Domingo, 26 de diciembre de 2010

ZENIT??nos ofrece el Mensaje Final hecho p?blico por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y el Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM, al terminar el Encuentro Continental latinoamericano de Pastoral de las Migraciones (Bogot?, Colombia, 20 de noviembre de 2010), sobre el tema ?Por una mejor pastoral de las migraciones econ?micas y forzadas en Am?rica Latina y en el Caribe?.

I. El evento

El Encuentro Continental Latinoamericano de pastoral de las migraciones ha tenido lugar en la sede del Secretariado Permanente de la Conferencia Episcopal, en Bogot?, Colombia, del 17 al 20 de noviembre de 2010. Organizado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, conjuntamente con la Secci?n de Movilidad Humana - Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la reuni?n ha contado con la participaci?n de S.E. Mons. Antonio Maria Vegli?, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, y del Rev. P. Gabriele F. Bentoglio, Subsecretario del mismo Dicasterio. Participaron tambi?n 68 delegados (Obispos, presb?teros, religiosas y laicos) representando a 19 pa?ses americanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, EEUU, Guatemala, Honduras, M?xico, Nicaragua, Panam?, Paraguay, Per?, Rep?blica Dominicana, Uruguay y Venezuela) y representantes de la Secci?n de Movilidad Humana del CELAM. Estaban presentes Directores y Coordinadores de Movilidad Humana de las Conferencias Episcopales nacionales o sus correspondientes a nivel diocesano, todos involucrados de forma activa en esta pastoral.

II. El tema

El tema del Encuentro ha sido ?Por una mejor pastoral de las migraciones econ?micas y forzadas en Am?rica Latina y en el Caribe?. El objetivo de la reuni?n ha sido individuar modos y estrategias para una pastoral que responda cada vez mejor a las exigencias de los trabajadores migrantes y de aqu?llos que son obligados a dejar sus hogares e incluso su pa?s de origen, provenientes de esta ?rea geogr?fica o que se encuentren en ella.

Mediante los aportes de los participantes se ha conocido mejor la situaci?n de todas las formas de migraci?n en Am?rica Latina. Adem?s, se han abordado temas como la dignidad y los derechos de todas y todos los migrantes, la integraci?n, el di?logo, el bien com?n, as? como sus aspectos negativos, entre los que destacan la explotaci?n sexual y laboral, la negaci?n de sus derechos, la discriminaci?n, las deportaciones y toda violencia contra los migrantes. Se han compartido experiencias concretas tendentes a ofrecer adecuadas respuestas pastorales a las distintas situaciones, analizando la medida de su eficacia e individuando modos con los que se podr?an mejorar.

Dada la importancia atribuida a las diversas formas de colaboraci?n en el contexto migratorio, se ha examinado el desarrollo en los diversos contextos de la cooperaci?n entre las Iglesias del norte y del sur del Continente, entre las Conferencias Episcopales y/o las di?cesis de origen, tr?nsito y de destino de los migrantes, y entre los migrantes y las comunidades locales.

Los an?lisis y las discusiones han sido realizados a la luz del Magisterio de la Iglesia, especialmente de la Instrucci?n Erga migrantes caritas Christi y de otros instrumentos importantes que la Iglesia ofrece para servir de gu?a a esta pastoral espec?fica.

III. Conclusiones:

- Hemos constatado que en esta ?rea geogr?fica hay un notable aumento tanto de la emigraci?n como de la inmigraci?n, de la feminizaci?n de la migraci?n, de las deportaciones masivas y del tr?fico de migrantes y trata de personas, fruto tambi?n de la globalizaci?n, de la crisis del mercado liberal y de la econom?a mundial, en general. Se tom? en consideraci?n adem?s el reciente fen?meno de la llegada de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes provenientes de ?frica y Asia, as? como las migraciones forzadas a causa de los desastres ecol?gicos. Se ha observado adem?s el creciente fen?meno de las migraciones de regreso.

- El dolor de los migrantes y de los desplazados se refleja en el rostro sufriente de tantos hermanos y hermanas que recorren los caminos del mundo, lejos de su hogar y de su patria, privados del cari?o de los suyos y del apoyo social disponible en la sociedad de origen, luchando por una vida digna, e incluso por la supervivencia, para ellos y para sus familias. En efecto, con frecuencia ponen en peligro sus propias vidas a merced de los traficantes de seres humanos y se arriesgan a ser v?ctimas del secuestro de personas, como con frecuencia sucede especialmente en el caso de los desplazamientos irregulares.

- Hemos reconocido en cada migrante y desplazado el rostro de Jesucristo, al que hay que amar, consolar y ayudar con calor humano, al que ofrecer solidaridad humana y cristiana. Ellos esperan la proclamaci?n del Evangelio, Palabra que ilumina, conforta y salva. De hecho, tambi?n a ellos se refer?a el Se?or cuando dijo: ?Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de ?stos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis? (Mt 25,40).

