Mi?rcoles, 22 de diciembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el viernes 3 de Diciembre de 2010?a los miembros de la Comisi?n Teol?gica Internacional, a quienes recibi? en audiencia en la Sala del Consistorio con motivo de su Sesi?n Plenaria.

Se?or cardenal,
venerados Hermanos en el Episcopado,
ilustres profesores y queridos colaboradores

Os acojo con alegr?a, al t?rmino de los trabajos de vuestra Sesi?n Plenaria anual. Deseo ante todo expresar un sentido agradecimiento por las palabras de obsequio que, en nombre de todos, Usted, se?or cardenal, en calidad de presidente de la Comisi?n Teol?gica Internacional, ha querido dirigirme. Los trabajos de este octavo ?quinquenio? de la Comisi?n, como Usted ha recordado, afrontan los siguientes temas de gran peso: la teolog?a y su metodolog?a; la cuesti?n del ?nico Dios en relaci?n con las tres religiones monote?stas; la integraci?n de la Doctrina social de la Iglesia en el contexto m?s amplio de la doctrina cristiana.

?Porque el amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo muri? por todos, entonces todos han muerto. Y ?l muri? por todos, a fin de que los que viven no vivan m?s para s? mismos, sino para aquel que muri? y resucit? por ellos" (2Cor?5,14-15). ?C?mo no sentir tambi?n como nuestra esta bella reacci?n del ap?stol Pablo a su encuentro con Cristo resucitado? Precisamente esta experiencia est? en la ra?z de los tres temas importantes que hab?is profundizado en vuestra Sesi?n Plenaria que acaba de concluir.

Quien ha descubierto en Cristo el amor de Dios, infundido por el Esp?ritu Santo en nuestros corazones, desea conocer mejor a Aquel de quien es amado y a quien ama. Conocimiento y amor se sostienen mutuamente. Como afirmaron los Padres de la Iglesia, quien ama a Dios es impulsado a convertirse, en cierto sentido, en un te?logo, uno que habla con Dios, que piensa sobre Dios y que intenta pensar con Dios; al mismo tiempo, el trabajo profesional de te?logo es para algunos una vocaci?n de gran responsabilidad ante Cristo, ante la Iglesia. Poder estudiar profesionalmente a Dios mismo y poder hablar de eso ? contemplari et contemplata docere (S. Tom?s de Aquino, Super Sent., lib. 3 d. 35 q. 1 a. 3 qc. 1 arg. 3) ? es un gran privilegio. Vuestra reflexi?n sobre la visi?n cristiana de Dios podr? ser una contribuci?n preciosa tanto para la vida de los fieles como para nuestro di?logo con los creyentes de otras religiones y tambi?n con los no creyentes. De hecho, la misma palabra "teo-log?a" revela este aspecto comunicativo de vuestro trabajo ? en la teolog?a intentamos, a trav?s del logos, comunicar lo que ?hemos visto y o?do" (1Jn 1,3). Pero sabemos bien que la palabra "logos" tiene un significado mucho m?s grande, que comprende tambi?n el sentido de "ratio", "raz?n". Y este hecho nos lleva a un segundo punto muy importante. Podemos pensar en Dios y comunicar lo que hemos pensado porque ?l nos ha dotado de una raz?n en armon?a con su naturaleza. No es por casualidad que el evangelio de Juan comience con la afirmaci?n ?En principio estaba el Logos... y el Logos era Dios" (Jn 1,1). Acoger este Logos ? este pensamiento divino ? es al final tambi?n una contribuci?n a la paz en el mundo. De hecho, conocer a Dios en su verdadera naturaleza es tambi?n el modo m?s seguro para asegurar la paz. Un Dios que no fuese percibido como fuente de perd?n, de justicia y de amor, no podr?a ser luz sobre el sendero de la paz.

As? como el hombre tiende siempre a unir sus conocimientos entre s?, tambi?n el conocimiento de Dios se organiza de modo sistem?tico. Pero ning?n sistema teol?gico puede subsistir si no est? permeado por el amor de su divino ?Objeto?, que en la teolog?a necesariamente debe ser ?Sujeto? que nos habla y con el que estamos en relaci?n de amor. As?, la teolog?a debe ser siempre nutrida por el di?logo con el Logos divino, Creador y Redentor. Adem?s, ninguna teolog?a es tal si no est? integrada en la vida y en la reflexi?n de la Iglesia a trav?s del tiempo y del espacio. S?, es verdad que, para ser cient?fica, la teolog?a debe argumentar de modo racional, pero debe tambi?n ser fiel a la naturaleza de la fe eclesial: centrada en Dios, arraigada en la oraci?n, en una comuni?n con los dem?s disc?pulos del Se?or garantizada por la comuni?n con el Sucesor de Pedro y todo el Colegio episcopal.

Esta acogida y transmisi?n del Logos tiene tambi?n como consecuencia que la misma racionalidad de la teolog?a ayuda a purificar la raz?n humana liber?ndola de ciertos prejuicios e ideas que pueden ejercer un fuerte influjo en el pensamiento de cada ?poca. Es necesario por otra parte poner de relieve que la teolog?a vive siempre en continuidad y en di?logo con los creyentes y los te?logos que vinieron antes de nosotros; dado que la comuni?n eclesial es diacr?nica, lo es tambi?n la teolog?a. El te?logo no parte nunca de cero, sino que considera como maestros a los Padres y los te?logos de toda la tradici?n cristiana. Arraigada en la Sagrada Escritura, le?da con los Padres y los Doctores, la teolog?a puede ser escuela de santidad, como nos ha atestiguado el beato John Henry Newman. Hacer descubrir el valor permanente de la riqueza transmitida por el pasado no es una contribuci?n peque?a de la teolog?a al concierto de las ciencias.

Cristo muri? por todos, aunque no todos lo sepan y lo acepten. Habiendo recibido el amor de Dios, ?c?mo podr?amos no amar a aquellos por quienes Cristo dio su propia vida? "?l entreg? su vida por nosotros. Por eso, tambi?n nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos? (1 Jn 3,16). Todo esto nos lleva al servicio de los dem?s en el nombre de Cristo; en otras palabras, el compromiso social de los cristianos deriva necesariamente de la manifestaci?n del amor divino. La contemplaci?n del Dios revelado y la caridad hacia el pr?jimo no se pueden separar, aunque se vivan seg?n carismas distintos. En un mundo que a menudo aprecia muchos dones del Cristianismo ? como por ejemplo la idea de una igualdad democr?tica ? sin comprender la ra?z de los propios ideales, es particularmente importante mostrar que los frutos mueren si se corta la ra?z del ?rbol. De hecho no hay justicia sin verdad, y la justicia no se desarrolla plenamente si su horizonte se limita al mundo material. Para nosotros los cristianos la solidaridad social tiene siempre una perspectiva de eternidad.

Queridos amigos te?logos, nuestro encuentro de hoy manifiesta de modo precioso y singular la unidad indispensable que debe reinar entre te?logos y pastores. No se puede ser te?logos en soledad:los te?logos necesitan del ministerio de los Pastores de la Iglesia, as? como el Magisterio necesita te?logos que lleven a cabo su servicio hasta el fondo, con toda la ascesis que eso implica. A trav?s de vuestra Comisi?n, deseo por ello dar las gracias a todos los te?logos y animarles a tener fe en el gran valor de su compromiso. Al daros mi enhorabuena por vuestro trabajo, os imparto con afecto mi Bendici?n.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:58  | Habla el Papa
 | Enviar