S?bado, 25 de diciembre de 2010

Carta de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas para el 2? domingo de Adviento (5 de diciembre de 2010) (AICA)

LOS DERECHOS DE LOS NI?OS Y J?VENES

Estamos caminando el tiempo del Adviento con el prop?sito de ?volver a Dios? para celebrar bien la Navidad. Pero este camino lo podemos realizar solamente cuando captamos desde la fe que tenemos que convertirnos en peque?os y humildes para comprender el Reino que nos anuncia Jesucristo, el Se?or. En el Evangelio de este segundo domingo de Adviento (Mt. 3,1-12), San Juan Bautista aparece proclamando en el desierto de Judea: ?Convert?os porque ha llegado el Reino de los cielos?.

Para ?convertirnos? es necesario hacernos peque?os y sabemos que el lenguaje del pesebre es elocuente y nos ense?a como ingresar al Reino que anunciaba Jes?s. Algunos contempor?neos del Se?or recibieron el calificativo de bienaventurados, porque por su situaci?n se encontraban a punto para el encuentro salv?fico con Jes?s. Parad?jicamente su pobre situaci?n los hab?a hecho dichosos, ricos y privilegiados. Ellos son los pobres, los que lloran, los misericordiosos? con los cuales Jes?s se identifica plenamente. ?Tuve hambre y me dieron de comer, enfermo y me visitaron, en la c?rcel y vinieron a verme? Cuanto hagan a uno de estos hermanos m?os m?s peque?os a mi me lo hacen? (Mt. 25,35-36.40). A este texto de Mateo se le pueden a?adir otras situaciones en donde podemos encontrar a Jes?s en los pobres.

Al reflexionar sobre el tema de ?la vida? durante este adviento hemos hecho referencia a la gravedad que reviste en nuestro tiempo la defensa de los derechos de los ?ni?os por nacer?, considerando que los grupos de militantes en favor del aborto se contradicen al hablar de derechos humanos, y no defender los derechos de los ni?os a que vivan desde que son concebidos como nos ense?a claramente la gen?tica, definiendo cient?ficamente que desde la concepci?n hay ?vida humana?. Lamentablemente los que militan en favor del aborto, sobre este tema deber?an justificar la decisi?n de eliminar una vida humana por nacer, y de esto hacen un profundo silencio y de ese derecho no hablan. Raramente se?alan que mueren casi 500.000 ni?os por a?o, hablan de ?fetos? como si fuesen solo h?gados o ri?ones que sobran en la mujer y no de vidas humanas.

El pr?ximo 8 de diciembre celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepci?n de la Virgen Mar?a, fecha tan querida por el pueblo de Dios. En relaci?n a esa celebraci?n habitualmente he tratado de reflexionar sobre el valor de ?la pureza?, especialmente ligada a nuestros ni?os y j?venes. Debemos reconocer que teniendo en cuenta los peligros que acechan al tema de la vida en todas sus dimensiones, y el ambiente sobre todo que ofrecen la mayor parte de los medios de comunicaci?n, hablar de ?pureza en los ni?os y j?venes? parece absurdo. Por un lado nos escandalizamos de la violencia y problemas juveniles, y por otro la comunicaci?n consumista, el alcohol y la droga entre otros, se multiplican descontroladamente.

La droga no es ?nico mal que padecen nuestros j?venes, hay muchos otros males, el alcoholismo, la promoci?n de una sexualidad promiscua, incluso en planteos educativos? todo esto es fruto de una visi?n del hombre (var?n y mujer) materialista y sin ninguna dimensi?n de lo trascendente. Sabemos que el ambiente determina en gran medida la voluntad y la libertad de aquellos que en la adolescencia empiezan a realizar sus primeras opciones fundamentales.

En este contexto tendremos que acentuar con m?s fuerza el valor de ?la pureza?, como clave para ?la vida? de nuestros j?venes y para todas las edades. En nuestras escuelas hoy se ha logrado introducir un poco m?s el tema de la ecolog?a, de lo natural, pero lamentablemente no se introdujo el valor de ?la ecolog?a humana?, del respeto y cuidado de nuestra propia naturaleza humana. Hablar de pureza de vida, como una opci?n fundamental parece ir a contrapelo del consumismo que con tal de ganar plata, no tiene ning?n escr?pulo en destrozar a los ni?os y j?venes y el derecho que tienen a ser respetados en su dignidad de personas. Debemos subrayar que los mismos padres y educadores al ser los primeros responsables de nuestros ni?os y j?venes necesitan ahondar sobre el valor de la pureza.

La esperanza cristiana, porque tiene a Dios como su meta y absoluto nos compromete a trabajar activamente para mejorar nuestro tiempo. Los ni?os y j?venes son el presente y el futuro y todo lo que invirtamos en ellos ser? un signo de esperanza.

?Un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo!?

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas?


Publicado por verdenaranja @ 22:04  | Hablan los obispos
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