Domingo, 19 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece la homil?a que el Papa Benedicto XVI pronunci?el jueves 2 de Diciembre de 2010?por la ma?ana, durante la Misa en sufragio por Manuela Camagni, la Memor Domini de la Familia Pontificia fallecida el pasado 24 de noviembre a ra?z de un accidente de tr?fico.

Queridos hermanos y hermanas,

en los ?ltimos d?as de su vida, nuestra querida Manuela hablaba del hecho que el 29 de noviembre habr?a pertenecido desde hab?a treinta a?os a la comunidad de los Memores Domini. Y lo dijo con gran alegr?a, prepar?ndose ? esa era la impresi?n- a una fiesta interior por este camino treintenal hacia el Se?or, en la comuni?n de los amigos del Se?or. La fiesta, sin embargo, era distinta de la prevista: precisamente el 29 de noviembre la llevamos al cementerio, cantamos que los ?ngeles la acompa?aran al Para?so, la guiamos a la fiesta definitiva, a la gran fiesta de Dios, a las Bodas del Cordero. Treinta a?os de camino hacia el Se?or, entrando a la fiesta del Se?or. Manuela era una "virgen sabia, prudente", llevaba el aceite en su l?mpara, el aceite de la fe, una fe vivida, una fe nutrida por la oraci?n, por el di?logo con el Se?or, por la meditaci?n de la Palabra de Dios, por la comuni?n en la amistad con Cristo. Y esta fe era esperanza, sabidur?a, era certeza de que la fe abre el verdadero futuro. Y la fe era caridad, era darse por los dem?s, vivir en el servicio del Se?or por los dem?s. Yo, personalmente, debo dar gracias por esta disponibilidad suya de poner todas sus fuerzas en el trabajo en mi casa, con este esp?ritu de caridad, de esperanza que viene de la fe.

Ha entrado en la fiesta del Se?or como virgen prudente y sabia, porque hab?a vivido no en la superficialidad de cuantos olvidan la grandeza de nuestra vocaci?n, sino en la gran visi?n de la vida eterna, y as? estaba preparada a la llegada del Se?or.

Treinta a?os Memores Domini. San Buenaventura dice que en la profundidad de nuestro ser est? inscrita la memoria del Creador. Y precisamente porque esta memoria est? inscrita en nuestro ser, podemos reconocer al Creador en su creaci?n, podemos acordarnos, ver sus huellas en este cosmos creado por ?l. Dice tambi?n san Buenaventura que esta memoria del Creador no es s?lo memoria de un pasado, porque el origen est? presente, es memoria de la presencia del Se?or; es tambi?n memoria del futuro, porque es certeza de que venimos de la bondad de Dios y somos llamados a alcanzar la bondad de Dios. Por ello en esta memoria est? presente el elemento de la alegr?a, nuestro origen en el gozo que es Dios y nuestra llamada a llegar al gran gozo. Y sabemos que Manuela era una persona interiormente penetrada por la alegr?a, precisamente por esa alegr?a que deriva de la memoria de Dios. Pero san Buenaventura a?ade tambi?n que nuestra memoria, como toda nuestra existencia, est? herida por el pecado: as? la memoria est? oscurecida, est? cubierta por otras memorias superficiales, y ya no podemos traspasar estas otras memorias superficiales, llegar al fondo, hasta la verdadera memoria que sostiene nuestro ser. Por ello, a causa de este olvido de Dios, de este olvido de la memoria fundamental, tambi?n la alegr?a est? oculta, oscurecida. S?, sabemos que somos creados para la alegr?a, pero ya no sabemos donde se encuentra, y la buscamos en diversos lugares. Vemos hoy esta b?squeda desesperada de la alegr?a que se aleja cada vez m?s de su verdadera fuente, de la verdadera alegr?a. Olvido de Dios, olvido de nuestra verdadera memoria. Manuela no era de esos que hab?an olvidado su memoria: vivi? precisamente en la memoria viva del Creador, en la alegr?a de su creaci?n, viendo la transparencia de Dios en todo lo creado, tambi?n en los acontecimientos cotidianos de nuestra vida, y supo que de esta memoria ? presente y futuro ? viene la alegr?a.

Memores Domini. Los Memores Domini saben que Cristo, en la vigilia de su pasi?n, renov?, incluso elev? nuestra memoria. "Haced esto en memoria m?a", dijo, y as? nos dio la memoria de su presencia, la memoria del don de si, del don de su Cuerpo y de su Sangre, y en este don de su Cuerpo y de su Sangre, en este don de su amor infinito, tocamos de nuevo con nuestra memoria la presencia m?s fuerte de Dios, su don de si. En cuanto Memor Domini, Manuela vivi? precisamente esta memoria viva, que el Se?or con su Cuerpo se da y renueva nuestro saber de Dios.

En la controversia con los saduceos sobre la resurrecci?n, el Se?or les dice a estos, que no creen en ella: Pero Dios se ha llamado ?Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob?. Los tres forman parte del nombre de Dios, est?n inscritos en el nombre de Dios, est?n en el nombre de Dios, en la memoria de Dios, y as? el Se?or dice: Dios no es un Dios de muertos, es un Dios de vivos, y quien forma parte del nombre de Dios, quien est? en la memoria de Dios, est? vivo. Nosotros los hombres, con nuestra memoria, podemos conservar s?lo, por desgracia, una sombra de las personas que hemos amado. Pero la memoria de Dios no conserva s?lo las sombras, es origen de vida: aqu? los muertos viven, en su vida y con su vida han entrado en la memoria de Dios, que es vida. Esto nos dice hoy el Se?or: Tu est?s inscrito en el nombre de Dios, tu vives en Dios con la vida verdadera, vives de la fuente verdadera de la vida.

As?, en este momento de tristeza, somos consolados. Y la liturgia renovada despu?s del Concilio, se atreve a ense?arnos a cantar ?Aleluya? tambi?n en la Misa de Difuntos. ?Es audaz, esto! Sentimos sobre todo el dolor de la p?rdida, sentimos sobre todo la ausencia, el pasado, pero la liturgia sabe que estamos en el mismo Cuerpo de Cristo y vivimos a partir de la memoria de Dios, que es nuestra memoria. En este entramado de su memoria y de nuestra memoria estamos juntos, estamos vivos. Oremos al Se?or que podamos sentir cada vez m?s esta comuni?n de memoria, que nuestra memoria de Dios en Cristo sea cada vez m?s viva, y que as? podamos sentir que nuestra verdadera vida est? en El y en El permanecemos todos unidos. En este sentido, cantamos ?Aleluya?, seguros de que el Se?or es la vida y su amor no acaba nunca. Amen.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 20:03  | Habla el Papa
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