Domingo, 12 de diciembre de 2010

ZENIT? publica las palabras pronunciadas por el Cardenal Joseph Zen, obispo em?rito de Hong Kong, frente al Santo Padre y los miembros del Colegio Cardenalicio durante la jornada de oraci?n y reflexi?n que tuvo lugar el 19 de noviembre en el Vaticano, antes del Consistorio para la creaci?n de 24 nuevos cardenales.

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Pienso que es mi deber, existiendo esta especial oportunidad, informar a mis eminent?simos hermanos de que en China no hay a?n libertad religiosa. Hay en el aire demasiado optimismo que no corresponde a la realidad. Algunos no tienen manera de conocer la realidad; algunos cierran los ojos frente a la realidad; algunos entienden la libertad religiosa en un sentido bastante reduccionista.?

Si dais una vuelta por China (lo que no recomiendo, porque vuestras visitas ser?n manipuladas y explotadas con el fin de propaganda), ver?is bellas iglesias llenas de fieles que rezan y cantan, como en cualquier otra ciudad del mundo cristiano. Pero la libertad religiosa no se reduce a libertad de culto.

Hay mucho m?s. Alguno protestar?. Hay quien ha escrito: "Pek?n quiere los obispos queridos por el Papa". ?Ojal? fuese cierto! La realidad es que se da un "pulso", en la que no s? quien ha cedido m?s.

Que recientemente no haya habido ordenaciones episcopales il?citas es ciertamente un bien? [esto fue pronunciado el pasado viernes, antes de la ordenaci?n episcopal il?cita de Joseph Guo Jincai]. Pero cuando el gobierno chino levanta la voz y nuestras posibilidades de investigaci?n son tan limitadas, sumado al temor de nuevas tensiones, existe el riesgo real de que se aprueben j?venes obispos no id?neos que reinar?n por d?cadas.

Me pregunto: ?Por qu? no se ha llegado todav?a a un acuerdo que garantice la iniciativa del Papa en la elecci?n de los obispos, a?n admitiendo un lugar para la opini?n del gobierno chino? No s? c?mo est?n yendo las tratativas entre ambas partes porque no estamos entre los expertos y no se nos permite saber nada. Pero entre los expertos que siguen de cerca los acontecimientos, la impresi?n general es que de "nuestra" parte hay una estrategia de compromiso, si no a ultranza, al menos de preponderancia. Por otra parte, en cambio, no se ve una m?nima intenci?n de cambiar. Los comunistas chinos han seguido siempre con la pol?tica religiosa de control absoluto. Entre nosotros todos sabemos que los comunistas aplastan a quien se muestra d?bil mientras que, frente a la firmeza, alguna vez pueden incluso cambiar de actitud.

Se public? una carta del Papa a la Iglesia en China, hace ya m?s de tres a?os, una obra maestra de equilibrio entre la claridad de la verdad y la magnanimidad para un di?logo. Lamentablemente creo tener que decir que no ha sido tomada en serio por todos.

Est? quien se ha permitido expresar de modo bastante diverso (ver las as? llamadas "Notas explicativas" que acompa?aban la publicaci?n de la Carta); est? quien le da una interpretaci?n distorsionada (P. Jeroome Heyndrickx, cicm), citando expresiones fuera de contexto.

Esta interpretaci?n dice que ahora ya todos los de la comunidad clandestina deben salir al exterior [es decir, registrarse ante el gobierno]. Pero el Papa no ha dicho esto. Ha dicho, s?, que la condici?n clandestina no es la normalidad, pero explica tambi?n que quien se siente forzado a andar en clandestinidad es para no someterse a una estructura il?cita.

El Santo Padre ha dicho, s?, que cada obispo puede juzgar si aceptar o pedir el reconocimiento p?blico del gobierno y trabajar abiertamente, pero no sin haberlos advertido del peligro de que lamentablemente las autoridades "casi siempre" (esta part?cula ha desaparecido en la traducci?n china a cargo de la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos) exigen condiciones inaceptables para una conciencia cat?lica.

Esta interpretaci?n distorsionada - pero que obviamente ha encontrado consentimientos (en la Curia), que tiene la directa responsabilidad por la Iglesia en China - ha creado una gran confusi?n y ha causado dolorosas divisiones en el seno de las comunidades clandestinas.

Esta interpretaci?n distorsionada ha sido desaprobada s?lo despu?s de dos a?os en dos notas en el Compendio de la Carta papal, a cargo del Holy Spirit Study Centre de Hong Kong y aprobado por el comit? permanente de la Comisi?n para la Iglesia en China. En aquellas notas se aclara que la reconciliaci?n recomendada por el Santo Padre debe tratarse de un reacercamiento de los corazones entre las dos comunidades, pero una unificaci?n (entendida como "fusi?n") no es todav?a posible dada la inmodificada pol?tica del gobierno.

