Lunes, 29 de noviembre de 2010

La reflexi?n ha sido hecha p?blica en Cochabamba, durante la ceremonia de apertura de la 90 Asamblea de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), en un documento que ha sido le?do por Mons. Jes?s P?rez, Arzobispo de Sucre y Vicepresidente de la CEB. (Fides)?

Conferencia Episcopal Boliviana?

Queridos hermanos en el episcopado, sacerdotes, religiosos y laicos.

Los designios del Se?or hacen que hoy, sin merecimiento, me toque y tenga el honor de presidir la XC Asamblea de la Conferencia Episcopal de Bolivia, a causa de la ausencia obligada del se?or Cardenal Julio Terrazas. Le acompa?amos con alegr?a y con nuestras oraciones por la distinci?n de Doctor Honoris Causa de la Universidad Cat?lica de Tr?veris y en ese singular honor, nos sentimos todos honrados. Tambi?n, por su participaci?n en Roma en el consistorio de cardenales.

Asimismo enviamos un cordial saludo y acompa?amos al Se?or Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Don Juan Evo Morales Ayma; elevamos al Se?or nuestras oraciones para su pronta recuperaci?n.?

Las palabras de Jes?s que oiremos al inicio del Adviento: "Est?n en vela, porque no saben el d?a que vendr? el Se?or. Est?n preparados porque a la hora que menos piensen vendr? el Hijo del Hombre " (Mt 24,43-44), tienen una resonancia muy especial en estos momentos que nos ha tocado vivir de tantos cambios que se suceden en Bolivia.?

Jes?s nos invita a vivir despiertos, a mantenernos en vela, preparados y comprometidos ante su venida. Si estamos dormidos, satisfechos de lo que hacemos y de las cosas terrenales no esperamos al Salvador, al ?nico Salvador, Cristo Jes?s. Corremos el peligro de ser sorprendidos por la presencia del Se?or qui?n siempre est? viniendo para darnos la verdadera liberaci?n y llenarnos de su gracia.?

El tiempo de Adviento es mucho m?s que una ocasi?n para prepararnos a la Navidad, es ante todo una actitud que involucra todo nuestro ser y que debe acompa?ar a todos los cristianos, sobre todo, a los pastores del pueblo de Dios. El Adviento y la vida toda del disc?pulo de Jes?s, es de espera activa, de vigilancia, de atenci?n y de compromiso con la Misi?n Permanente.?

Cristo es quien salva. S?lo ?l, no la econom?a ni la pol?tica que son s?lo instrumentos importantes de bienestar y organizaci?n. Por ello, debemos trabajar como disc?pulos misioneros anunciando los valores del evangelio que son valores absolutos; debemos con la esperanza cristiana dar el sentido pleno que tiene la vida para el que cree en Cristo.?

La obra de salvaci?n iniciada por Cristo con su Nacimiento tiene que seguir creciendo y madurando hasta que el Se?or instaure definitivamente su Reino. Por ello, la tarea nuestra nunca acaba, hay que seguir trabajando. El a?o 2009 estuvo el ?nfasis en el "escucha", el 2010 en el "aprende" de Cristo Maestro y en el 2011 en el "anuncia".?

Es necesario que la "Buena Noticia" sea anunciada a "tiempo y destiempo" (2Tim 4,2). Es necesario que la verdad y la libertad de los hijos de Dios penetren, lleguen al coraz?n de todos y las llevemos en nuestras palabras y actitudes para cambiar esta vida de relativismo; dictadura del relativismo la llama Benedicto XVI.

Saludamos con alegr?a la noticia de la publicaci?n de la Exhortaci?n Post-sinodal, ?Verbum Domini? sobre la ?La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia? que fecundar?, sin duda, el trabajo misionero impulsado por la msi?n permanente en Am?rica y en nuestro pa?s.?

Con gran afecto saludo a Mons. Giambattista Diquattro, Nuncio Apost?lico del Santo Padre, y en su persona quiero manifestar la total y filial adhesi?n a Benedicto XVI, el Papa valiente y sufriente, a quien le acompa?amos en nuestras plegarias diarias.

