Domingo, 28 de noviembre de 2010

Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el 32? domingo durante el a?o (7 de noviembre de 2010). (AICA)

SE?OR, T? NO ERES DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS??????????????

Tema central de la liturgia de este domingo es la resurrecci?n, verdad que hasta el juda?smo tard?o de los Libros de Daniel y Macabeos no se trat? quedando pr?cticamente en la sombra. El libro de los Macabeos (Mac.7,1-2,9-14) nos trae el relato de los siete j?venes hermanos mientras afrontan el martirio infligido por un rey pagano que los quiere hacer renunciar p?blicamente de la Ley dada por Mois?s. Ellos se niegan y cuando son sometidos a la tortura ellos declaran seguros que un d?a recobrar?n sus cuerpos resucitando a la vida eterna: ?de Dios recib? (las manos), espero recobrarlas del mismo Dios?, declara uno de los m?rtires (Ib. 11) y dice otro: ?El Rey del universo nos resucitar? para la vida eterna? (Ib. 9). ?T?, en cambio, dice uno de los siete, dirigi?ndose al tirano, no resucitar?s para la vida? (Ib. 14). La esperanza y la fe en la resurrecci?n y en la vida eterna eran tan fuertes que les daba la fuerza necesaria para abrazar la muerte.

Ya en tiempos de Jes?s, la resurrecci?n de los muertos era una verdad de fe profesada por todo el mundo jud?o. En una extra?a cuesti?n planteada por uno de la secta de los saduceos, que eran los ?nicos que rechazaban la resurrecci?n de los muertos, le hacen un planteo a Jes?s (Lc.20, 27-38) para poner en rid?culo la fe en la resurrecci?n. Le proponen el caso de una mujer que qued? sucesivamente viuda de siete hermanos y le preguntan: ?cuando llegue la resurrecci?n de los muertos, de cu?l de los hermanos ser? mujer??. Esto le da ocasi?n a Jes?s para explicar que la vida de los resucitados ser? totalmente diferente de la que se vive en la tierra. ?No se casar?n. Ya no pueden morir, son como ?ngeles; son hijos de Dios porque participan en la resurrecci?n? (Ib. 35-36). El cuerpo de los resucitados, ser? un cuerpo glorificado, no sujeto a las leyes de la carne y de la naturaleza humana. Ser?n inmortales y no ser? necesario el matrimonio para asegurar la conservaci?n de la especie humana. El cuerpo de los resucitados, sus cuerpos y sus vidas, ser?n como la de los ?ngeles, ser?n ?hijos de Dios?. La gracia de adopci?n que recibimos en el bautismo llegar? a su plenitud transfigurando sus cuerpos. Jes?s concluye: ?Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para El todos est?n vivos? (Lc.20, 38). Los que han muerto para nosotros, est?n vivos para El y un d?a resucitar?n todos. Jes?s mismo ha dicho de s?: ?Yo soy la resurrecci?n y la vida; el que cree en m? aunque haya muerto vivir? (Jn.11, 25). La resurrecci?n de Cristo nos hace afirmar la salvaci?n del hombre y por lo tanto, en la resurrecci?n del hombre, la misma materia est? ya glorificada, resucitada.

En 1 Cor.15: 42-44, San Pablo ense?a: ?As? ser? la resurrecci?n de los muertos; se siembra corrupci?n, resucita incorrupci?n; se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; se siembra un cuerpo natural, resucita espiritual?. Nosotros vivimos en la fe y caminamos con la esperanza de la gloria futura, obrando el bien y viviendo el amor para conseguir en el ?ltimo d?a una resurrecci?n de vida y no de condenaci?n.

Es por esto que est? tan ligada la vida cotidiana a la fe en Cristo Jes?s y al esfuerzo que -por intermedio de la gracia- hagamos en favor de nuestro pr?jimo y del bien com?n, luchando contra el ego?smo y contra clase de corrupci?n y pecado. Practicando nuestra fe y aliment?ndola con la vivencia de los sacramentos y del ejercicio de la caridad.

Que la Virgen nuestra madre en la fe nos ayude a vivir conforme a la esperanza de la gloria futura y de la futura resurrecci?n.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 19:07  | Homil?as
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