Mi?rcoles, 01 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa pronunci?el lunes 15 de Noviembre de 2101?al recibir en audiencia a un grupo de representantes de ?Monitores de Esqu? italianos, acompa?ado por el ministro de Asuntos Exteriores italiano Franco Frattini, en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico.

Se?or Ministro,
gentiles se?oras y se?ores,

estoy contento de dirigiros a todos mi cordial saludo. Dirijo un pensamiento deferente al honorable Franco Frattini, ministro de Asuntos Exteriores del Estado Italiano, que ha querido participar en esta audiencia, siendo ?l mismo parte del nutrido grupo de instructores de esqu?. Le doy las gracias por las corteses palabras que me ha dirigido en nombre de todos y, aprovechando la ocasi?n, le expreso mi viva gratitud por haber trabajado para que numerosos cat?licos, heridos recientemente en Bagdad, fuesen acogidos en seguida en Italia. Vuestra presencia me sugiere dos breves reflexiones, sobre el valor del deporte y del ambiente natural, respectivamente.

La actividad deportiva est? entre los medios que ayudan al desarrollo arm?nico de la persona y a su perfeccionamiento moral (cfr Conc Vat. II, Decl. Gravissimum educationis, 4). Tambi?n vuestro trabajo como ?Maestros de esqu? contribuye a estimular algunas capacidades, por ejemplo, la constancia en perseguir los objetivos, el respeto de las reglas, la tenacidad al afrontar y superar las dificultades. Practicado con pasi?n y sentido ?tico, el deporte, adem?s de ejercitar a un sano antagonismo, se convierte en escuela para aprender y profundizar los valores humanos y cristianos. ?ste, de hecho, ense?a a armonizar dimensiones importantes de la persona humana favoreciendo su desarrollo integral. Mediante la actividad deportiva, la persona comprende mejor que su cuerpo no puede ser considerado un objeto, sino que, a trav?s de la corporeidad, se expresa a s? misma y entra en relaci?n con los dem?s. De este modo, el equilibrio entre la dimensi?n f?sica y la espiritual lleva a no idolatrar el cuerpo, sino a respetarlo, a no hacer de ?l un instrumento que potenciar a todo coste, utilizando incluso medios il?citos.

El otro aspecto que quisiera se?alar lo sugiere el hecho de que el esqu? se practica inmersos en el ambiente monta??s, un ambiente que, de modo especial, nos hace sentirnos peque?os, nos restituye la justa dimensi?n de nuestro ser criaturas, nos hace capaces de interrogarnos sobre el sentido de la creaci?n, de mirar a lo alto, de abrirnos al Creador. Pienso en cuantas veces subiendo a una monta?a para despu?s descender esquiando, o tambi?n practicando el esqu? de fondo, se os han abierto panoramas que, de forma espont?nea, elevan el esp?ritu e invitan a elevar la mirada no s?lo exterior, sino tambi?n del coraz?n. Contemplando la creaci?n, el hombre reconoce la grandeza de Dios, fuente ?ltima del propio ser y del universo. No hay que olvidar que la relaci?n con lo creado constituye un elemento importante para el desarrollo de la identidad y que ni siquiera el pecado del hombre ha eliminado su deber de ser guardi?n del mundo. Tambi?n la actividad deportiva puede ser concebida y vivida como parte de esta responsabilidad. Los progresos en el ?mbito cient?fico y tecnol?gico dan al hombre la posibilidad de intervenir y manipular la naturaleza, pero el riesgo, siempre al acecho, es el de querer sustituir al Creador y de reducir la creaci?n casi a un producto que usar y consumir. ?Cu?l es en cambio la actitud correcta que hay que asumir? Seguramente es la de un profundo sentimiento de gratitud y de reconocimiento, pero tambi?n de responsabilidad a la hora de conservar y cultivar la obra de Dios (cfr Gen 2,15). La actividad deportiva ayuda a perseguir estos objetivos incidiendo en el propio estilo de vida, que es orientado a la ense?anza del equilibrio, de la autodisciplina y del respeto. En particular para vosotros, adem?s, el contacto con la naturaleza es un motivo para cultivar un profundo amor hacia la creaci?n de Dios.

A la luz de estas reflexiones, vuestro papel parece relevante tanto para una sana formaci?n deportiva, como para una educaci?n al respeto del medio ambiente. Se trata por ello de una tarea que realizar no de forma aislada, sino de acuerdo con las familias, especialmente cuando vuestros alumnos son menores de edad, y en colaboraci?n con la escuela y otras realidades educativas. Es importante tambi?n vuestro testimonio de fieles laicos que, tambi?n en el contexto de la actividad deportiva, saben dar la justa centralidad a los momentos fundamentales para la vida de fe, especialmente a la santificaci?n del domingo como d?a del Se?or.

Queridos amigos, os doy las gracias por vuestra cordial visita y, mientras os auguro todo bien en vuestra actividad profesional y deportiva, os aseguro mi oraci?n y de coraz?n os bendigo a todos vosotros, a vuestros familiares y a vuestros alumnos.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:02  | Habla el Papa
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