Saludo con especial cari?o y gratitud a todos los hermanos que con afecto fraternal se han reunido en Sucre, en el mes de julio, para dar gracias a Dios por los cincuenta a?os de Hermandad con la Iglesia de Tr?veris. As? mismo, por la presencia tambi?n en Sucre, para celebrar conmigo mis veinticinco a?os de episcopado. Much?simas gracias, hermanos Obispos.?

Mi saludo gozoso y esperanzador a los dos nuevos obispos auxiliares de la di?cesis de El Alto, Mons. Eugenio Scarpellini y Mons. Fernando Bascop?, quienes han sido desde hace tiempo generosos colaboradores de la Conferencia. Felicidades Eugenio y Fernando. As? mismo, recibimos con mucho gozo como miembro de esta Conferencia a Mons. Roberto Bordi, O.F.M., Obispo Auxiliar Electo del Vicariato del Beni. Bienvenido Mons. Roberto: esperamos que su presencia alegre y enriquezca nuestra Asamblea de Obispos. ?Muchas Felicidades!?

Un recuerdo especial, nuestra gratitud y oraciones para los hermanos obispos em?ritos y enfermos.?

En medio de las celebraciones festivas en Sucre, por los cincuenta a?os de Hermandad, nos lleg? la noticia del paso a la casa del Padre, de Mons. Bernardino Rivera, obispo auxiliar em?rito de Potos?. Mons. Bernardino nos ha dejado el testimonio de la humildad y sencillez franciscana en su ministerio episcopal. En esta Asamblea suba nuestra plegaria al Se?or para que contemple para siempre el rostro misericordioso del Buen Pastor.?

Como pastores atentos y vigilantes en este contexto de la Misi?n Permanente es imprescindible mirar a la realidad de nuestro pa?s con ojos de fe, a la luz del evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. Una mirada que no parte de la ?ptica pol?tica sino desde el "amor de Cristo que nos urge" (2Cor 5,14) para iluminar la vida de la persona integral, cuerpo y esp?ritu, pues como dice el Vaticano II, los "gozos, las esperanzas, las tristezas y las angustias" (G.S.l) de todos los hombres son nuestros.

Es motivo de preocupaci?n que el actual proceso de dar un nuevo rostro y nueva composici?n a la Patria, se est? dando en un clima de desconcierto, por la falta de claridad y transparencia en indicar las metas que, a veces, parecen ocultar otras intenciones, por la ausencia de un di?logo sincero, por no escuchar el clamor y la opini?n de los grupos, por un lenguaje que alimenta desencuentros entre sectores y regiones, por excluir a las personas o sectores opuestos, pisoteando incluso los derechos inalienables como el respeto a la vida y la dignidad de la persona, y las libertades personales y democr?ticas.?

Aunque la causa que se quiere alcanzar pueda ser justa, si se recurre a medios injustos no s?lo no se logra la meta propuesta, sino que tambi?n se corre el riesgo de que queden en la nada lo que se ha alcanzado, y, peor a?n, que se instaure una democracia puramente formal, sin valores y principios ?ticos. "Vino nuevo, en odres nuevos" (Mt 9,17). No podemos hablar de una nueva Bolivia si reeditamos los m?todos del pasado que tanto da?o han causado al pa?s. Creemos que los bolivianos, como en otras ocasiones dif?ciles de la vida democr?tica, podemos revertir el rumbo y construir juntos una Bolivia justa, solidaria y en hermandad. Esto es posible si todos, autoridades y ciudadanos, nos comprometemos cada cual de acuerdo a sus responsabilidades, a restablecer un clima de paz y serenidad, fomentando la reconciliaci?n y el perd?n, hablando y practicando la verdad, recurriendo al di?logo sincero, escuchando y respetando al otro, al que piensa distinto y buscando los consensos m?s amplios posibles.?

