S?bado, 20 de noviembre de 2010

Homil?a?del Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes y los Itinerantes, el Arzobispo Antonio M. Vegli?, durante la Santa Misa que ha celebrado en Bogot? como clausura del Encuentro Continental Latino-americano de Pastoral sobre las Migraciones, que se ha celebrado en la capital de Colombia, del 17 al 20 de noviembre, sobre el tema ?Por una mejor pastoral de las migraciones econ?micas y forzadas en Am?rica Latina y en el Caribe?. El encuentro est? organizado por el Consejo Pontificio en colaboraci?n con la Secci?n para la Movilidad Humana del Consejo Episcopal Latino-Americano (CELAM). (Fides)

Encuentro Continental LatinoAmericano sobre las Migraciones?

Homil?a
(Bogot?, Colombia, 17-21 Noviembre 2010)?

S.E. Mons. Antonio Mar?a VEGLI?
Presidente del Pontificio Consejo
para la Pastoral de los Migrantes y los Itinerantes
Queridos hermanos en el Episcopado, en el sacerdocio y fieles todos,

Me alegra poder presidir esta celebraci?n eucar?stica y de rezar junto a ustedes al Se?or, esperando que nuestro trabajo apost?lico en favor de las migraciones econ?micas y forzadas en Latinoam?rica tenga una implicancia positiva.

Hemos escuchado el relato evang?lico en el que Jes?s se encuentra en el Templo, para anunciar la Buena Noticia, sin apoyarse en esta ocasi?n en ning?n milagro, con la ?nica fuerza de la Palabra, de su Palabra. Y habla de un mundo nuevo, diverso. Habla del mundo de los resucitados, de un mundo lleno de vida, en el que ya nadie se casa, sino que todos son hermanos, hijos de un mismo Padre, hijos de Dios.

Nosotros, con nuestro compromiso y nuestro trabajo queremos hacer realidad ese mundo nuevo, adelantar su venida: un mundo de hermanos, sin distinciones.

Ese es el objetivo de nuestra tarea ordinaria y la finalidad del Encuentro que hoy finalizamos. Esta celebraci?n es el punto conclusivo de nuestra reuni?n, y por ello mi homil?a quiere tambi?n recoger los elementos fundamentales de lo que ha sido nuestro trabajo compartido. Presentamos al Se?or nuestras dificultades, nuestros esfuerzos y nuestros proyectos para que ?l los bendiga, los llene de vida y as? puedan dar fruto.

Como hemos visto, el fen?meno migratorio en el siglo XXI es un desaf?o para todos y todas, en los diferentes niveles en que nos ubicamos en el orden mundial, desde una visi?n com?n. Es decir, desde una lectura de los migrantes como personas con una gran riqueza cultural, con una variedad de identidades, las cuales pueden y deben ser respetadas. Sea por la comunidad nacional, regional o internacional.

La migraci?n, sea econ?mica sea forzada, es un fen?meno internacional cuyos problemas deben tambi?n abordarse eficazmente desde un punto de vista ?tico, multilateral y multidisciplinario por los problemas que enfrentan los migrantes. Ellos, sobre todo las mujeres, son especialmente vulnerables a caer en manos de redes o mafias del crimen organizado transnacional. En efecto, cansados de las condiciones de vida y de trabajo en sus pa?ses de origen, los migrantes son f?cilmente enga?ados por los tratantes y traficantes, quienes les prometen un futuro m?s digno y maneras m?s f?ciles de ganar dinero en el extranjero. Una vez convencidos, los migrantes son conducidos, generalmente por v?as irregulares y sin recibir ning?n tipo de informaci?n, a pa?ses de los cuales desconocen todo, desde el idioma hasta la legislaci?n, pasando por los c?digos culturales. En estos Pa?ses, los derechos de los migrantes no son respetados ? ya sea por redes criminales como simples delincuentes ? que los fuerzan a trabajar como empleados/as dom?sticos en condiciones de esclavitud o a trabajar en la industria del sexo.

Las v?ctimas de la trata, por ejemplo, se sienten atrapadas entre las amenazas de sus explotadores y su condici?n irregular en el pa?s de acogida y en su propio Pa?s. Esta situaci?n hace que muchas v?ctimas no puedan o no se atrevan a denunciar los abusos a los que est?n sometidas. A ello se suman las deudas que los agentes de mafias imponen tanto a las v?ctimas como a sus familias.

Esto revela que la migraci?n es un fen?meno complejo que involucra tambi?n redes del crimen organizado. Los Pa?ses no deben consagrar sus esfuerzos exclusivamente al control de los flujos migratorios sino tambi?n a la protecci?n del migrante y la lucha contra el crimen organizado.

As?, es imprescindible la adopci?n de medidas, por ejemplo, que garanticen que las personas que denuncian ser v?ctimas de la trata no sean penalizadas por su entrada irregular en el pa?s y, por el contrario, sean adecuadamente protegidas contra las posibles represalias por parte de las redes criminales involucradas. Esta protecci?n no puede conllevar a la criminalizaci?n de las v?ctimas por ejemplo con la detenci?n en centros carcelarios, pero no basta con denunciarlos; en todo caso la responsabilidad de los Estados y de las organizaciones sociales es visitar estos centros, constituirse acompa?antes y monitorear la complejidad del fen?meno migratorio.

