Mi?rcoles, 15 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que Benedicto XVI dirigi?,?el lunes, 29 de Noviembre de 2010,?por la ma?ana en la Sala del Consistorio del Palacio Apost?lico Vaticano, a los obispos de las Conferencia Episcopal de Filipinas, a quienes est? recibiendo estos d?as en audiencias separadas con motivo de su visita ad Limina.

Queridos hermanos obispos,

Tengo el placer de dirigiros a todos una c?lida bienvenida con motivo de vuestra visita ad Limina Apostolorum. Doy las gracias al cardenal Gaudencio Rosales, por las amables palabras que me ha dirigido en vuestro nombre, y os aseguro mis oraciones y buenos deseos a vosotros y a todos los fieles confiados a vuestro cuidado pastoral. Vuestra presencia aqu? en Roma fortalece los v?nculos de comuni?n entre la comunidad cat?lica en Filipinas y la Sede de Pedro, una comuni?n que se remonta a m?s de cuatro siglos desde el primer ofrecimiento del sacrificio eucar?stico en sus costas. As? como esta comuni?n de fe y del sacramento ha alimentado a vuestro pueblo durante muchas generaciones, ruego que pueda seguir actuando como fermento en la cultura actual, para que las generaciones actuales y futuras de los filipinos sigan encontr?ndose con el gozoso mensaje del Evangelio de nuestro Se?or Jesucristo.

Para ser ese fermento, la Iglesia siempre debe tratar de encontrar su propia voz, porque es a trav?s de la proclamaci?n como el Evangelio trae sus frutos que cambian la vida (Mc 16, 15-16). Esta voz se expresa en el compromiso moral y espiritual de las vidas de los creyentes. Tambi?n se expresa en el testimonio p?blico ofrecido por los Obispos, as? como por los profesores de primaria de la Iglesia, y por todos los que tienen una funci?n en la ense?anza de la fe a los dem?s. Gracias a la presentaci?n clara del Evangelio de la verdad sobre Dios y el hombre, generaciones de celosos cl?rigos filipinos, religiosos y laicos han promovido un orden social cada vez m?s justo. A veces, esta tarea de proclamaci?n toca algunas cuestiones relevantes de la esfera pol?tica. No es sorprendente, ya que la comunidad pol?tica y la Iglesia, aun debidamente diferentes, est?n sin embargo ambas al servicio del desarrollo integral de todo ser humano y de la sociedad en su conjunto. Por su parte, la Iglesia contribuye sumamente en la construcci?n de un orden social justo y caritativo cuando, ?predicando la verdad evang?lica e iluminando todos los sectores de la acci?n humana con su doctrina y con el testimonio de los cristianos, respeta y promueve tambi?n la libertad y la responsabilidad pol?ticas del ciudadano". (Gaudium et Spes, 76).

Al mismo tiempo, el ministerio prof?tico de la Iglesia pide que ?sta sea libre ?para predicar la fe, ense?ar su doctrina social... y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden pol?tico, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvaci?n de las almas? (ibid.). A la luz de esta tarea prof?tica, encomiendo a la Iglesia en Filipinas a que intente desempe?ar su papel en apoyo a la vida humana desde la concepci?n hasta la muerte natural, y en la defensa de la integridad del matrimonio y de la familia. En estas ?reas est?is promoviendo las verdades sobre la persona humana y sobre la sociedad que se derivan no s?lo de la revelaci?n divina sino tambi?n de la ley natural, un orden que es accesible a la raz?n humana y que por tanto proporciona una base para el di?logo y para un discernimiento m?s profundo por parte de todas las personas de buena voluntad. Tambi?n destaco con aprecio el trabajo de la Iglesia para abolir la pena de muerte en vuestro pa?s.

Una ?rea espec?fica en la que la Iglesia debe encontrar siempre su propia voz viene en el campo de las comunicaciones sociales y los medios de comunicaci?n. La tarea que tiene por delante el conjunto de la comunidad cat?lica es transmitir una visi?n llena de esperanza de la fe y la virtud para que los filipinos puedan encontrar aliento y gu?a en su camino a una vida plena en Cristo. Es necesario que se presente al p?blico una voz unificada y positiva en formas tanto de medios de comunicaci?n antiguos como nuevos, para que el mensaje del Evangelio pueda tener un impacto cada vez m?s poderoso en las personas de la naci?n. Es importante que el laicado cat?lico competente en comunicaciones sociales ocupe su propio lugar en la propuesta del mensaje cristiano de una manera convincente y atractiva. Si el Evangelio de Cristo es ser levadura en la sociedad filipina, entonces toda la comunidad cat?lica debe estar atenta a la fuerza de la verdad proclamada con amor.

Un tercer aspecto de la misi?n de la Iglesia de proclamar la palabra de Dios que da vida se encuentra en su compromiso con las preocupaciones sociales y econ?micas, en particular respecto a los m?s pobres y d?biles de la sociedad. En el Segundo Consejo Plenario de Filipinas, la Iglesia en vuestra naci?n tom? un especial inter?s en dedicarse m?s plenamente al cuidado de los pobres. Es alentador ver que este compromiso ha dado fruto, con instituciones caritativas cat?licas comprometidas activamente en el pa?s. Muchos de vuestros conciudadanos, sin embargo, permanecen sin empleo, educaci?n adecuada o servicios b?sicos y as? vuestras declaraciones prof?ticas y vuestra acci?n caritativa a favor de los pobres contin?a siendo muy apreciada. Adem?s de ese esfuerzo, est?is preocupados con raz?n por que haya un compromiso permanente en la lucha contra la corrupci?n, ya que el crecimiento de una econom?a justa y sostenible s?lo se lograr? cuando haya una aplicaci?n clara y consistente de la regla de la ley en todo el pa?s.

Queridos Hermanos Obispos, como mi predecesor el Papa Juan Pablo II destac? con raz?n, ?vosotros sois Pastores de un pueblo enamorado de Mar?a? (14 de enero de 1995). Que su voluntad de llevar la Palabra que es Jesucristo al mundo sea para vosotros una inspiraci?n continua en vuestro ministerio apost?lico. A todos vosotros, y a los sacerdotes, religiosos y fieles laicos de vuestras di?cesis, imparto de coraz?n mi Bendici?n Apost?lica como prenda de paz y alegr?a.

[Traducci?n del original ingl?s por Patricia Navas
?Libreria Editrice Vaticana


Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Hablan los obispos
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