Domingo, 12 de diciembre de 2010

ZENIT? publica el balance que ha realizado monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca, de la visita de Benedicot XVI a Santiago de Compostela y Barcelona, del 6 al 7 de noviembre.

Me han preguntado en tantos sitios qu? me ha llamado la atenci?n de la visita que el Papa ha hecho recientemente a Espa?a. A nuestras comunidades cristianas, a los c?rculos medi?ticos, culturales y pol?ticos, les he dicho lo mismo: que una vez m?s, me sorprende la realidad por encima del prejuicio, especialmente ante los vaticinios catastrofistas de quienes piensan que su cortedad de miras coincide con lo que de hecho acontece. Por eso, esta visita no deja de llenarme de una sana y enorme satisfacci?n. El Papa ha visitado un pueblo que tiene ra?ces cristianas, tal vez descuidadas, mal regadas, de mucha historia en los mil avatares, pero ese pueblo en su hondura creyente hace que las dificultades internas y las que provienen desde fuera siempre tengan fondo para volver a reverdecer.

Lo hemos visto en pueblos y civilizaciones arrasadas por una calculada destrucci?n alienadora, una terrible estrategia cultural y violenta de acabar con el cristianismo, que a la vuelta de un tiempo, los arrasadores han pasado, sus destrucciones caducaron, y de modo misterioso y gratuito (como hace Dios las cosas), vuelve a nacer lo que anidaba en la savia profunda de la fe y de la memoria de un pueblo que no se rindi?.

He visto, en este sentido, a ese pueblo cristiano que de nuevo saca a la plaza p?blica una fe que celebra, que la hace propuesta de nueva humanidad, que la narra como se ofrece una cultura de la vida, de la verdad, de la bondad y de la belleza. Y esa belleza coincide con la Belleza que Dios mismo es.

Porque la Belleza con may?sculas no es una cuesti?n est?tica, la de las buenas formas, los buenos gustos, lo pol?ticamente correcto. La Belleza es el modo de ser de Dios, su firma de autor en todo cuanto hace y rehace. Era muy hermoso el fragmento que el Papa pronunci? en el marco conmovedor de la Bas?lica de la Sagrada Familia, obra del artista y arquitecto cristiano Antonio Gaud?. Y es que el hombre est? herido de esa Belleza primordial que nos constituye: somos imagen y semejanza de un Dios que es la misma Belleza.

Siempre que traicionamos, de mil modos, esa exigencia de Belleza escrita en nuestro coraz?n, nuestra vida se disuelve, no se entiende, se puede llegar a destruir por dentro, a enfrentar por fuera, y a perder el v?nculo m?s verdadero con el Misterio que representa Dios. Los santos no han dejado de narrar con su vida, con sus obras en tantos campos, la Belleza de ese Dios que ellos testimonian en cada tramo de la historia y a cada generaci?n.Hay una ind?mita nostalgia que nos constituye en mendigos de una gracia para la que hemos nacido, que nos hace caminantes hacia una tierra a la -lo sepamos o no- peregrina cada fibra de nuestro ser. Dios ha venido para abrazar ese deseo escrito en el coraz?n, para acompa?arlo y para darle cumplimiento.

Un apunte final al hilo de las ?ltimas cortinas de humo. Algunos han dicho que perdemos feligreses y que nos deber?amos preocupar. No conozco las fuentes de sus estad?sticas, no vaya a ser que se les haya traspapelado la intenci?n de voto en sus votantes, pero lo que s? les puedo decir es que las personas en las filas del paro, no dejan de llamar a nuestras puertas, y C?ritas tiene m?s feligreses que nunca. Y a los que de este modo nos dan consejos, yo les dir?a que en lugar de prepararnos leyes para la muerte digna, que ninguno ha pedido ni constituye una demanda social, mejor no se distraigan y que se empleen a fondo en trabajar para encontrar medios para una vida digna. Para ?sta s? que hay demanda humana. Que no son los apellidos y su orden lo que nos preocupa a los ciudadanos, sino poder arreglar sin demagogias lo que no tiene nombre.


Publicado por verdenaranja @ 19:55  | Hablan los obispos
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