Viernes, 26 de noviembre de 2010

Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes, para el 32? domingo durante el a?o (7 de noviembre de 2010). (AICA)

LO QUE NOS ESPERA???????????

La ense?anza de Jes?s con respecto a lo que nos aguarda despu?s de la muerte, es muy clara. A diferencia de lo que los saduceos dec?an, la muerte no es el fin definitivo del hombre, sino al t?rmino de los tiempos su cuerpo resucitar?. Entre la muerte y la resurrecci?n, las personas no dejan de existir como interpretaban otros, sino siguen vivos, como Jes?s nos hace entender, cuando habla del ?Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? y agrega que ??l no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para ?l?.? Lo mismo manifiesta Jes?s tambi?n, cuando le promete al buen ladr?n que ?hoy todav?a estar?s conmigo en el para?so?, y cuando en la par?bola del rico y del pobre L?zaro los dos mueren y revelan el abismo infranqueable que se hab?a abierto entre ellos mientras estaban en esta tierra.

A veces se puede leer o escuchar que la doctrina del alma indestructible sea una idea de la filosof?a griega ?y que no tendr?a asidero en la Biblia. Si bien es cierto que la ense?anza sobre los nov?simos fue desarroll?ndose a trav?s de la larga historia del pueblo de Dios, no cabe ninguna duda de que es palabra de Dios lo que la Iglesia trasmite. Los libros sapienciales del Antiguo Testamento, los evangelios y las cartas de los ap?stoles nos abren el horizonte hac?a el futuro inmediato despu?s de la muerte y apelan, por eso mismo, a la? responsabilidad de vivir los a?os de esta vida como el tiempo que define nuestro destino eterno.

El planteo burl?n de los saduceos, que presentan a Jes?s el caso ficticio de una mujer que, seg?n la ley del levirato, se hab?a casado seguidamente con siete hermanos, le sirve al Se?or para aclarar que la vida eterna no es una prolongaci?n de la vida anterior donde se pretende garantizar la continuidad por la procreaci?n de hijos, sino la plenitud que cada uno comparte con todos, similar a la vida de los ?ngeles que est?n totalmente unidos a Dios y entre ellos. Esta verdad sobre el hombre nos causa una profunda alegr?a. Porque a?n cuando las circunstancias de la vida pueden hacernos sufrir, la perspectiva de lo que nos aguarda nos ayuda a no caer en la desesperaci?n, sino a pedir la constancia que nos prepara para el gozo en la presencia del Se?or.

Y m?s. Esta verdad sobre la vida futura es el motivo por el cual hay cristianos que la quieren? anticipar? y ?optan por la vida c?libe, como el mismo Jes?s, para compartir la vida con? otros? que, igual que ellos o ellas, quieren ser ya ahora un signo de lo que nos aguarda a todos los que est?n llamados al Reino en plenitud. Y hasta se animan a decir con San Pablo: ?Para m? la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia? (Flp 1, 21).

Participar en la eucarist?a y comer la carne de Cristo es la garant?a de vivir eternamente.??

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 22:18  | Homil?as
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