S?bado, 18 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece la catequesis que el Papa Benedicto XVI dirigi?el mi?rcoles 1 de Diciembre de 2010?a los peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI para la Audiencia General de los mi?rcoles.

Queridos hermanos y hermanas,

recuerdo a?n con gran alegr?a el Viaje apost?lico realizado al Reino Unido el pasado septiembre. Inglaterra es una tierra que ha visto nacer a muchas figuras ilustres que con su testimonio y su ense?anza embellecen la historia de la Iglesia. Una de ellas, venerada tanto por la Iglesia cat?lica como por la Comuni?n anglicana, es la m?stica Juliana de Norwich, de la que querr?a hablaros esta ma?ana.

Las noticias de que disponemos sobre su vida ? no muchas ? se deducen principalmente del libro en el que esta mujer gentil y piadosa recogi? el contenido de sus visiones, titulado Revelaciones del Amor divino. Se sabe que vivi? aproximadamente entre 1342 y 1430, a?os tormentosos tanto para la Iglesia, lacerada por el cisma que sigui? a la vuelta del Papa de Avi??n a Roma, como para la vida de la gente que sufr?a las consecuencias de una larga guerra entre el reino de Inglaterra y el de Francia. Dios, sin embargo, tampoco en los tiempos de tribulaci?n cesa de suscitar figuras como Juliana de Norwich, para llamar a los hombres a la paz, al amor y a la alegr?a.

Como ella misma nos narra, en mayo de 1373, probablemente el 13 de aquel mes, fue afectada de repente por una enfermedad grav?sima que en tres d?as pareci? llevarla a la muerte. Despu?s de que el sacerdote, que acudi? a su cabecera, le mostr? el Crucifijo, Juliana no s?lo recuper? en seguida la salud, sino que recibi? diecis?is revelaciones que despu?s consign? por escrito y coment? en su libro, las Revelaciones del Amor divino. Y fue el propio Se?or quien, quince a?os despu?s de estos acontecimientos extraordinarios, le revel? el sentido de esas visiones. ??Quieres saber lo que pretend?a tu Se?or y conocer el sentido de esta revelaci?n? S?belo bien: amor es lo que ?l pretendi?. ?Qui?n te lo revela? El amor. ?Por qu? te lo revela? Por amor... As? aprender?s que nuestro Se?or significa amor" (Juliana de Norwich, Il libro delle rivelazioni, cap. 86, Mil?n 1997, p. 320).

Inspirada por el amor divino, Juliana tom? una decisi?n radical. Como una antigua anacoreta, eligi? vivir dentro de una celda, colocada en las proximidades de la iglesia dedicada a san Juli?n, dentro de la ciudad de Norwich, en sus tiempos un importante centro urbano, cerca de Londres. Quiz?s asumi? el nombre de Juliana precisamente por el del santo al que estaba dedicada la iglesia junto a la que vivi? durante muchos a?os, hasta su muerte. Podr?a sorprendernos e incluso dejarnos perplejos esta decisi?n de vivir ?recluida?, como se dec?a en sus tiempos. Pero no era la ?nica en realizar esta elecci?n: en aquellos siglos un n?mero considerable de mujeres opt? por este tipo de vida, adoptando reglas elaboradas a prop?sito para ellas, como la compuesta por san Elredo de Rievaulx. Las anacoretas o ?reclusas?, dentro de su celda, se dedicaban a la oraci?n, a la meditaci?n y al estudio. De esta forma, maduraban una sensibilidad humana y religiosa fin?sima, que las hac?a veneradas por la gente. Hombres y mujeres de toda edad y condici?n, necesitados de consejos y de consuelo, las buscaban con devoci?n. Por tanto no era una decisi?n individualista; precisamente con esta cercan?a al Se?or maduraba en ella tambi?n la capacidad de ser consejera para muchos, de ayudar a cuantos viv?an en dificultad en esta vida.

Sabemos que tambi?n Juliana recib?a frecuentes visitas, como nos lo atestigua la autobiograf?a de otra ferviente cristiana de su tiempo, Margery Kempe, que se dirigi? a Norwich en 1413 para recibir sugerencias sobre su vida espiritual. De ah? que, cuando Juliana estaba viva, era llamada, como est? escrita en el monumento f?nebre que recoge sus restos: "Madre Juliana". Se hab?a convertido en madre para muchos.

Las mujeres y los hombres que se retiran para vivir en compa??a de Dios, precisamente gracias a esta decisi?n suya, adquieren un gran sentido de compasi?n por las penas y debilidades de los dem?s. Amigas y amigos de Dios, disponen de una sabidur?a que el mundo, del que se alejan, no posee, y con amabilidad la comparten con aquellos que llaman a sus puertas. Pienso por tanto con admiraci?n y reconocimiento en los monasterios de clausura femeninos y masculinos que, hoy m?s que nunca, son oasis de paz y de esperanza, precioso tesoro para toda la Iglesia, especialmente al recordar la primac?a de Dios y la importancia de una oraci?n constante e intensa para el camino de fe.

