Mi?rcoles, 01 de diciembre de 2010

ZENIT? nos??ofrece las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunci?el domingo 14 de Noviembre de 2010?al introducir la oraci?n mariana del ?ngelus con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas

En la segunda lectura de la Liturgia de hoy, el ap?stol Pablo subraya la importancia del trabajo para la vida del hombre. Este aspecto es tambi?n recordado por la ?Jornada de Acci?n de Gracias?, que se celebra tradicionalmente en Italia en este segundo domingo de noviembre como acci?n de gracias a Dios al t?rmino de la estaci?n de las cosechas. Aunque en otras ?reas geogr?ficas los tiempos de cultivaci?n son naturalmente distintos, hoy quisiera aprovechar la oportunidad de las palabras de san Pablo para unas reflexiones, en particular sobre el trabajo agr?cola.

La crisis econ?mica actual, de la que se ha tratado tambi?n en estos d?as en la reuni?n del llamado G20, debe tomarse en toda su seriedad: esta tiene numerosas causas y manda una fuerte llamada a una revisi?n profunda del modelo de desarrollo econ?mico global (cfr Enc. Caritas in veritate, 21). Es un s?ntoma agudo que se ha a?adido a otros tambi?n graves y ya bien conocidos, como el perdurar del desequilibrio entre riqueza y pobreza, el esc?ndalo del hambre, la emergencia ecol?gica y, actualmente tambi?n general, el problema del paro. En este cuadro, parece decisivo un relanzamiento estrat?gico de la agricultura. De hecho, el proceso de industrializaci?n a veces ha ensombrecido al sector agr?cola, el cual, a?n tomando a su vez beneficio de los conocimientos y de las t?cnicas modernas, con todo ha perdido importancia, con notables consecuencias tambi?n en el plano cultural. Me parece el momento para un llamamiento a revalorar la agricultura, no en sentido nost?lgico, sino como recurso indispensable para el futuro.

En la actual situaci?n econ?mica, la tentaci?n para las econom?as m?s din?micas es la de recurrir a alianzas ventajosas que, con todo, pueden resultar gravosas para los Estados m?s pobres, prolongando situaciones de pobreza extrema de masas de hombres y mujeres y apurando los recursos naturales de la Tierra, confiada por Dios Creador al hombre ? como dice el G?nesis ? para que la cultive y la custodie (cfr 2,15). Adem?s, a pesar de la crisis, consta a?n que en los pa?ses de antigua industrializaci?n se incentivan estilos de vida marcados por un consumo insostenible, que resultan tambi?n da?inos para el ambiente y para los pobres. Es necesario apuntar, por tanto, de forma verdaderamente concertada, sobre un nuevo equilibrio entre agricultura, industria y servicios, para que el desarrollo sea sostenible, no falte a nadie el pan y el trabajo, y el aire, el agua y los dem?s recursos primarios sean preservados como bienes universales (cfr Enc. Caritas in veritate, 27). Es fundamental para esto cultivar y difundir una clara conciencia ?tica a la altura de los desaf?os m?s complejos del tiempo presente; educarse todos a un consumo m?s sabio y responsable; promover la responsabilidad personal junto con la dimensi?n social de las actividades rurales, fundadas en valores perennes, como la acogida, la solidaridad, en compartir el cansancio en el trabajo. No pocos j?venes han elegido ya este camino; tambi?n muchos licenciados vuelven a dedicarse a la empresa agr?cola, sintiendo responder as? no solo a una necesidad personal y familiar, sino tambi?n a un signo de los tiempos, a una sensibilidad concreta por el bien com?n.

Oremos a la Virgen Mar?a, para que estas reflexiones puedan servir de est?mulo a la comunidad internacional, mientras elevamos a Dios nuestra acci?n de gracias por los frutos de la tierra y del trabajo del hombre.

[Despu?s del ?ngelus]

En este momento, deseo renovar mi cercan?a a las queridas poblaciones de Hait?, que, a causa del terrible terremoto del pasado enero, sufren ahora por una grave epidemia de c?lera. Animo a todos aquellos que se est?n prodigando por esta nueva emergencia y, mientras aseguro mi particular recuerdo en la oraci?n, hago un llamamiento a la Comunidad internacional, para que ayude generosamente a esas poblaciones.

El pr?ximo 27 de noviembre, en la Bas?lica de San Pedro, presidir? las Primeras V?speras del Primer Domingo de Adviento y una vigilia de oraci?n por la vida naciente. La iniciativa est? en com?n con las Iglesias particulares de todo el mundo y he recomendado su desarrollo tambi?n en las parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos. El tiempo de preparaci?n a la Santa Navidad es un momento propicio para invocar la protecci?n divina sobre todo ser humano llamado a la existencia, tambi?n como agradecimiento a Dios por el don de la vida recibido de nuestros padres.

[En espa?ol dijo]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana, en particular a los grupos de las Parroquia de las Santas Juliana y Semproniana, de Barcelona; y de Santa Mar?a de las Virtudes, de Villa Mart?n, de C?diz. En el evangelio proclamado este domingo, hay una invitaci?n a la perseverancia cristiana. Os invito hermanos a acoger con un coraz?n bien dispuesto el misterio salvador de Cristo, Se?or de la historia, que nos une ?ntimamente a su obra redentora, y nos impulsa a un trabajo generoso y constante en favor de todos los hombres. Feliz domingo.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:50  | Habla el Papa
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