S?bado, 11 de diciembre de 2010

Reflexiones de monse?or Jos? Luis Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz para el Adviento 2010. (AICA)

ADVIENTO 2010?????????

La Iglesia nos invita a iniciar el Tiempo de Adviento, como preparaci?n a la Fiesta de Navidad. La vida cristiana s?lo se entiende en t?rminos de encuentro con Jesucristo; este hecho, el ser un ?encuentro?, hace de la preparaci?n un aspecto esencial. Todo encuentro para que sea fecundo necesita de una preparaci?n. Encuentro es apertura, espera y comuni?n. La vida cristiana no es ajena a esta din?mica, no es algo m?gico ni mec?nico, sino el encuentro del amor de Dios con la libertad del hombre.??

Nuestra libertad, incluso frente a Dios, es signo de grandeza y responsabilidad. La liturgia, en su rica pedagog?a, dispone de tiempos de preparaci?n para este renovado encuentro con Dios que viene a nosotros en Jesucristo.?

Cuando hablamos de preparaci?n creo que es oportuno recordar la par?bola del Sembrador. En ella es tan importante la vitalidad de la semilla como la riqueza del suelo. La semilla siempre conservar? su poder, pero necesita de la disponibilidad de la tierra. Conocemos los t?rminos de esta par?bola, que es bueno releerla, s?lo retengo el final: ?Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno? (Lc. 4, 1-20). Definir la vida cristiana en t?rminos de encuentro con Jesucristo, nos permite no instalarnos en esa c?moda y aparente certeza de lo adquirido y conocido que, cu?ntas veces, empobrece nuestro nivel espiritual y fervor misionero. Hacemos del cristianismo una pr?ctica que nos contiene y da seguridad, pero que no siempre nos hace testigos gozosos de una Vida Nueva.?

En este Tiempo la Iglesia nos hablar? a trav?s de propuestas y testigos. En primer lugar nos se?alar? la importancia de la oraci?n, como respuesta a una lectura orante de la Biblia. La oraci?n es signo de la presencia del Esp?ritu Santo que nos mueve hacia ese encuentro con Jesucristo. Palabra y oraci?n equivale a decir, Jesucristo y Esp?ritu en el plan de Dios. Este es el contexto en el que crece la vida cristiana. Tambi?n nos hablar? de la pr?ctica del ayuno como expresi?n de penitencia, de dominio personal y actitud de servicio a nuestros hermanos m?s necesitados. El horizonte del ayuno es la caridad. Finalmente nos propone intensificar nuestra limosna, como gesto de privaci?n, austeridad y de solidaridad con quienes menos tienen. A estas ense?anzas hay que vivirlas desde la fe, para descubrir en ellas su profundo sentido de comuni?n con Dios y de servicio.?

Los testigos son hombres elegidos por Dios, para anunciar la llegada del Se?or y acompa?ar nuestro camino hacia ?l. As?, Isa?as nos dir?: ?Preparen en el desierto el camino del Se?or? (Is. 40, 3), para agregar: ?No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios? (Is. 41, 10). La profec?a es la certeza de la presencia de Dios que mantiene viva la esperanza de su pueblo. Juan Bautista, el Precursor, nos se?ala la llegada de la salvaci?n esperada: el tiempo se ha cumplido, y se?al?ndolo a Jes?s, nos dice: ?Este es el Cordero de Dios? (Jn. 1, 29). Tiempo de espera y de cumplimiento. Estas dos figuras nos presentan, a trav?s de sus palabras y testimonio, la riqueza de una Presencia anunciada y actual, que nos llama a un encuentro siempre nuevo.?

