Jueves, 02 de diciembre de 2010

INTENCI?N MISIONERA - ?Para que los pueblos de la tierra abran las puertas a Cristo y a su Evangelio de paz, fraternidad y justicia? - Comentario a la Intenci?n Misionera de diciembre de 2010

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) ? En su libro Jes?s de Nazaret, Benedicto XVI recuerda cu?l es el sentido original de la palabra evangelio. Habitualmente se traduce simplemente como buena noticia. Pero su sentido es m?s profundo. Proviene de la Roma imperial, donde las palabras del emperador eran anuncio de favor y salvaci?n para el pueblo. Despu?s pas? a designar el g?nero literario de los escritos que nos legaron el ap?stol Juan, Mateo, Marcos y Lucas. Pero si retornamos a su sentido primero, s?lo la Palabra de Jes?s es verdaderamente evangelio. ?l, que es la Palabra hecha carne, se convierte en evangelio vivo para nosotros. Su persona y su presencia, traen la salvaci?n de Dios para los hombres.


Cristo, como Palabra del Padre, dirigida a cada hombre, est? postulando una respuesta para poder entablar un di?logo salvador con los hombres. El Apocalipsis nos recuerda la actitud de Cristo ante cada hombre: ?Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entrar? en su casa y cenar? con ?l y ?l conmigo? (Ap 3, 20). Tenemos que alzar nuestra oraci?n para que los corazones de todos los hombres se abran a Dios. En la medida en que nosotros le dejemos entrar a cenar con nosotros, es decir, le abramos nuestra intimidad, Cristo ir? trasformando los corazones y la sociedad misma.


Cristo mismo es nuestra paz. Se ha hecho hermano nuestro al hacerse hombre, se ha hecho peque?o para que no podamos tener miedo de acercarnos a ?l, de abrirle la puerta y recibirle. ?l es para nosotros justicia salvadora de Dios. El concepto humano de justicia consiste en dar a cada uno lo que es suyo, pero Dios tiene un concepto distinto de justicia. ?l ha entregado a su Hijo a la muerte por nosotros, y as? el justo ha muerto por el pecador.


A nuestros ojos, la justicia de Dios aparece como injusta, porque cada uno recibe lo contrario de lo que es suyo. El justo asume la maldici?n del pecado y el pecador recibe la bendici?n que corresponde al justo. Pero Dios tiene un concepto distinto de justicia. Por eso, afirma Benedicto XVI: ?Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser aut?rquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente ?l mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusi?n de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los dem?s y de Dios, exigencia de su perd?n y de su amistad? (Mensaje para la Cuaresma 2010).


En la Navidad contemplamos la Palabra que se ha hecho carne. La Palabra eterna se ha hecho peque?a, tan peque?a que puede caber en un pesebre. Se ha hecho ni?o y ahora tiene un rostro que podemos ver: Jes?s de Nazaret (Cfr. Verbum Domini, 12). ??l vino a los suyos y los suyos no le recibieron, m?s a cuantos le recibieron les dio la potestad de ser hijos de Dios? (Jn 1, 11-12). S?lo gracias a la filiaci?n divina, podemos llegar a ser hermanos. S?lo cuando hay un Padre, puede existir la fraternidad. Porque Cristo nos ha hecho hijos, podemos ahora ser hermanos.


Que Mar?a nos ense?a a escuchar la Palabra, a guardarla en el coraz?n y darle carne, para que Cristo sea visible en nosotros para nuestros hermanos. (Agencia Fides 29/11/2010)


Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Misiones
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