Domingo, 21 de noviembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el texto del Mensaje que el Papa Benedicto XVI ha dirigido al presidente del Consejo Pontificio ?Justicia y Paz?, cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, con ocasi?n de la Asamblea Plenaria de este dicasterio.

Al Venerado Hermano
cardenal PETER KODWO APPIAH TURKSON
Presidente del Consejo Pontificio ?Justicia y Paz?

1. Con ocasi?n de la Asamblea Plenaria, deseo ante todo dar gracias al dicasterio por su m?ltiple empe?o en ayudar a toda la Iglesia, particularmente a esta Sede Apost?lica, en una renovada evangelizaci?n de lo social, a comienzos del tercer milenio. No solo las personas individuales, sino los pueblos y la gran familia humana esperan ? frente a injusticias y fuertes desigualdades ? palabras de esperanza, plenitud de vida, el se?alamiento de Aquel que puede salvar a la humanidad de sus males radicales.

2. Como recordaba en mi Enc?clica Caritas in veritate ? siguiendo las huellas del Siervo de Dios Pablo VI ? el anuncio de Jesucristo es ?el primer y principal factor de desarrollo? (n. 8). Gracias a este, de hecho, se puede caminar en la v?a del crecimiento humano integral con el ardor de la caridad y la sabidur?a de la verdad en un mundo en el que, a menudo, la mentira acecha al hombre, a la sociedad, a la participaci?n. Es viviendo la ?caridad en la verdad? como podremos ofrecer una mirada m?s profunda para comprender las grandes cuestiones sociales e indicar algunas perspectivas esenciales para su soluci?n en sentido plenamente humano. Solo con la caridad sostenida por la esperanza e iluminada por la luz de la fe y de la raz?n, es posible conseguir objetivos de liberaci?n integral del hombre y de justicia universal. La vida de las comunidades y de cada uno de los creyentes, alimentada por la asidua meditaci?n de la Palabra de Dios, por la regular participaci?n en los sacramentos y por la comuni?n con la Sabidur?a que viene de lo alto, crece en su capacidad de profec?a y de renovaci?n de las culturas y de las instituciones p?blicas. Los ethos de los pueblos pueden as? gozar de un fundamento verdaderamente s?lido, que refuerza el consenso social y sustenta las reglas procedimentales. El compromiso de construcci?n de la ciudad se apoya en las conciencias guiadas por el amor a Dios y, por esto, naturalmente orientadas hacia el objetivo de una vida buena, estructurada sobre el primado de la trascendencia. Caritas in veritate in re sociali: as? me ha parecido oportuno describir la doctrina social de la Iglesia (cfr.?ibid.,?n. 5), seg?n su enraizamiento m?s aut?ntico ? Jesucristo, la vida trinitaria que ?l nos da ? y seg?n toda su fuerza capaz de transfigurar la realidad. Tenemos necesidad de esta ense?anza social, para ayudar a nuestras civilizaciones y a nuestra propia raz?n humana a captar toda la complejidad de la realidad y la grandeza de la dignidad de toda persona. El Compendio de la doctrina social de la Iglesia ayuda, precisamente en este sentido, a entrever la riqueza de la sabidur?a que viene de la experiencia de comuni?n con el Esp?ritu de Dios y de Cristo y de la acogida sincera del Evangelio.

3. En la Enc?clica Caritas in veritate se?al? problemas fundamentales que afectan al destino de los pueblos y de las instituciones mundiales, adem?s de a la familia humana. El ya pr?ximo aniversario de la enc?clica Mater et magistra del Beato Juan XXIII nos invita a considerar con constante atenci?n los desequilibrios sociales, sectoriales, nacionales, entre recursos y poblaciones pobres, entre t?cnica y ?tica. En el actual contexto de globalizaci?n, estos desequilibrios no han desaparecido. Han cambiado los sujetos, las dimensiones de las problem?ticas, pero la coordinaci?n entre los Estados ? a menudo inadecuado, porque est? orientado a la b?squeda de un equilibrio de poder, m?s que a la solidaridad ? deja espacio a renovadas desigualdades, al peligro del predominio de grupos econ?micos y financieros que dictan ? y pretenden hacerlo continuamente ? la agenda de la pol?tica, en menoscabo del bien com?n universal.

