Domingo, 12 de diciembre de 2010

Art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Una nueva revoluci?n".

?Una nueva revoluci?n?

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Se han concluido en el pa?s las celebraciones por el centenario del inicio del movimiento de la revoluci?n, que fue una lucha para generar cambios por la democracia, la libertad y la justicia, sobre todo para los campesinos. Los ind?genas, como tales, no fueron tomados en cuenta. El catolicismo social de la ?poca influy? mucho en estos cambios, aunque algunos ide?logos consideraron a la Iglesia Cat?lica como enemiga y hubo leyes represoras, que coartaron la libertad religiosa y generaron la llamada guerra cristera, una defensa de la Iglesia por parte de los creyentes, al grito de ?Viva Cristo Rey!

Hay que seguir revisando la historia; sin embargo, esto no nos puede distraer de los problemas actuales. Para enfrentarlos, se requiere una nueva revoluci?n, no armada, pues ?sta genera de ordinario peores injusticias, sino de las conciencias, para construir la sociedad justa y fraterna que anhelamos.

JUZGAR

En la reciente Carta Pastoral que los obispos escribimos, se?alamos tres prioridades de esta revoluci?n: combate a la pobreza, educaci?n integral y de calidad para todos y reconciliaci?n nacional. Transcribo s?lo algunos p?rrafos del primer punto:

"No debemos acostumbrarnos nunca a un escenario de desigualdad social y a una pobreza creciente, como si se tratara de un fatalismo insuperable o un determinismo sin salida. Hace falta generar condiciones de justicia social para producir mayores empleos de calidad, que permitan un salario justo para una vida digna como personas, familias y sociedad. Esto implica no s?lo una modernizaci?n de las estructuras productivas, sino tambi?n una serie de reformas legales que lo favorezcan y garanticen, una serie de acuerdos pol?ticos que est?n a la altura de lo que necesita la Naci?n mexicana y no s?lo de los intereses limitados de algunos grupos pol?ticos o gremiales. Hacemos tambi?n un fuerte llamado a los empresarios para que asuman la verdadera responsabilidad social que corresponde a la ?tica de sus actividades econ?micas.

La superaci?n de la pobreza debe incluir programas para el desarrollo integral de las personas y de las comunidades, a fin de que ?stas tomen la responsabilidad de su propio desarrollo. No bastan los programas sociales asistencialistas, y tampoco las acciones de gobierno que s?lo se concentran a dar respuesta a situaciones de emergencia o meramente circunstanciales. Las soluciones que M?xico requiere, y que responden a su cultura, han de ser construidas desde la comunidad, contando con el apoyo subsidiario de otras dimensiones de la vida social y del Estado.

De manera especial deben ser atendidos los espacios deprimidos por la miseria urbana o rural, dado que all? est? la primera exigencia de solidaridad y el primer foco de desestabilizaci?n social. Una sociedad que est? marcada por la desigualdad no puede crecer con armon?a. All? donde imperan la miseria y la desigualdad, crecer? siempre el rencor y la tentaci?n de caminos equivocados para el desarrollo personal y social. Es all? donde el crimen organizado puede encontrar mucho m?s f?cilmente manos desesperadas dispuestas para la violencia. Es all? donde la manipulaci?n pol?tica y hasta religiosa pasa por encima de la dignidad de las personas para ganar adeptos. Es all? donde se pueden generar estallidos sociales" (Nos. 119-122).

ACTUAR

?Qu? hacer, m?s en concreto? Para combatir la pobreza, ante todo hay que trabajar, no malgastar los pocos recursos que se tienen y saber ahorrar. Desde luego, gobierno y due?os de capital deben generar empleos dignos.

Hay que organizarse en peque?os grupos, en barrios o en comunidades, para llevar a cabo obras en forma autogestiva, como cooperativas y ayudas mutuas, tambi?n para exigir al gobierno que cumpla sus deberes con los pobres; sin embargo, evitar la dependencia, pues algunos, con lo que reciben de los diversos programas sociales, ya no trabajan. Los pobres, organizados y sin alcohol, son una gran fuerza de progreso.

Hay que sacrificarse y educar a los hijos para la austeridad, evitando el despilfarro y la adquisici?n de cosas no tan indispensables.


Publicado por verdenaranja @ 19:47  | Hablan los obispos
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