En la persona de Mar?a Sant?sima, ?la hija de Si?n, la alegr?a de Israel y el orgullo de nuestro pueblo?, el tiempo alcanza su plenitud y se nos entrega el Salvador. ?Feliz de ti por haber cre?do que se cumplir? lo que te fue anunciado de parte del Se?or? (Lc. 1, 45), es el saludo de su prima Isabel y el mayor reconocimiento a su actitud de fe y confianza en Dios. Ella nos sigue ense?ando, desde el hoy del Evangelio, a vivir este tiempo de preparaci?n y encuentro con el Se?or. Disponibilidad a la obra de Dios, Comuni?n en el camino de su Hijo y conciencia de la Misi?n, son tres momentos en la vida de la Virgen Mar?a. Disponibilidad como apertura, Comuni?n como estilo de vida y Misi?n como compromiso con la obra de su Hijo, tienen que ser para nosotros, en nuestro peregrinar como Iglesia, un ideal en el camino de preparaci?n a la celebraci?n del nacimiento de Nuestro Se?or.?

Vivimos este Adviento, adem?s, en el contexto pastoral de la Iglesia en Argentina que nos ha propuesto caminar bajo el lema: ?Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad?. Para ello, hemos presentado aportes que se orientan a recrear las condiciones de vida para una nueva Naci?n. Esto tambi?n debe formar parte de nuestra vida cristiana. La fe no nos aleja de lo concreto de nuestra historia y sus circunstancias, por el contrario, ella nos compromete a trabajar por su presente y futuro. Recordemos que Jes?s llor? por su Patria, Jerusal?n, porque la amaba. Entre las metas que nos hemos propuesto me voy a referir s?lo a la primera, que nos habla de la familia y de la vida. En ella podemos encontrar elementos de reflexi?n y de examen de conciencia, para este tiempo de preparaci?n que debe ser tiempo de conversi?n y de compromiso ciudadano.?

?Recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas?. Familia y vida son resonancias de nuestra fe en un Dios que nos ha revelado su designio de amor y salvaci?n. No estamos ante hechos coyunturales o s?lo culturales y, por lo mismo, sin una identidad propia y permanente. Podemos, por ello, hablar y anunciar el Evangelio de la Vida y de la Familia, como realidades que tienen su fuente en Dios y su plenitud de gracia en Jesucristo. Decir Evangelio es decir anuncio. Si bien el sentido de estas verdades las podemos comprender y explicar en el plano humano como cient?fico sin recurrir a la fe, sin embargo ella nos descubre el significado ?ltimo y trascendente que tiene la vida del hombre como obra de Dios. La ley nueva de este Reino es, precisamente, el Evangelio de las Bienaventuranzas (Mt 5,3-12). Hemos sido creados para participar en la bienaventuranza del Reino de Dios. La dignidad humana tiene su primer principio en el derecho a la vida y su destino ?ltimo la plenitud de vida en el Reino de Dios. Aqu? se encuentran la fe y la raz?n, ?como las dos alas con las cuales el esp?ritu humano contempla la verdad? (F. R. 1).?

El Santo Padre ha querido presidir una Vigilia de oraci?n por la vida, con ocasi?n del inicio lit?rgico del tiempo de Adviento. El lema que ha elegido para esta jornada es: ?La defensa de la vida que nace?. Creo que esta iniciativa nos ayuda a profundizar el sentido ?nico e irrepetible de toda vida humana. Adem?s de la oraci?n, que es la base de toda acci?n cristiana, como de la clara palabra docente, debemos comprometernos en todo aquello que est? a nuestro alcance para acompa?ar la vida naciente. Tenemos en nuestra Arquidi?cesis, gracias a Dios, la presencia de ?Gr?vida? como signo y testimonio de una obra posible, pero que necesita de conocimiento y compromiso. No quiero dejar de mencionar la obra de los ?Hogares sustitutos?, que con su silencio y entrega son presencia del amor providente de Dios.?

Queridos hermanos, tratemos de vivir este tiempo de Adviento como un tiempo de preparaci?n y de gracia en nuestra vida, en nuestras familias y comunidades cristianas. Que la liturgia, con su sabia pedagog?a celebrativa, nos vaya guiando en este camino de conversi?n, para disponernos a la alegr?a de un renovado encuentro con Jesucristo. Reciban junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n en el Se?or Jes?s y Mar?a Nuestra Madre de Guadalupe.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

Santa Fe de la Vera Cruz, noviembre de 2010?


Publicado por verdenaranja @ 22:20  | Hablan los obispos
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