Mi?rcoles, 01 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el lunes 15 de Noviembre de 2010?a los obispos de la Regi?n Centro Oeste de Brasil, que se encuentran en estos momentos en visita ad Limina Apostolorum en Roma.


Queridos hermanos obispos,

Estoy feliz de daros la bienvenida con ocasi?n de vuestra visita ad Limina. Ven?s a la ciudad en la que Pedro, al final, cumpli? su misi?n de evangelizaci?n y dio testimonio de Cristo hasta la efusi?n de su propia sangre; hab?is venido para ver y saludar al Sucesor de Pedro. De este modo fortalec?is los fundamentos apost?licos de la Iglesia en vuestro pa?s y expres?is visiblemente vuestra comuni?n con todos los dem?s miembros del Colegio episcopal y con el propio Pont?fice romano (cf. Pastores gregis, 8). De este contenido son las amables palabras que el se?or arzobispo de Brasilia, monse?or Jo?o Braz, me dirigi? en vuestro nombre y que agradezco, al tiempo que os aseguro mi cordial afecto y mis oraciones por vosotros y por todas las personas confiadas a vuestros cuidados pastorales.

Con la visita de la Regi?n Centro Oeste, se cierra este ciclo de encuentros de los prelados brasile?os con el Papa que se inici? hace m?s de un a?o. Por una feliz coincidencia, en la fecha en que dirig? el discurso al primer grupo de obispos era vuestra Fiesta Nacional de la Independencia, mientras que el ?ltimo discurso que hoy pronuncio tiene lugar justamente en el d?a en que se recuerda la proclamaci?n de la Rep?blica de Brasil. Aprovecho el hecho para subrayar una vez m?s la importancia de la acci?n evangelizadora de la Iglesia en la construcci?n de la identidad brasile?a. Como bien sab?is, la actual sociedad secularizada exige de los cristianos un renovado testimonio de vida para que el anuncio del Evangelio sea acogido como aquello que es: la Buena Noticia de la acci?n salv?fica de Dios que viene al encuentro del hombre.

En este sentido, desde hace casi 60 a?os, la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil es un punto referencia de la sociedad brasile?a, proponi?ndose cada vez m?s y por encima de todo como un lugar donde se vive la caridad. En efecto, el primer testimonio que se espera de los anunciadores de la Palabra de Dios es el de la caridad rec?proca: ?En esto todos reconocer?n que sois mis disc?pulos: en el amor que os teng?is los unos a los otros? (Jn 13, 32). La vuestra, como tambi?n las dem?s Conferencias Episcopales, naci? como concreta aplicaci?n del afecto colegial de los obispos en comuni?n jer?rquica con el Sucesor de Pedro, para ser un instrumento de comuni?n afectiva y efectiva entre todos los miembros, y de eficaz colaboraci?n con el Pastor de cada Iglesia particular en la triple funci?n de ense?ar, santificar y gobernar las ovejas del proprio reba?o.

Ahora, la Conferencia Episcopal se presenta como una de las formas, encontradas bajo la gu?a del Esp?ritu Santo, que permite ejercer conjunta y armoniosamente algunas funciones pastorales para el bien de los fieles y de todos los ciudadanos de un determinado territorio (cf C?digo de Derecho Can?nico, can. 447). De hecho, una cooperaci?n cada vez m?s estrecha y concorde con los hermanos en el ministerio ayuda a los obispos a cumplir mejor su tarea (cf. Christus Dominus, 37), sin abdicar de la responsabilidad primera de apacentar como pastor proprio, ordinario e inmediato su Iglesia particular (cf. Motu proprio Apostolos suos, 10), haci?ndola o?r la voz de Jesucristo, que "es el mismo ayer, hoy y siempre" (Hb 13, 8).

Siendo as?, la Conferencia Episcopal promueve la uni?n de esfuerzos y de intenciones de los obispos, convirti?ndose en un instrumento para que puedan compartir sus fatigas; debe, por tanto, evitar ponerse como una realidad paralela o sustituta del ministerio de cada uno de los obispos, es decir, sin cambiar su relaci?n con la respectiva Iglesia particular y con el Colegio Episcopal, ni tampoco constituy?ndose en intermediario entre el obispo y la sede de Pedro.

Mientras tanto, en el fiel ejercicio de la funci?n doctrinal que os corresponde, cuando os reun?s en vuestras Asambleas, queridos obispos, deb?is sobre todo estudiar los medios m?s eficaces para hacer llegar oportunamente el magisterio universal al pueblo que os fue confiado. Esta funci?n doctrinal ser? desempe?ada en los t?rminos indicados por mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, en el Motu Proprio Apostolos suos, tambi?n al abordar las nuevas cuestiones emergentes, para despu?s poder orientar la conciencia de los hombres para encontrar la recta soluci?n a los nuevos problemas suscitados por las transformaciones sociales y culturales.

De modo especial, algunos temas recomiendan hoy una acci?n conjunta de los obispos: la promoci?n y la tutela de la fe y de la moral, la traducci?n de los libros lit?rgicos, la promoci?n y formaci?n de las vocaciones de especial consagraci?n, la elaboraci?n de subsidios para la catequesis, el compromiso ecum?nico, las relaciones con las autoridades civiles, la defensa de la vida humana, desde la concepci?n hasta la muerte natural, la santidad de la familia y del matrimonio entre hombre y mujer, el derecho de los padres a educar a sus hijos, la libertad religiosa, los dem?s derechos humanos, la paz y la justicia social.

Al mismo tiempo, es necesario recordar que los asesores y las estructuras de la Conferencia Episcopal existen para el servicio a los obispos, no para sustituirles. Se trata, en definitiva, de buscar que la Conferencia Episcopal, con sus organismos, funcione cada vez m?s como ?rgano propulsor de la solicitud pastoral de los obispos, cuya preocupaci?n primaria debe ser la salvaci?n de las almas, que es, adem?s, la misi?n fundamental de la Iglesia.

Queridos hermanos, al final de nuestro encuentro, me gustar?a invitaros a mirar el futuro con los ojos de Cristo, poniendo en ?l vuestra esperanza, pues ?la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp?ritu Santo que se nos ha dado? (Rm 5,5). Reiterando mi profundo afecto por el pueblo brasile?o, conf?o a Brasil a la intercesi?n materna de la Virgen Mar?a, Nuestra Se?ora Aparecida, modelo de todos los disc?pulos: que Ella os conduzca por los caminos de su Hijo. Y, recordando a cada uno de los prelados brasile?os que, durante estos ?ltimos catorce meses, pasaron por aqu? en visita ad Limina y tambi?n a aquellos que no pudieron venir por problemas de salud, de todo coraz?n os concedo, as? como a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas, a los catequistas y a todos vuestros diocesanos, la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original portugu?s por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:59  | Habla el Papa
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