S?bado, 27 de noviembre de 2010

ZENIT? publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, 28 de noviembre, primero de Adviento (Mateo 24,37-44), redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.?

Primer domingo de Adviento: El acontecimiento?

La palabra?acontecimiento?indica algo m?s que un simple acontecer. El?acontecimiento?nos arranca de la rutina cotidiana para gritarnos que es posible la sorpresa y el estupor. Los cristianos iniciamos con este domingo un?nuevo adviento. Y digo bien:?nuevo?y?adviento. Porque no se trata de repetir mec?nicamente el gui?n de advientos pret?ri?tos. Jam?s la liturgia cristiana es una puesta en escena de las obras ya estrenadas y sabidas. M?s bien nos empuja la liturgia a mirar el?acontecimiento: Jesucristo, Se?or y Salvador. Porque una novedad es tal cuando lo que alguna vez hemos visto u o?do, lo que alguna vez ha empezado a?acontecer?en nosotros, se torna m?s verdad cada d?a.

La Palabra de Dios de este primer domingo nos describe el adviento hablando de ese doble movimiento que se da en la historia de la salvaci?n. En el primer movimiento tiene Dios la iniciativa: es el Dios que vino, que viene y que vendr?, con un continuo abalanzarse a nuestras situaciones. El segundo movimiento se inscribe en el coraz?n del hombre: la espera y la vigilancia. El Se?or que llega, el hombre que le espera con una actitud vigilante. Esto es el adviento.

La historia de este tiempo lit?rgico habla de los tres advientos: mirando al Se?or que ya vino una vez (primer adviento, hace 2000 a?os), nos preparamos a recibirle en su ?ltima venida (tercer adviento, al final de los tiempos), acogiendo al que incesantemente llega a nuestro coraz?n (segundo adviento, en nuestro hoy de cada d?a).

El "no sab?is el d?a ni la hora" que escuchamos en el Evangelio, no es una encerrona terrible que pretende asustarnos, sino un toque de atenci?n para que cuando ?l manifieste su gracia en nuestros corazones podamos sencillamente reconocerlo. As? dice una antigua oraci?n: "Oh Dios que vendr?s a manifestarte en el d?a del juicio, manifi?state primero en nuestros corazones mediante tu gracia".

Sin duda que necesitamos que acontezca la eterna novedad del Se?or en la venas de nuestra vida. Hay demasiadas pesadillas en nuestro mundo planetario de las que despertar, demasiadas rutinas que cansan y agotan, demasiadas necesidades en nuestro coraz?n y en el coraz?n social de que Alguien que ya vino y que vendr?, venga ahora tambi?n para encendernos la luz, una Luz que no se apague, y para cambiar todas nuestras maldiciones y enconos en ternura y bendici?n.


Publicado por verdenaranja @ 10:40  | Espiritualidad
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