Martes, 21 de diciembre de 2010

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Homil?a de monse?or Miguel Esteban Hesayne, obispo em?rito de Viedma para el 1? domingo de Adviento (28 de noviembre de 2010). (AICA)

LA IGLESIA Y SU MISI?N SOCIAL-POL?TICA??????

La Fe Cristiana es operativa, sino, no es Fe en Jes?s y su Evangelio. Por eso, es iluminaci?n e impulso para actuar. Tambi?n, en el campo social-pol?tico hasta desarrollar en cada cristiano una praxis solidaria.

El disc?pulo de Jes?s conoce lo elemental de la ense?anza b?blica: Dios ha creado todas las cosas de este mundo para el bien de todos y cada uno de los seres humanos. Desde la primera p?gina de la Biblia, el Dios de Jesucristo se muestra preocupado por el bienestar de la humanidad entera. Es un Dios ?humano?. A tal punto que se hace perfecto hombre para emplear toda su fuerza divina en liberar a ?todos los hombres y a todo el hombre? de todos los males en esta condici?n hist?rica. Para ?sto, elige un ?pueblo? que, a medida que se vaya liberando, se transforme en liberador de todos los dem?s pueblos. Ayer fue Israel, hoy es la Iglesia, el Pueblo de Dios al servicio de la humanidad, como la declar? Paulo VI al clasurar el Concilio Vaticano II.

Por eso, la Comunidad cristiana, desde sus or?genes, asumiendo su misi?n de Pueblo de Dios, se re?ne para educarse con la Palabra de Dios y saber vivir de acuerdo al proyecto de qui?n ha creado este mundo; para no caer en falsos proyectos creados por qui?nes no buscan el bien de todos, sino el propio inter?s en un individualismo exacerbado y hasta feroz, que lleva al hombre a pensar s?lo en s? mismo.

Para caminar por el sendero que se?ala la Biblia, d?nde se va descubriendo el aut?ntico proyecto humano y humanizante, la Iglesia, desde que aparece en la historia, a trav?s de sus comunidades, examina la sociedad en la est? surgiendo, la sociedad con la que se est? relacionando, la sociedad que la est? influyendo, la sociedad a la que est? llamada por misi?n, a transformar en nueva civilizaci?n solidaria, justa y fraterna. Ver, descubrir, conocer, tomar conciencia de los m?viles profundos, los intereses reales de la sociedad de donde act?a la comunidad cristiana, es la primera instancia de una Comunidad animada por la Fe en Jes?s y su Evangelio. Por eso, hoy, en toda Comunidad cristiana, cada hombre o mujer que pretenda ser disc?pula/o del Divino Maestro, Jes?s, ha de crearse un espacio para preguntarse sobre los criterios y actitudes de qui?nes los rodean y/o se relacionan. Sin llegar a ser analista social ? pol?tico, ha de tomar conciencia de la nueva ?poca, la nueva cultura, que se est? viviendo. Ha de saber discernir su bondad ? su maldad. ?Podemos los cristianos, pretender seguir a Jes?s, como hace 50 a?os atr?s, sin tomar conciencia de los profundos cambios de ?poca que el Concilio Vaticano II nos lo viene anunciando?- A poco que reflexionemos sobre qu? mundo vivimos, comprobamos que se est?n dando cambios no perif?ricos o meramente coyunturales sino que adem?s de r?pidos y desconcertantes son globales y profundos. ?Quedaremos cargados de simple preocupaci?n y est?riles lamentos ante el preciso y fuerte juicio de un sabio anal?tico de los signos de tiempos, que nos describe el mundo que vivimos: como un ?mundo sin alma que se nos obliga a aceptar como ?nico posible; no hay pueblos, sino mercados, no hay ciudadanos, sino empresas; no hay ciudades, sino aglomeraciones, no hay relaciones humanas, sino competencias mercantiles??- Frente a esta cultura dominante y dominadora, cargada de individualismo y de consumismo; frente a una econom?a sin ?tica que desemboca en una econom?a salvaje, al decir de Juan Pablo II; frente a una corrupci?n generalizada con la secuela de sobornos, robos, drogadicci?n, inseguridad e impunidad; frente al desprestigio de dirigentes pol?ticos y hasta de los mismos partidos pol?ticos, necesitamos recrear una cultura humana y humanizante. Y ?sta es misi?n de cada cristiano. Urge re-agruparse en torno a la Doctrina Social de la Iglesia, ?cono del Evangelio, para afrontar el reto de proyectos inhumanos y ofrecer alternativas de una sociedad solidaria, justa y fraterna, colaborando con gente de buena voluntad o tomando la iniciativa de construir un mundo digno y habitable.?

Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo em?rito de Viedma

(1) Eduardo Galeano


Publicado por verdenaranja @ 22:14  | Homil?as
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