guardini. En los apuntes sobre su vida, ?l afirmaba: ?Lo que inmediatamente me interesaba no era la cuesti?n de lo que alguien dijera sobre la verdad cristiana, sino de qu? es lo verdadero" (Berichte ?ber mein Leben, S. 24). Y era este planteamiento de su ense?anza lo que nos impresion? a nosotros los j?venes, porque nosotros no quer?amos conocer un ?espect?culo pirot?cnico? de las opiniones existentes dentro o fuera de la Cristiandad: nosotros quer?amos conocer lo que es. Y all? estaba uno que sin temor y, al mismo tiempo, con toda la seriedad del pensamiento cr?tico, planteaba esta cuesti?n y nos ayudaba a pensar juntos. Guardini no quer?a saber una o muchas cosas, ?l aspiraba a la verdad de Dios y a la verdad sobre el hombre. El instrumento para acercarse a esta verdad era para ?l la Weltanschauung ? como se la llamaba en aquel tiempo ? que se realiza en un intercambio vivo con el mundo y con los hombres. Lo espec?fico cristiano consiste en el hecho de que el hombre se sabe en una relaci?n con Dios que lo precede y a la cual no puede sustraerse. No es nuestro pensar el principio que establece la medida de las cosas, sino Dios que supera nuestra medida y que no puede ser reducido a entidad alguna creada por nosotros. Dios se revela a s? mismo como la verdad, pero esta no es abstracta, sino al contrario, se encuentra en lo concreto-viviente, en fin, en la forma de Jesucristo. Quien sin embargo quiere ver a Jes?s, la verdad, debe ?invertir la marcha?, debe salir de la autonom?a del pensamiento arbitrario hacia la disposici?n a la escucha, que acoge lo que es. Y este camino hacia atr?s, que ??l llev? a cabo en su conversi?n, plasm? todo su pensamiento y toda su vida como un continuo salir de la autonom?a hacia la escucha, hacia el recibir. Con todo incluso en una relaci?n aut?ntica con Dios, el hombre no siempre comprende lo que Dios dice. Necesita un correctivo, y este consiste en el intercambio con los dem?s, que en la Iglesia viviente de todo tiempo ha encontrado su forma confiable, que une a todos unos con otros.

Guardini era un hombre de di?logo. Sus obras surgieron, casi sin excepci?n, de un coloquio, al menos interior. Las lecciones del profesor de filosof?a de la religi?n y de Weltanschauung cristiana en la Universidad de Berl?n en los a?os 20 representaban sobre todo encuentros con personalidades de la historia del pensamiento. Guardini le?a las obras de estos autores, les escuchaba, aprend?a de c?mo ellos ve?an el mundo y entraba en di?logo con ellos, para desarrollar, en di?logo con ellos, lo que ?l, en cuanto que pensador cat?lico, ten?a que decir a su pensamiento. Esta costumbre ?l la continu? en Munich, y era tambi?n la peculiaridad del estilo de sus lecciones, el hecho de que ?l estuviese en di?logo con los Pensadores. Su palabra clave era: ?Mirad...? porque quer?a guiarnos a ?ver? y ?l mismo estaba en un di?logo com?n interior con los oyentes. Esta era la novedad respecto a la ret?rica de los viejos tiempos: que ?l no buscase de hecho ninguna ret?rica, sino que hablas de modo totalmente sencillo con nosotros y, al mismo tiempo, hablase con la verdad y nos indujese al di?logo con la verdad. Y este es un amplio espectro de ?di?logos? con autores como S?crates, San Agust?n o Pascal, con Dante, H?lderlin, M?rike, Rilke y Dostojevskij. ?l ve?a en ellos mediadores vivientes, que descubren en una palabra del pasado el presente, permitiendo verlo y vivirlo de una forma nueva. Estos nos dan una fuerza, que puede conducirnos de nuevo a nosotros mismos.

De la apertura del hombre a la verdad se desprende, para Guardini, un ethos, una base para nuestro comportamiento moral hacia nuestro pr?jimo, como exigencia de nuestra existencia. Dado que el hombre puede encontrar a Dios, puede tambi?n actuar bien. Para ?l vale esta primac?a de la ontolog?a sobre el ethos, del ser, del ser mismo de Dios rectamente comprendido y escuchado se sigue por tanto el recto actuar. ?l dec?a: ?Una praxis aut?ntica, es decir, una actuaci?n correcta, surge de la verdad, y debe luchar por ella? (ibid., S. 111).

Semejante anhelo hacia la verdad y el tender hacia lo que es originario y esencial, Guardini lo observaba sobre todo entre los j?venes. En sus di?logos con la juventud, particularmente en el Castillo de Rothenfels, que entonces gracias a Guardini se hab?a convertido en el centro del movimiento juvenil cat?lico, el sacerdote y educador llev? adelante los ideales del movimiento juvenil como la autodeterminaci?n, la propia responsabilidad y la disposici?n interior a la verdad; ?l los purific? y profundiz?. Libertad. S?, pero libre es solo ? nos dec?a ? el que es ?completamente lo que debe ser seg?n su naturaleza. [?] Libertad es verdad" (Auf dem Wege, S. 20). La verdad del hombre es para Guardini esencialidad y conformidad al ser. El camino lleva a la verdad cuando el hombre ejerce ?la obediencia de nuestro ser respecto al ser de Dios" (ibid., S. 21). Esto sucede ?ltimamente en la adoraci?n, que para Guardini pertenece al ?mbito del pensamiento.

Al acompa?ar a la juventud, Guardini busc? tambi?n un nuevo acceso a la liturgia. El redescubrimiento de la liturgia era para ?l un redescubrimiento de la unidad entre esp?ritu y cuerpo en la totalidad del ?nico ser humano, pues el acto lit?rgico es siempre al mismo tiempo un acto corporal y espiritual. El rezar se dilata a trav?s de la actuaci?n corporal y comunitaria, y as? revela la unidad de toda la realidad. La liturgia es un actuar simb?lico. El s?mbolo como quintaesencia de la unidad entre lo espiritual y lo material se pierde donde ambos se separan, donde el mundo se fragmenta de forma dual?stica en esp?ritu y cuerpo, en sujeto y objeto. Guardini estaba profundamente convencido de que el hombre es esp?ritu en cuerpo y cuerpo en esp?ritu y que, por tanto, la liturgia y el s?mbolo lo conducen a la esencia de s? mismo, en definitiva lo llevan, a trav?s de la adoraci?n, a la verdad.

Entre los grandes temas de la vida de Guardini, la relaci?n entre la fe y el mundo es de permanente actualidad. Guardini ve?a sobre todo en la Universidad el lugar de la b?squeda de la verdad. La Universidad puede serlo, sin embargo, solo cuando es libre de toda instrumentalizaci?n y ventajas con fines pol?ticos y de otro tipo. Hoy, en un mundo de globalizaci?n y fragmentaci?n, es a?n m?s necesario que se lleve adelante este prop?sito, un prop?sito que es muy importante para la Fundaci?n Guardini, y para cuya realizaci?n se ha creado la c?tedra Guardini.

De nuevo expreso mi cordial agradecimiento a todos los presentes por haber venido. Que acudir con frecuencia a la obra de Guardini afine la sensibilidad hacia los fundamentos cristianos de nuestra cultura y sociedad. Os imparto de buen grado a todos la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n de la versi?n italiana por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:46  | Habla el Papa
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