Mi?rcoles, 01 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el s?bado 13 de Noviembre de 2010?a los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Cultura, con el tema: ?Cultura de la comunicaci?n y nuevos lenguajes?.

Se?ores cardenales,
venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas,

estoy contento de encontraros al t?rmino de la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Cultura, durante el transcurso de la cual hab?is profundizado en el tema: ?Cultura de la comunicaci?n y nuevos lenguajes?. Doy las gracias a su presidente, monse?or Gianfranco Ravasi, por sus hermosas palabras, y saludo a todos los participantes, agradecido por la contribuci?n ofrecida al estudio de esta tem?tica, muy relevante para la misi?n de la Iglesia. Hablar de comunicaci?n y de lenguaje significa, de hecho, no s?lo tocar uno de los nudos cruciales de nuestro mundo y de sus culturas, sino, para nosotros los creyentes, significa acercarse al misterio mismo de Dios que, en su bondad y sabidur?a, quiso revelarse y manifestar su voluntad a los hombres (Concilio Vaticano II, Const. Dogm. Dei Verbum, 2). En Cristo, de hecho, Dios se nos revel? como Logos, que se comunica y nos interpela, enlazando la relaci?n que funda nuestra identidad y dignidad de personas humanas, amadas como hijos por el ?nico Padre (cfr Ex. ap. postsinodal Verbum Domini, 6.22.23). Comunicaci?n y lenguaje son tambi?n dimensiones esenciales de la cultura humana, constituida por informaciones y nociones, por creencias y estilos de vida, pero tambi?n por reglas, sin las cuales dif?cilmente las personas podr?an progresar en la humanidad y en la socialidad. He apreciado la decisi?n original de inaugurar la Plenaria en la Sala de la Protomoteca en el Campidoglio, coraz?n civil e institucional de Roma, con una mesa redonda sobre el tema: "En la Ciudad a la escucha de los lenguajes del alma?. De esta forma, el Dicasterio ha querido expresar una de sus tareas esenciales: ponerse a la escucha de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo, para promover nuevas ocasiones de anuncio del Evangelio. Escuchando, por tanto, las voces del mundo globalizado, nos damos cuenta de que est? en curso una profunda transformaci?n cultural, con nuevos lenguajes y nuevas formas de comunicaci?n, que favorecen tambi?n nuevos y problem?ticos modelos antropol?gicos.

En este contexto, los Pastores y los fieles advierten con preocupaci?n algunas dificultades en la comunicaci?n del mensaje evang?lico y en la transmisi?n de la fe, dentro de la propia comunidad eclesial. Como he escrito en la Exhortaci?n apost?lica postsinodal Verbum Domini: "muchos cristianos necesitados de que se les vuelva a anunciar persuasivamente la Palabra de Dios, de manera que puedan experimentar concretamente la fuerza del Evangelio" (n. 96). Los problemas parecen a veces aumentar cuando la Iglesia se dirige a los hombres y a las mujeres alejados o indiferentes a una experiencia de fe, a los cuales el mensaje evang?lico llega de manera poco eficaz y convincente. En un mundo que hace de la comunicaci?n la estrategia principal, la Iglesia, depositaria de la misi?n de comunicar a todas las gentes el Evangelio de la salvaci?n, no permanece indiferente y extra?a; intenta, por el contrario, de valerse con renovado empe?o creativo, pero tambi?n con sentido cr?tico y discernimiento atento, de los nuevos lenguajes y de las nuevas modalidades comunicativas.

La incapacidad del lenguaje de comunicar el sentido profundo y la belleza de la experiencia de fe puede contribuir a la indiferencia de muchos, sobre todo los j?venes; puede convertirse en motivo de alejamiento, como afirmaba ya la Constituci?n Gaudium et spes, reconociendo que una presentaci?n inadecuada del mensaje esconde m?s que manifiesta el genuino rostro de Dios y de la religi?n (cfr n. 19). La Iglesia quiere dialogar con todos, en la b?squeda de la verdad; pero para que el di?logo y la comunicaci?n sean eficaces y fecundos es necesario sintonizarse en una misma frecuencia, en ?mbitos de encuentro amistoso y sincero, en ese ?Atrio de los Gentiles? ideal que propuse, hablando a la Curia Romana hace un a?o, y que el Dicasterio est? realizando en diversos lugares emblem?ticos de la cultura europea. Hoy no pocos j?venes, aturdidos por las infinitas posibilidades ofrecidas por las redes inform?ticas o por otras tecnolog?as, establecen formas de comunicaci?n que no contribuyen al crecimiento en humanidad, sino que al contrario, corren el riesgo al contrario de aumentar el sentido de soledad y de desorientaci?n. Ante estos fen?menos, he hablado muchas veces de emergencia educativa, un desaf?o al que se puede y se debe responder con inteligencia creativa, empe??ndose en promover una comunicaci?n humanizadora, que estimule el sentido cr?tico y la capacidad de valoraci?n y de discernimiento.

Tambi?n en la cultura tecnol?gica actual, es el paradigma permanente de la inculturaci?n del Evangelio el que hace de gu?a, purificando, sanando y elevando los mejores elementos de los nuevos lenguajes y de las nuevas formas de comunicaci?n. Para esta tarea, dif?cil y fascinante, la Iglesia puede acudir al extraordinario patrimonio de s?mbolos, im?genes, ritos y gestos de su tradici?n. En particular, el rico y denso simbolismo de la liturgia debe resplandecer en toda su fuerza como elemento comunicativo, hasta tocar profundamente la conciencia humana, el coraz?n y el intelecto. La tradici?n cristiana, adem?s, ha unido siempre estrechamente a la liturgia el lenguaje del arte, cuya belleza tiene una particular fuerza comunicativa propia. Lo experimentamos tambi?n el pasado domingo, en Barcelona, en la Bas?lica de la Sagrada Familia, obra de Antoni Gaud?, que conjug? genialmente el sentido de lo sagrado y de la liturgia con formas art?sticas tanto modernas como en sinton?a en las mejores tradiciones arquitect?nicas. Con todo, m?s incisiva a?n que el arte y que la imagen en la comunicaci?n del mensaje evang?lico es la belleza de la vida cristiana. Al final, s?lo el amor es digno de fe y resulta cre?ble. La vida de los santos, de los m?rtires, muestra una singular belleza que fascina y atrae, porque una vida cristiana vivida en plenitud haba sin palabras. Necesitamos hombres y mujeres que hablen con su vida, que sepan comunicar el Evangelio, con claridad y valor, con la transparencia de las acciones, con la pasi?n gloriosa de la caridad.

Tras haber ido peregrino a Santiago de Compostela y haber admirado en miles de personas, sobre todo j?venes, la fuerza convincente del testimonio, la alegr?a de ponerse en camino hacia la verdad y la belleza, auguro que muchos contempor?neos nuestros puedan decir, volviendo a escuchar la voz del Se?or, como los disc?pulos de Ema?s: ??No ard?a acaso nuestro coraz?n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?? (Lc 24, 32). Queridos amigos, os doy las gracias por cuanto hac?is cada d?a con competencia y dedicaci?n y, mientras os conf?o a la protecci?n maternal de Mar?a Sant?sima, os imparto de coraz?n a todos la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:07  | Habla el Papa
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