Lunes, 13 de diciembre de 2010

ZENIT??nos ofrece las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunci?el domingo, 28 de Noviembre de 2010?a mediod?a, al introducir el rezo del ?ngelus con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

?Queridos hermanos y hermanas!

Hoy, primer domingo de Adviento, la Iglesia inicia un nuevo A?o Lit?rgico, un nuevo camino de fe que, por una parte, hace memoria del acontecimiento de Jesucristo, y por otra, se abre a su cumplimiento final. Es precisamente desde esta doble perspectiva de donde vive el Tiempo de Adviento, mirando tanto a la primera venida del Hijo de Dios, cuando naci? de la Virgen Mar?a, como a su vuelta gloriosa, cuando vendr? a ?juzgar a vivos y muertos?, como decimos en el Credo. Sobre este sugestivo tema de la ?espera? quisiera ahora detenerme brevemente, porque se trata de un aspecto profundamente humano, en el que la fe se convierte, por as? decirlo, en un todo con nuestra carne y nuestro coraz?n.

La espera, el esperar es una dimensi?n que atraviesa toda nuestra existencia personal, familiar y social. La espera est? presente en mil situaciones, desde las m?s peque?as y banales hasta las m?s importantes, que nos implican totalmente y en lo profundo. Pensemos, entre estas, en la espera de un hijo por parte de dos esposos; a la de un pariente o de un amigo que viene a visitarnos de lejos; pensemos, para un joven, en la espera del ?xito en un examen decisivo, o de una entrevista de trabajo; en las relaciones afectivas, en la espera del encuentro con la persona amada, de la respuesta a una carta, o de la acogida de un perd?n... Se podr?a decir que el hombre est? vivo mientras espera, mientras en su coraz?n est? viva la esperanza. Y al hombre se le reconoce por sus esperas: nuestra ?estatura? moral y espiritual se puede medir por lo que esperamos, por aquello en lo que esperamos.

Cada uno de nosotros, por tanto, especialmente en este Tiempo que nos prepara a la Navidad, puede preguntarse: yo, ?qu? espero? ?A qu?, en este momento de mi vida, est? dirigido mi coraz?n? Y esta misma pregunta se puede plantear a nivel de familia, de comunidad, de naci?n. ?Qu? es lo que esperamos, juntos? ?Qu? une nuestras aspiraciones, qu? las acomuna? En el tiempo precedente al nacimiento de Jes?s, era fort?sima en Israel la espera del Mes?as, es decir, de un Consagrado, descendiente del rey David, que habr?a finalmente liberado al pueblo de toda esclavitud moral y pol?tica e instaurado el Reino de Dios. Pero nadie habr?a nunca imaginado que el Mes?as pudiese nacer de una joven humilde como era Mar?a, prometida del justo Jos?. Ni siquiera ella lo habr?a esperado nunca, pero en su coraz?n la espera del Salvador era tan grande, su fe y su esperanza eran tan ardientes, que ?l pudo encontrar en ella una madre digna. Del resto, Dios mismo la hab?a preparado, antes de los siglos. Hay una misteriosa correspondencia entre la espera de Dios y la de Mar?a, la criatura ?llena de gracia?, totalmente transparente al designio de amor del Alt?simo. Aprendamos de Ella, Mujer del Adviento, a gestionar los gestos cotidianos con un esp?ritu nuevo, con el sentimiento de una espera profunda, que solo la venida de Dios puede colmar.

[Despu?s del rezo del ?ngelus, el Papa dijo en espa?ol]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana, as? como a quienes se unen a ella a trav?s de la radio y la televisi?n. Al iniciar el santo tiempo de Adviento, invito a todos a intensificar la oraci?n y la meditaci?n de la Palabra de Dios, para que se avive el deseo de salir al encuentro de Cristo, cuya primera venida recordamos con gozo, mientras nos preparamos a su segunda venida, al final de los tiempos, con atenta vigilancia y ardiente caridad. Que a ello nos ayude la amorosa protecci?n de Mar?a Sant?sima, Virgen y Madre. Feliz Domingo.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
? Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Habla el Papa
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