En esta visi?n, que toca al mundo entero y, particularmente, al continente Latinoamericano, nos viene al encuentro la figura de Mar?a de Nazareth, para animarnos, para confortarnos y para ayudarnos a gastar nuestras mejores ideas y energ?as al servicio de las migraciones econ?micas y forzadas. La devoci?n milenaria del pueblo cristiano considera a Mar?a: ?Madre del camino? (EMCC n.15). Ella es el modelo y la inspiradora de cada migrante. Ella es la mujer, la madre y la disc?pula, en la cual se inspira cada uno de nosotros, comprometidos en la obra pastoral a favor de los migrantes. Mar?a es madre de la Iglesia y de la familia migrante. ???????

La Constituci?n dogm?tica sobre la Iglesia Lumen Gentium dice que ?Mar?a cooper? de modo todo especial en la obra del Salvador, con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad, para restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por esto, ella se volvi? nuestra madre en el orden de la gracia? (LG 61). Y poco antes leemos que ?la funci?n maternal de Mar?a hacia los hombres de ninguna manera obscurece o disminuye la ?nica mediaci?n de Cristo, sin embargo, muestra la eficacia. En efecto, cada influjo saludable de la beata Virgen hacia los hombres... brota de la sobreabundancia de los m?ritos de Cristo, se funda sobre la mediaci?n de estos, de ella absolutamente depende y toca toda su eficacia? (LG 60).

Queridos hermanos y hermanas, la historia del Continente Latinoamericano est? profundamente marcada por la devoci?n a la Virgen Mar?a. El aumento constante de las migraciones entre los pa?ses latinoamericanos y hacia otros pa?ses del mundo es una se?al de los tiempos. La Iglesia debe interpretar esta se?al y tenerla en cuenta para promover fraternidad y solidaridad. Su objetivo es la construcci?n de una ?sociedad integrada?.

Por ello, es necesario profundizar en algunos desaf?os.

Primero, invitamos a las comunidades cristianas y a todas las Organizaciones en los Pa?ses receptores a apoyar iniciativas tendientes a la organizaci?n de los grupos de migrantes. Me parece importante que contribuyan a la capacitaci?n de los mismos migrantes para que se transformen en actores e interlocutores en las sociedades de destino. En este contexto, les sugiero tambi?n, consolidar la integraci?n de los trabajadores migrantes a la agenda y la red de las organizaciones laborales existentes.

Segundo, las comunidades cristianas aprovechen la oportunidad de trabajar en equipos transfronterizos construyendo puentes s?lidos para el beneficio de los migrantes. Los invito, por ejemplo, a acompa?ar a los migrantes en los procesos de deportaci?n y expulsi?n, dado que en este ?mbito actualmente no existe el acompa?amiento por parte de las organizaciones sociales.

Tercero, todos deber?an sentirse invitados a aumentar la colaboraci?n con instituciones non-gubernamentales, gubernamentales y estatales.

Los programas de prevenci?n del tr?fico il?cito de migrantes, deben considerar la adecuada documentaci?n de los nacionales en el Estado de origen, el conocimiento por parte de la poblaci?n de los canales regulares de migraci?n y los riesgos del tr?fico. Se debe combatir la idea que el tr?fico il?cito de migrantes constituye una forma normal de emigrar o de ?ayudar? a migrar. En los Pa?ses de origen de migrantes es importante prevenir la salida de menores o migrantes por v?as irregulares.

Finalmente, recomendamos a todos que hagan lo posible para que sean adoptados los mecanismos internacionales de protecci?n de los derechos de todos los migrantes y de sus familiares, como la Convenci?n Internacional, que es una herramienta importante que tienen a su disposici?n. Solicitamos a los Gobiernos a rever pol?ticas y normas que comprometan la tutela de los derechos fundamentales, promoviendo aquellos que contrastan a los abusos sobre el laboro y aquellos sexuales, garantizando al contrario el acceso a los servicios, al alojo, la ciudadan?a, la reuni?n familiar.

? Sugerimos a los Pastores de las Iglesias locales de asistir espiritualmente las comunidades de la di?spora con el env?o de sacerdotes misioneros cualificados, en com?n acuerdo con las Conferencias Episcopales de las Iglesias de acogida. En efecto, al contacto con las sociedades secularizadas de otros pa?ses, muchos migrantes abandonan la pr?ctica religiosa. Otros, luego, no teniendo una s?lida formaci?n religiosa y una buena asistencia, pasan a formar parte de las sectas.

El trabajo apost?lico en favor de las migraciones, por parte de las Iglesias locales, deber? ser incentivado de acuerdo a la letra y al esp?ritu de la Instrucci?n Erga Migrantes Caritas Christi y de todo el Magisterio de la Iglesia, en particular de la Doctrina social.

Finalmente, aprovecho con gusto esta ocasi?n para agradecerles por todo aquello que ustedes hacen en favor de una org?nica y eficaz pastoral para los trabajadores migrantes y por todos aquellos que est?n envueltos en las migraciones forzadas, poniendo a servicio de tal misi?n su tiempo, su competencia y su experiencia. A nadie escapa que ?sta es una frontera significativa de una nueva evangelizaci?n en el mundo actual. Los exhorto a continuar con su trabajo con fervor renovado, mientras que nuestro Pontificio Consejo los sigue y los acompa?a, animando cada iniciativa de ustedes, de tal manera que sea fruct?fera para el bien de la Iglesia y del mundo. Pueda velar sobre ustedes la Virgen Sant?sima, que vivi? como peregrina en diversas circunstancias de su existencia terrena. La Virgen Mar?a ayude a los migrantes, hombres y mujeres, j?venes, ni?os y ancianos a conocer m?s ?ntimamente a Jesucristo y a recibir de ?l, el don de la salvaci?n.?


Publicado por verdenaranja @ 22:37  | Homil?as
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