Lunes, 06 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el mensaje que el Papa Benedicto XVI ha hecho llegar al Simposio ?El primado de Dios en la vida y en los escritos del beato John Henry Newman, que se est? celebrando en Roma, organizado por el Centro Internacional Amigos de Newman.

Al Reverendo Padre
HERMANN GEISSLER, F.S.O.
Director del International Centre of Newman Friends

Mientras est? en m? a?n viva la alegr?a por haber podido proclamar beato al cardenal John Henry Newman, durante mi reciente viaje al Reino Unido, le dirijo un cordial saludo a Usted, a los ilustres ponentes y a todos los participantes en el Simposio organizado en Roma por el Centro Internacional Amigos de Newman. Expreso mi aprecio por el tema elegido: ?El primado de Dios en la vida y en los escritos del beato John Henry Newman". Con ?l de hecho se pone en justa evidencia el teocentrismo como perspectiva fundamental que caracteriz? la personalidad y la obra del gran te?logo ingl?s.

Es bien conocido que el joven Newman, a pesar de que hab?a podido conocer, gracias a su madre la "religi?n de la Biblia", atraves? un periodo de dificultades y de dudas. A los catorce a?os sufri?, de hecho, la influencia de fil?sofos como Hume y Voltaire y, reconoci?ndose en sus objeciones a la religi?n, se encamin?, seg?n la moda humanista y liberal de su ?poca, hacia una especie de de?smo.

El a?o siguiente, con todo, Newman recibi? la gracia de la conversi?n, encontrando descanso ?en el pensamiento de dos seres absolutos y luminosamente evidentes en s? mismos, yo y mi Creador" (J.H. Newman, Apologia pro vita sua, Mil?n 2001, pp. 137-138). Descubri? por tanto la verdad objetiva de un Dios personal y viviente, que habla a la conciencia y revela al hombre su condici?n de criatura. Comprendi? su propia dependencia en el ser de Aquel que es el principio de todas las cosas, encontrando as? en ?l el origen y el sentido de su identidad y singularidad personal. Es esta experiencia particular la que constituye la base para la primac?a de Dios en la vida de Newman.

Tras la conversi?n, se dej? guiar por dos criterios fundamentales ? tomados del libro La fuerza de la verdad, del calvinista Thomas Scott ? que manifiestan plenamente la primac?a de Dios en su vida. El primero: ?la santidad antes que la paz" (ibid., p. 139), documenta su firme voluntad de adherirse al Maestro interior con su propia conciencia, de abandonarse confiadamente al Padre y de vivir en la fidelidad a la verdad reconocida. Estos ideales habr?an comportado en seguida ?un gran precio que pagar?. Newman, de hecho, sea como anglicano que como cat?lico, tuvo que sufrir muchas pruebas, desilusiones e incomprensiones. Con todo, nunca descendi? a falsos compromisos o se content? con consensos f?ciles. Permaneci? siempre honrado en la b?squeda de la verdad, fiel a las llamadas de su propia conciencia y dirigido hacia el ideal de la santidad.

El segundo lema elegido por Newman: "el crecimiento es la ?nica expresi?n de vida" (ibid.), expresa de forma clara su disposici?n a una continua conversi?n, transformaci?n y crecimiento interior, siempre apoyado confiadamente en Dios. Descubri? as? su vocaci?n al servicio de la Palabra de Dios y, dirigi?ndose a los Padres de la Iglesia para encontrar mayor luz, propuso una verdadera reforma del anglicanismo, adhiri?ndose finalmente a la Iglesia cat?lica. Resumi? su propia experiencia de crecimiento, en la fidelidad a s? mismo y a la voluntad del Se?or, con sus conocidas palabras: ?Aqu? en la tierra vivir es cambiar, y la perfecci?n es el resultado de muchas transformaciones? (J.H. Newman, Lo sviluppo della dottrina cristiana, Milano 2002, p. 75). Y Newman fue a lo largo de toda su existencia uno que se convirti?, uno que se transform?, y de esta forma permaneci? siempre el mismo, y se convirti? cada vez m?s en s? mismo.

El horizonte de la primac?a de Dios marca en profundidad tambi?n las numerosas publicaciones de Newman. En el citado ensayo sobre El desarrollo de la doctrina cristiana, escribi?: "Hay una verdad; hay una sola verdad; ... la b?squeda de la verdad no debe ser satisfacci?n de curiosidades; la adquisici?n de la verdad no se parece en nada a la excitaci?n de un descubrimiento; nuestro esp?ritu est? sometido a la verdad, no es, por tanto, superior a ella, y debe no tanto disertar sobre ella sino venerarla" (pp. 344-345). La primac?a de Dios se traduce, para Newman, en la primac?a de la verdad, una verdad que debe buscarse ante todo disponiendo la propia interioridad a la acogida, en un intercambio abierto y sincero con todos, y que encuentra su culmen en el encuentro con Cristo, "camino, verdad y vida" (Jn 12,6). Newman dio por ello testimonio de la Verdad tambi?n con su riqu?sima producci?n literaria pasando de la teolog?a a la poes?a, de la filosof?a a la pedagog?a, de la exegesis a la historia del cristianismo, de las novelas a las meditaciones y a las oraciones.

Presentando y defendiendo la Verdad, Newman estuvo siempre atento tambi?n en encontrar el lenguaje apropiado, la forma justa y el tono adecuado. Intent? no ofender nunca y dar testimonio de la gentil luz interior ("kindly light"), esforz?ndose en convencer con la humildad, la alegr?a y la paciencia. En una oraci?n dirigida a san Felipe Neri escribi?: ?Que mi aspecto sea siempre abierto y alegre, y mis palabras amables y agradables, como conviene a aquellos que, cualquiera que sea su estado de vida, gozan del m?s grande de todos los bienes, del favor de Dios y de la esperanza de la felicidad eterna" (J.H. Newman, Meditazioni e preghiere, Milano 2002, pp. 193-194).

Al beato John Henry Newman, maestro en ense?arnos que la primac?a de Dios es la primac?a de la verdad y del amor, conf?o las reflexiones y el trabajo del presente Simposio, mientras que, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, Madre de la Iglesia, le imparto con alegr?a a usted y a todos los participantes la implorada Bendici?n Apost?lica, prenda de abundantes favores celestiales.

En el Vaticano, 18 de noviembre de 2010

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:34  | Habla el Papa
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