S?bado, 11 de diciembre de 2010

ZENIT nos ofrece el discurso que Benedicto XVI ofreci? al recibir en audiencia,?el viernes, 26 de Noviembre de 2010, ?en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico Vaticano, a los participantes de la Asamblea general semestral de la Uni?n de los Superiores Generales (USG).

?Querid?simos Hermanos y Hermanas!

Estoy contento de encontrarme con vosotros con ocasi?n de la Asamblea Semestral de la Uni?n de los Superiores Generales, que est?is celebrando, en continuidad con la del mayo pasado, sobre el tema de la vida consagrada en Europa. Saludo al Presidente, Don Pascual Ch?vez ? a quien doy las gracias por las palabras que me ha dirigido- as? como al Consejo Ejecutivo; un saludo particular al Comit? Directivo de la Uni?n Internacional de los Superiores Generales y a los numerosos Superiores Generales. Extiendo mi pensamiento a todos vuestros hermanos y hermanas dispersos por el mundo, especialmente a los que sufren por dar testimonio del Evangelio. Deseo expresar mi sincero agradecimiento por todo lo que hac?is en la Iglesia y con la Iglesia a favor de la evangelizaci?n y del hombre. Pienso en las m?ltiples actividades pastorales en las parroquias, en los santuarios y en los centros de culto, por la catequesis y la formaci?n cristiana de los ni?os, de los j?venes y de los adultos, manifestando vuestra pasi?n por Cristo y por la humanidad. Pienso en el gran trabajo en el campo educativo, en las universidades y en las escuelas; en las m?ltiples obras sociales, a trav?s de las cuales sal?s al encuentro de los hermanos m?s necesitados con el amor mismo de Dios. Pienso tambi?n en el testimonio, a veces arriesgado, de vida evang?lica en las misiones ad gentes, en circunstancias a menudo dif?ciles.

Vuestras dos ?ltimas Asambleas han estado dedicadas a considerar el futuro de la vida consagrada en Europa. Esto ha significado replantear el sentido mismo de vuestra vocaci?n, que comporta, ante todo, buscar a Dios, quaerere Deum: sois por vocaci?n buscadores de Dios. A esta b?squeda consagr?is las mejores energ?as de vuestra vida. Pas?is de las cosas secundarias a las esenciales, es decir a lo que es verdaderamente importante; busc?is lo definitivo, busc?is a Dios, manten?is la mirada puesta en ?l. Como los primeros monjes, cultiv?is una orientaci?n escatol?gica: detr?s de lo provisional busc?is lo que permanece, es decir lo que no pasa (cf. Discurso en el Colegio de los Bernardinos, Par?s, 12 de septiembre de 2008). Busc?is a Dios en los hermanos que os ha dado, con los cuales compart?s la misma vida y misi?n. Lo busc?is en los hombres y en las mujeres de nuestro tiempo, a los que est?is invitados a ofrecer, con la vida y la palabra, el don del Evangelio. Lo busc?is especialmente en los pobres, primeros destinatarios de la Buena Noticia (cf. Lc 4,18). Lo busc?is en la Iglesia, donde el Se?or se hace presente, sobre todo en la Eucarist?a y en los dem?s Sacramentos; y en su Palabra, que es v?a maestra para la b?squeda de Dios, nos introduce en el coloquio con ?l y nos revela su verdadero rostro. ?Sed siempre buscadores apasionados y testigos de Dios!

La renovaci?n profunda de la vida consagrada parte de la centralidad de la Palabra de Dios, y m?s en concreto del Evangelio, regola suprema para todos vosotros, como afirma el Concilio Vaticano II en el Decreto Perfectae caritatis (cf. n. 2) y como bien comprendieron vuestros Fundadores: la vida consagrada es una planta rica en ramas que hunde las ra?ces en el Evangelio. Lo demuestra la historia de vuestros Institutos, en los que la firme voluntad de vivir el Mensaje de Cristo y de configurar la propia vida seg?n ?l, ha sido y contin?a siendo el criterio fundamental del discernimiento vocacional y de vuestro discernimiento personal y comunitario. Es el Evangelio vivido cotidianamente el elemento que da fascinaci?n y belleza a la vida consagrada y la presenta ante el mundo como una alternativa viable. Esto necesita la sociedad actual, esto espera de vosotros la Iglesia: que se?is Evangelio vivo.

Otro aspecto fundamental de la vida consagrada que querr?a destacar es la fraternidad: confessio Trinitatis (cf. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Vita consecrata, 41) y par?bola de la Iglesia comuni?n. A trav?s de ?sta, de hecho, pasa el testimonio de vuestra consagraci?n. La vida fraterna es uno de los aspectos que m?s buscan los j?venes cuando se acercan a vuestra vida; es un elemento prof?tico importante que ofrec?is en una sociedad fuertemente individualista. Conozco los esfuerzos que est?is haciendo en este campo, como conozco tambi?n las dificultades que la vida comunitaria comporta. Es necesario un serio y constante discernimiento para escuchar lo que el Esp?ritu dice a la comunidad (cf. Ap 2,7), para reconocer lo que viene del Se?or y lo que le es contrario (cf. Vita consecrata, 73). Sin el discernimiento, acompa?ado de la oraci?n y de la reflexi?n, la vida consagrada corre el peligro de acomodarse a los criterios de este mundo: el individualismo, el consumismo, el materialismo; criterios que hacen disminuir la fraternidad y hacen perder fascinaci?n y penetraci?n a la misma vida consagrada. Sed maestros del discernimiento, para que vuestros hermanos y vuestras hermanas asuman este habitus y vuestras comunidades sean signo elocuente para el mundo de hoy. Vosotros que ejerc?is el servicio de la autoridad, y que ten?is tareas de gu?a y de proyecci?n del futuro de vuestros Institutos Religiosos, recordad que una parte importante de la animaci?n espiritual y del gobierno es la b?squeda com?n de los medios para favorecer la comuni?n, la comunicaci?n mutua, la calidez y la verdad en las relaciones rec?procas.

Un ?ltimo elemento que quiero evidenciar es la misi?n. La misi?n es el modo de ser de la Iglesia y, en ella, de la vida consagrada; forma parte de vuestra identidad; os empuja a llevar el Evangelio a todos, sin l?mites. La misi?n, sostenida por una fuerte experiencia de Dios, por una robusta formaci?n y por la vida fraterna en comunidad, es una clave para comprender y revitalizar la vida consagrada. Id, por tanto, y en fidelidad creativa haced vuestro el desaf?o de la nueva evangelizaci?n. Renovad vuestra presencia en los aer?pagos de hoy para anunciar, como hizo san Pablo en Atenas, al Dios ?desconocido? (cf. Discurso en el Colegio de los Bernardinos).

Queridos Superiores Generales, el momento actual presenta para no pocos Institutos el dato de la disminuci?n num?rica, especialmente en Europa. Las dificultades, sin embargo, no deben hacernos olvidar que la vida consagrada tiene su origen en el Se?or: es querida por ?l para la edificaci?n y la santidad de su Iglesia, y por eso la misma Iglesia nunca estar? privada de ella. Mientras os aliento a caminar en la fe y en la esperanza, os pido un renovado compromiso en la pastoral vocacional y en la formaci?n inicial y permanente. Os conf?o a la Bienaventurada Virgen Mar?a, a vuestros Santos Fundadores y Patrones, mientras de coraz?n os imparto mi Bendici?n Apost?lica, que extiendo a vuestras Familias religiosas.?

[Traducci?n del original italiano por Patricia Navas
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Habla el Papa
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