Fue precisamente en la soledad habitada por Dios como Juliana de Norwich compuso las Revelaciones del Amor divino, de la que nos han llegado dos redacciones, una m?s breve, probablemente la m?s antigua, y una m?s larga. Este libro contiene un mensaje de optimismo fundado en la certeza de ser amados por Dios y de ser protegidos por su Providencia. Leemos en este libro las siguientes palabras estupendas: ?Ve con absoluta seguridad ... que Dios antes a?n de crearnos nos am?, con un amor que nunca ha disminuido, y nunca se desvanecer?. Y en este amor ?l hizo todas sus obras, y en este amor ?l hizo de modo que todas las cosas resulten ?tiles para nosotros, y en este amor nuestra vida dura por siempre... En este amor tenemos nuestro principio, y todo esto lo veremos en Dios sin fin" (El libro de las revelaciones, cap. 86, p. 320).

El tema del amor divino vuelve a menudo en las visiones de Juliana de Norwich quien, con una cierta audacia, no duda en compararlo tambi?n al amor materno. Este es uno de los mensajes m?s caracter?sticos de su teolog?a m?stica. La ternura, la solicitud y la dulzura de la bondad de Dios hacia nosotros son tan grandes, que a nosotros peregrinos en la tierra nos evocan el amor de una madre por sus propios hijos. En realidad, tambi?n los profetas b?blicos a veces utilizaron este lenguaje que recuerda la ternura, la intensidad y la totalidad del amor de Dios, que se manifiesta en la creaci?n y en toda la historia de la salvaci?n y que tiene el culmen en la Encarnaci?n del Hijo. Dios, que sin embargo supera siempre todo amor humano, como dice el profeta Isa?as: "?Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entra?as? ?Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidar?!" (Is 49, 15). Juliana de Norwich comprendi? el mensaje central para la vida espiritual: Dios es amor y s?lo cuando se abre a ?l, totalmente y con confianza total, a este amor y se deja que ?ste se convierta en la ?nica gu?a de la existencia, todo se transfigura, se encuentran la verdadera paz y la verdadera alegr?a y se es capaz de difundirla alrededor.

Quisiera subrayar otro punto. El Catecismo de la Iglesia Cat?lica recoge las palabras de Juliana de Norwich cuando expone el punto de vista de la fe cat?lica sobre un argumento que no deja de constituir una provocaci?n para todos los creyentes (cfr nn. 304-314). Si Dios es sumamente bueno y sabio, ?por qu? existen el mal y el sufrimiento de los inocentes? Tambi?n los santos, precisamente los santos, se plantean esta pregunta. Iluminados por la fe, nos dan una respuesta que abre nuestro coraz?n a la confianza a la esperanza: en los misteriosos designios de la Providencia, tambi?n del mal sabe sacar Dios un bien m?s grande, como escribi? Juliana de Norwich: "Aprend? de la gracia de Dios que deb?a permanecer firmemente en la fe, y que deb?a por tanto creer firme y perfectamente que todo habr?a acabado en bien?" (Il libro delle rivelazioni, cap. 32, p. 173).

Si, queridos hermanos y hermanas, las promesas de Dios son siempre m?s grandes que nuestras esperanzas. Si entregamos a Dios, a su inmenso amor, los deseos m?s puros y m?s profundos de nuestro coraz?n, nunca serenos decepcionados. ?Y todo estar? bien?, ?todo ser? para bien": este es el mensaje final que Juliana de Norwich nos transmite y que tambi?n yo os propongo hoy. Gracias.

[En espa?ol dijo]

Saludo con afecto a los grupos de lengua espa?ola, provenientes de Espa?a, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos. Las promesas divinas son m?s grandes que nuestras expectativas. Si entregamos a Dios, a su inmenso amor, los deseos m?s puros y profundos de nuestro coraz?n, nunca nos sentiremos defraudados.?"Todo estar? bien", "cada cosa ser? para bien". Esto lo vivi? con gran intensidad Juliana de Norwich. Que su ejemplo os ayude en vuestra vida cristiana, para que siempre se?is signos vivos de la caridad de Cristo y transmit?is a los dem?s con serena alegr?a la belleza de su mensaje de salvaci?n. Muchas gracias.

[Llamamiento]

Recomiendo a vuestras oraciones y a las de los cat?licos de todo el mundo a la Iglesia en China, que, como sab?is, est? viviendo momentos particularmente dif?ciles. Pedimos a la Bendita Virgen Mar?a, Auxilio de los Cristianos, que sostenga a todos los obispos chinos, a mi tan queridos, para que den testimonio de su fe con valor, poniendo toda esperanza en el Salvador que esperamos. Confiemos tambi?n a la Virgen a todos los cat?licos de ese amado pa?s, para que, con su intercesi?n, puedan realizar una aut?ntica existencia cristiana en comuni?n con la Iglesia universal, contribuyendo as? tambi?n a la armon?a y al bien com?n de su noble Pueblo.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Habla el Papa
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