Pero tambi?n despu?s de esta clarificaci?n, el proceder de quien domina la situaci?n no parece haber cambiado de direcci?n, como se puede constatar en los tr?gicos hechos de Baoding, de los cuales el ?ltimo acto ha sido la instalaci?n del pobre mons. Francesco Ann, un acto seriamente ambiguo, pero sobre el cual hay un silencio - desde el 7 de agosto hasta hoy - que deja desorientada a la comunidad de los fieles, no s?lo en la parte clandestina, no s?lo en Baoding, sino en toda China.

La pobre comunidad clandestina, que es ciertamente la?pars patior?de nuestra Iglesia en China, se siente actualmente frustrada. Al mismo tiempo que encuentra muchas palabras de ?nimo en la Carta del Santo Padre, se ve tratada, por otra parte, como una molestia, un estorbo, un problema. Es claro que alguno quiere verla desaparecer y ser absorbida en la oficial, es decir, bajo el mismo estricto control del gobierno (??as? habr? paz?!).

?Pero c?mo se encuentra la comunidad "oficial? Se sabe que en ella casi todos los obispos son leg?timos o legitimados. Pero el control asfixiante y humillante por parte de organismos que no son de la Iglesia - Asociaci?n Patri?tica y Oficina para los Asuntos Religiosos - no ha cambiado para nada.

Cuando el Santo Padre reconoce a aquellos obispos sin exigir que se separen enseguida de aquella estructura il?cita, es obviamente en la esperanza de que trabajen desde dentro de aquella estructura para liberarse de ella, porque tal estructura no es compatible con la naturaleza de la Iglesia. Pero despu?s de tantos a?os, ?qu? vemos? Pocos obispos han vivido a la altura de tal esperanza. Muchos han buscado sobrevivir de todos modos; no pocos, lamentablemente, no han realizado actos coherentes con su estado de comuni?n con el Papa. Alguno los describe as?: "Viajan felices sobre la carroza de la Iglesia independiente y se contentan con gritar cada tanto: ?Viva el Papa!".

El gobierno, que usaba s?lo amenazas y castigos, ahora ha mejorado sus m?todos de persecuci?n: dinero (regalos, autom?viles, embellecimiento del obispado) y honores (miembros del Congreso del pueblo, o del ?rgano pol?tico consultivo a diversos niveles, con reuniones, almuerzos, cenas y lo que sigue).

?Cu?l es la estrategia por parte "nuestra? Temo que, con frecuencia, es una falsa compasi?n que deja a los hermanos d?biles caer cada vez m?s abajo y volverse cada vez m?s esclavizados. Las excomuniones son "olvidadas" a escondidas; a la pregunta "?podemos ir a la celebraci?n del 50? aniversario de las primeras ordenaciones il?citas?" se responde: "Haced lo posible por no ir" (y naturalmente fueron casi todos).

Despu?s de una larga discusi?n en la Comisi?n para la Iglesia en China se decide mandar una clara orden a los obispos de no participar a la prevista "Asamblea de los representantes de la Iglesia en China", pero alguno dice todav?a: "comprendemos las dificultades de los obispos en no ir": Frente a estos mensajes contradictorios, el gobierno sabe que puede ignorar la Carta del Papa impunemente.

Queridos hermanos, supongo que est?is informados de los ?ltimos hechos: est?n intentando nuevamente hacer una ordenaci?n episcopal sin mandato pontificio. Para esto han secuestrado obispos, han presionado a otros: son graves ofensas a la libertad religiosa y a la dignidad personal. Aprecio la declaraci?n oportuna, precisa y digna de la Secretar?a de Estado. Entre otras cosas, hay razones para sospechar que tales intentos no vienen ni siquiera desde arriba sino de aquellos que en todos estos a?os han ganado posiciones de poder y ventajas y no quieren que las cosas cambien.

Pidamos a Nuestra Se?ora, Auxilio de los cristianos, para que abra los ojos de los supremos dirigentes de nuestra naci?n, para que pongan fin a estas malvadas y vergonzosas maniobras y busquen reconocer a nuestros hermanos la verdadera y plena libertad religiosa, la cual redundar? tambi?n en honor de nuestra patria.

Recemos por una correcci?n de la estrategia de parte "nuestra", para que se adecue sinceramente a la direcci?n indicada por la Carta del Santo Padre. Esperemos que no sea demasiado tarde para un buen cambio de direcci?n.?

[Fuente:?Asianews?

Traducci?n:?La Buhardilla de Jer?nimo]


Publicado por verdenaranja @ 19:51  | Hablan los obispos
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