Si bien los indicadores macroecon?micos son positivos, causa inquietud tambi?n la situaci?n econ?mica de los sectores pobres marginales que sufren por la falta de un empleo estable y formal, hecho agravado por el alza exagerada de los precios de la canasta familiar. Muchas familias no pueden contar con la alimentaci?n adecuada y ven restringidas sus posibilidades de acceso a los servicios de salud y otros servicios b?sicos. Los hermanos campesinos e ind?genas se ven afectados gravemente por la sequ?a que golpea duramente a tantas regiones del pa?s, causando la muerte de tantos animales dom?sticos y poniendo incluso en grave riesgo el abastecimiento para las personas. Su vida cotidiana pareciera no s?lo estar igual sino peor.?

Este escenario ha sido agravado por los chaqueos e incendios descontrolados que han quemado a miles de hect?reas de ?reas verdes, incluyendo reservas forestales y parques naturales, que han causado una grave contaminaci?n ambiental, han dejado en cenizas viviendas y comunidades, han afectado a la salud de un sinn?mero de personas y han provocado la muerte de tantos animales silvestres. Es urgente que todos tomemos conciencia de nuestra responsabilidad para cuidar "nuestra hermana la madre tierra" (DA. 125).?

Al respecto, el Papa Benedicto XVI, en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, de este a?o, dijo: "Todos somos responsables de la protecci?n y el cuidado de la creaci?n. No se puede permanecer indiferente ante lo que ocurre en nuestro entorno, porque la degradaci?n de cualquier parte del planeta afectar?a a todos. La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creaci?n y se siente en el deber de ejercerla tambi?n en el ?mbito p?blico, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucci?n de s? mismo. Al cuidar la creaci?n, vemos que Dios, a trav?s de ella, cuida de nosotros".?

En anteriores ocasiones la CEB ha llamado la atenci?n respecto al espinoso problema del narcotr?fico que se va extendiendo y envolviendo sus tent?culos como pulpo en distintas regiones del pa?s por el crecimiento del cultivo de la hoja de coca, y que ve involucrados a grupos criminales de otros pa?ses, que recurren a la violencia y a las armas para imponer su ley. Este mercado tiene consecuencias morales y sociales nefastas, que destruye en especial a adolescentes y j?venes, disgrega a las familias y nos estigmatiza a nivel internacional. Ante este fen?meno tan p?blico y difundido, nadie puede desconocerlo, se exige una intervenci?n decidida por parte de nuestras autoridades. Adem?s de medidas coercitivas y de control estricto de la producci?n y comercio de la hoja de coca, es indispensable sensibilizar y concientizar la opini?n p?blica acerca de esta problem?tica, desde los principios ?ticos y los valores humanos y cristianos.?

Antes de concluir, quiero referirme a una malentendida apreciaci?n acerca de la misi?n de la Iglesia en el mundo, concepci?n que reduce su acci?n estrictamente al ?mbito interior de la persona y la espiritualidad, negando toda referencia a la persona en su integridad, cuerpo y esp?ritu, y a todas las dimensiones de su vida, incluyendo lo social y pol?tico. Toda acci?n humana tiene implicancias morales que merecen una valoraci?n y orientaci?n desde la verdad y caridad cristiana. Cada vez que en la vida de la sociedad se vulneren los derechos humanos como la sacralidad de la vida desde la concepci?n hasta la muerte natural, la dignidad de la persona, el bien com?n, la libertad en cuanto expresi?n de la singularidad de cada persona y la justicia, como Pastores tenemos el deber de ejercer la caridad social y pol?tica, procurando el bien posible para la comunidad en su conjunto, dando testimonio del amor de Cristo que muri? por nosotros, para que "tengamos vida y vida en plenitud" (Cfr Jn 10,10).?

Que el Esp?ritu del Se?or que viene a nuestro encuentro y que nos invita: "Est?n en vela...est?n preparados", nos ilumine y acompa?e en los trabajos de la Asamblea, y con generosidad y sencillez anunciemos y seamos testigos transparentes del Reino de Dios, que es vida, verdad, justicia, libertad y amor.?

Jes?s P?rez Rodr?guez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE
VICEPRESIDENTE DE LA C. E. B???


Publicado por verdenaranja @ 20:33  | Hablan los obispos
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