4. Respecto a una cuesti?n social cada vez m?s interconectada en sus diversos ?mbitos, parece de particular urgencia el compromiso en la formaci?n del laicado cat?lico en la doctrina social de la Iglesia. De hecho es precisamente de los fieles laicos el deber inmediato de trabajar por un orden social justo. ?stos, como ciudadanos libres y responsables, deben comprometerse para promover una recta configuraci?n de la vida social, en el respeto d la leg?tima autonom?a de las realidades terrenas. La doctrina social de la Iglesia representa as? la referencia esencial para el proyecto y la acci?n social de los fieles laicos, adem?s de para una espiritualidad vivida propia, que se nutra y se encuadre en la comuni?n eclesial: comuni?n de amor y d verdad, comuni?n en la misi?n.

5. Los christifideles laici, sin embargo, precisamente porque toman energ?as e inspiraciones de la comuni?n con Jesucristo, viviendo integrado con los dem?s componentes eclesiales, deben encontrar a su lado a sacerdotes y obispos capaces de ofrecer una incansable obra de purificaci?n de las conciencias, junto un un apoyo indispensable y ayuda espiritual al testimonio coherente de los laicos en lo social. Por ello, es de fundamental importancia una comprensi?n profunda de la doctrina social de la Iglesia, en armon?a con todo su patrimonio teol?gico y fuertemente arraigada en la afirmaci?n de la dignidad trascendente del hombre, en la defensa de la vida humana desde su concepci?n hasta su muerte natural y de la libertad religiosa. Comprendida as?, la doctrina social debe inscribirse tambi?n en la preparaci?n pastoral y cultural de aquellos que, en la comunidad eclesial, son llamados al sacerdocio. Es necesario preparar fieles laicos capaces de dedicarse al bien com?n, especialmente en los ?mbitos m?s complejos como el mundo de la pol?tica, pero es urgente tener tambi?n Pastores que, con su ministerio y carisma, sepan contribuir a la animaci?n y a la irradiaci?n, en la sociedad y en las instituciones, de una vida buena seg?n el Evangelio, en el respeto de la libertad responsable de los fieles y de su propio papel de Pastores, que en estos ?mbitos tienen una responsabilidad mediata. La ya citada Mater et magistra propon?a, hace casi 50 a?os, una verdadera y propia movilizaci?n, seg?n caridad y verdad, por parte de todas las asociaciones, los movimientos, las organizaciones cat?licas y de inspiraci?n cristiana, para que todos los fieles, con compromiso, libertad y responsabilidad, estudiaran, difundieran y llevaran a cabo la doctrina social de la Iglesia.

6. Mi deseo es, por tanto, que el Consejo Pontificio ?Justicia y Paz? contin?e en su obra de ayuda a la comunidad eclesial y a todos sus componentes. El dicasterio debe seguir por tanto esta obra no s?lo en la elaboraci?n de nuevas actualizaciones de la doctrina social de la Iglesia, sino tambi?n de su experimentaci?n, con ese m?todo de discernimiento que indiqu? en la Caritas in veritate, seg?n la cual, viviendo en la comuni?n de Jesucristo y entre nosotros, somos ?encontrados? sea por la Verdad de la salvaci?n, sea por la verdad de un mundo que no ha sido creado por nosotros, sino que se nos ha dado como casa que compartir en la fraternidad. Con el fin de globalizar la doctrina social de la Iglesia, parece oportuno que crezcan Centros e Institutos para su estudio, difusi?n y realizaci?n en todo el mundo.

7. Tras la promulgaci?n del Compendio y de la enc?clica Caritas in veritate, es natural que el Consejo Pontificio ?Justicia y Paz? se dedique a la profundizaci?n de los elementos de novedad y, en colaboraci?n con otros sujetos, a la b?squeda de los caminos m?s adecuados para vehicular los contenidos de la doctrina social, no solo de los itinerarios tradicionales formativos y educativos cristianos de todo orden y grado, sino tambi?n de los grandes centros de formaci?n del pensamiento mundial ? como los grandes ?rganos de la prensa laica, las universidades y los numerosos centros de reflexi?n econ?mica y social ? que en los ?ltimos tiempos se han desarrollado en cada rinc?n del mundo.

8. Que la Virgen Mar?a, honrada por el pueblo cristiano como Speculum iustitiae y Regina pacis, nos proteja y nos obtenga con su celeste intercesi?n la fuerza, la esperanza y la alegr?a necesarias para que sigamos dedic?ndonos con generosidad a la realizaci?n de una nueva evangelizaci?n de lo social.

Al expresar una vez m?s mi agradecimiento por la obra que lleva a cabo el dicasterio en todos sus componentes, auguro un trabajo fruct?fero y os imparto de buen grado la Bendici?n Apost?lica.

En el Vaticano, 3 de noviembre de 2010

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 19:14  | Habla el Papa
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