Jueves, 25 de noviembre de 2010

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (6 de octubre de 2010). (AICA)

D?A NACIONAL DEL ENFERMO

Este fin de semana celebramos el D?a Nacional del Enfermo. Lo hacemos desde una mirada de fe y de fidelidad al Evangelio de Jesucristo. Ambas actitudes tiene en com?n una certeza: el enfermo es un hijo de Dios y un hermano m?o, que vive una situaci?n particularmente dif?cil. Es la fe la que nos permite descubrir m?s all? de los lazos familiares, personales o afectivos, la realidad en su profunda dimensi?n de verdad, con el compromiso de respuesta que ello conlleva. Al ver en el enfermo a un hijo de Dios, que es mi hermano, no puedo quedar como espectador sino que la fe ilumina y orienta mi camino hacia ?l y compromete, adem?s, una actitud. Una fe sin obras de misericordia, contradice el Evangelio y debilita nuestra comuni?n con Jesucristo ?l ha asumido nuestra condici?n humana en su fragilidad, y se ha identificado con los que m?s sufren. Es en ellos d?nde ?l nos espera.

En este sentido debemos hablar de una opci?n preferencial de Jes?s por los m?s d?biles. Cu?ndo te vimos enfermo, Se?or, es la pregunta que hoy tambi?n podemos hacerle. La respuesta la conocemos: cada vez que visitaste un enfermo ah? estaba yo (cfr. Mt. 25, 31-46). Dios no nos crea para el dolor o la enfermedad, sino para la Vida Plena que es participaci?n en su propia Vida. Nuestra condici?n humana es tiempo de camino, crecimiento y esperanza de plenitud. Debemos dar gracias a Dios por el avance de la ciencia que permite mejorar la condici?n humana, y crear mejores condiciones de salud. Lamentablemente, no siempre estos adelantos llegan a todos. Independientemente de esto, vivimos el tiempo de lo contingente, de lo fr?gil, no de eternidad, de lo definitivo. Nuestra condici?n de peregrinos siempre va a ser una realidad signada por lo d?bil e imperfecto. En este mundo, por ello, siempre caminaremos acompa?ados por el l?mite y el dolor, pero tambi?n con la certeza del Amor y esperanza de la Vida Plena. Hay una sabia pedagog?a en nuestra condici?n humana que debemos saber leer.

La enfermedad hoy tiene rostros que antes no eran tan conocidos, pero que son dolorosos y preocupan. Me refiero a todo lo que tiene que ver con la salud ps?quica y espiritual, que se manifiesta en signos de depresi?n, soledad, angustia, es decir, situaciones dif?ciles de sobrellevar y de convivir con ellas. Esto requiere no s?lo conocerlas, el que las sufre es una persona que requiere de ayuda profesional, pero tambi?n de compa??a humana y espiritual. En esto quiero valorar la tarea que la Pastoral de la Salud viene desarrollando en nuestra Arquidi?cesis. ?Cu?ntas sanaciones interiores que devuelven el sentido de la vida y la alegr?a de vivir! Son hechos que quiero ponderar y agradecer. Adem?s, las permanentes visitas que realizan como voluntarios en los diversos Hospitales, casas de familia y lugares donde se encuentra ese hijo de Dios, que es mi hermano. Por ello, les dec?a, no debemos quedarnos contemplando y hablando del enfermo, sino sentirnos parte de la respuesta para mitigar su dolor. La fe nos ayuda a ponernos en camino, y al enfermo a descubrir el sentido de plenitud que tiene su vida.

Queridos amigos, elevando mi oraci?n en este D?a por todos nuestros hermanos que sufren alguna dolencia, les hago llegar junto a mi afecto, mi bendici?n de Padre y amigo en el Se?or Jes?s y Mar?a Nuestra Madre de Guadalupe.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Hablan los obispos
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