Viernes, 26 de noviembre de 2010

ZENIT Publica el mensaje enviado por Benedicto XVI al presidente de la Rep?blica de Corea, Lee Myung-bak, en la vigilia del G20 que tuvo lugar el jueves 11 de noviembre? 2010 en Se?l (Rep?blica de Corea).

A Su Excelencia Sr. Lee Myung-bak, Presidente de la Rep?blica de Corea
Se?or Presidente,

La inminente reuni?n, en Se?l, de los Jefes de Estado y de Gobierno de las veintid?s mayores econom?as mundiales, junto con el Secretario General de la ONU, con la Presidencia de la UE y de algunas Organizaciones regionales, como tambi?n con los responsables de varias Agencias especializadas, no tiene s?lo un alcance global, sino que es tambi?n un signo elocuente de la relevancia y de la responsabilidad adquiridas por Asia en el escenario internacional a inicios del siglo XXI. La Presidencia coreana de la Cumbre es un reconocimiento del significativo nivel de desarrollo econ?mico alcanzado por Su pa?s, que es el primero, entre los que no pertenecen al G8, en albergar al G20 y en guiar sus decisiones en el mundo despu?s de la crisis. Se trata de trazar la soluci?n a cuestiones muy complejas, de las que depende el futuro de las pr?ximas generaciones y que, por tanto, necesitan de la colaboraci?n de toda la comunidad internacional, en el reconocimiento, com?n y concorde entre todos los pueblos, del valor primario y central de la dignidad humana, objetivo final de las propias decisiones.

La Iglesia cat?lica, seg?n su naturaleza espec?fica, se siente implicada y comparte las preocupaciones de los l?deres que participar?n en la Cumbre de Se?l. Os animo por tanto a afrontar los m?ltiples y graves problemas que os esperan ? y que, en un cierto sentido, hoy est?n ante toda persona humana - coherentemente con las razones m?s profundas de la crisis econ?mico-financiera, teniendo adecuadamente en consideraci?n las consecuencias de las medidas que se han adoptado para compensar la propia crisis, y en b?squeda de soluciones duraderas, sostenibles y justas. Al hacer esto auguro que haya viva conciencia de que los instrumentos adoptados, en cuanto tales, funcionar?n solo si, en ?ltimo an?lisis, ser?n destinados a la realizaci?n de un mismo fin: el progreso aut?ntico e integral del hombre.

El mundo os observa y espera la adopci?n de instrumentos adecuados para salir de la crisis, con acuerdos comunes que no privilegien a algunos pa?ses a costa de otros. La historia os recuerda adem?s que, aunque sea dif?cil conciliar las diversas identidades socio-culturales, econ?micas y pol?ticas hoy coexistentes, dichos instrumentos, para ser eficaces, deber?n ser aplicados de modo sin?rgico y, sobre todo, respetuoso de la naturaleza del hombre. Para el propio futuro de la humanidad es decisivo demostrar al mundo y a la historia que hoy, tambi?n gracias a esta crisis, el hombre ha madurado hasta el punto de reconocer que las civilizaciones y las culturas, al mismo tiempo que los sistemas econ?micos, sociales y pol?ticos, pueden y deben converger en una visi?n compartida de la dignidad humana y respetuosa de las leyes y de las exigencias puestas en ella por Dios creador. El G20 responder? a las expectativas puestas en ?l y entregar? al mundo un verdadero ?xito si, a partir de problemas diversos e incluso contrastantes que afligen a los pueblos de la tierra, sabr? delinear los rasgos del bien com?n universal y demostrar la voluntad de cooperar para alcanzarlo.

Con estos sentimientos imploro la bendici?n de Dios sobre todos los participantes en la Cumbre de Se?l y aprovecho la ocasi?n para renovarle, Se?or Presidente, los sentimientos de mi estima y mi deferente y cordial saludo.

En el Vaticano, 8 de noviembre de 2010

Benedicto XVI

[L'OSSERVATORE ROMANO ? Edici?n diaria ? del 11 de noviembre de 2010
Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


Publicado por verdenaranja @ 22:03  | Habla el Papa
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