- Hemos percibido la urgencia de apoyar a los migrantes y a todos los que est?n desplazados en este duro camino, de modo que se sientan como en casa en la tierra que les ofrece el pan para vivir y en la Iglesia donde el Pan de la vida alimenta nuevos sue?os y esperanzas, anim?ndoles tambi?n en las empresas m?s dif?ciles, incluyendo la de la integraci?n sin ser asimilados, y en la lucha contra la discriminaci?n y el racismo.

- Adem?s hemos constatado el grave peligro en el que en ocasiones viven y las amenazas a las que son expuestos tanto los agentes pastorales como todos aquellos que defienden la persona, la dignidad y los derechos de las personas afectadas sea por la migraci?n econ?mica como por la forzada.

- Se ha dado gran importancia al objetivo principal de nuestra misi?n que es acompa?ar pastoral e integralmente a los migrantes y a los desplazados para confirmarlos en la fe en la que deben encontrar alivio y apoyo, y en la defensa de sus derechos, durante y despu?s de que atraviesen las fronteras, los oc?anos y los continentes.

- Hemos insistido en la urgencia de velar por el bien de la familia, y en especial favorecer la unidad entre sus miembros.

- Hemos afirmado, por su importancia, ?la necesidad de fortalecer la presencia de las Comisiones de pastoral de Movilidad Humana en el seno de las Conferencias Episcopales, evitando su absorci?n por la pastoral social o C?ritas.

- Vemos necesario incrementar la colaboraci?n entre las Conferencias Episcopales de origen, tr?nsito y destino, como por ejemplo se est? dando entre las Conferencias Episcopales de los Estados Unidos y de M?xico, que se ha transformado en un proceso regional, destinado a convertirse en continental.

IV. Recomendaciones:

- Invitamos a las comunidades cristianas y a todas las organizaciones de los pa?ses de destino a apoyar iniciativas que intenten constituir organizaciones de migrantes, de modo que ?stos puedan ofrecer su contribuci?n como actores e interlocutores en la sociedad de llegada.

- Es indispensable que quienes trabajan a favor de los migrantes y de los desplazados aprendan a escucharlos, ya que esto es de capital importancia para restituirles su dignidad humana, ofreci?ndoles la posibilidad de expresarse y, si es necesario, convertirse en sus portavoces.

- Recomendamos implicar a los mismos migrantes y desplazados en la acci?n activa a favor de otras personas que comparten su condici?n y, junto a ellos, actuar en sinergia.

- Recomendamos la formaci?n de los migrantes y de los desplazados, tanto en la vida de fe como en la profesional y laboral, esforz?ndose en ayudarles a aprender la lengua del pa?s de llegada.

- Es muy importante el respeto a los derechos de los trabajadores migrantes y consolidar la integraci?n en las estructuras de las organizaciones de trabajadores ya existentes.

- Invitamos a las comunidades cristianas a fortalecer las organizaciones en zona de fronteras constituyendo as? puentes s?lidos en favor de los migrantes y de aqu?llos que son forzados a dejar sus hogares, acompa?ando especialmente a los deportados o expulsados y a los que deciden voluntariamente volver a sus pa?ses de origen.

- Las Conferencias Episcopales intercambien informaciones y buenas pr?cticas y discutan e individ?en juntas modos concretos en favor de una colaboraci?n eficaz que posteriormente puedan desarrollar.

- Animamos a los Obispos latinoamericanos a realizar visitas pastorales a las comunidades de sus connacionales que se encuentran en el extranjero y a enviar cartas pastorales con ocasi?n de Navidad, Pascua y sus fiestas m?s significativas.

- En los pa?ses de origen es necesario instituir programas de formaci?n para sensibilizar a los potenciales emigrantes sobre los riesgos y peligros vinculados al tr?fico de personas, especialmente de mujeres y ni?os.

- Dar a conocer los canales regulares de emigraci?n y de reunificaci?n familiar, intentando que nadie caiga en una emigraci?n irregular. Incidir pol?ticamente para que haya leyes m?s justas que favorezcan la libre circulaci?n de las personas.

- Hay que asegurar que est?n involucrados todos los actores interesados en la cooperaci?n intercontinental (las Iglesias, sociedad civil, gobiernos, agencias, organizaciones de migrantes y organismos internacionales), en el nivel intergubernamental, gubernamental y no gubernamental, a favor de la integraci?n y el bienestar de todos los migrantes y desplazados.

- Hay que estudiar mejores formas para hacer llegar el mensaje de la Iglesia a los fieles laicos, a la sociedad civil, a los gobernantes, a los Estados, a las organizaciones internacionales gubernativas o no gubernativas, de modo que sea mejor acogido por los interesados y por la opini?n p?blica.

- Incrementar, por medio de los nuevos medios de comunicaci?n, el di?logo, consultas y reuniones entre los actores de la pastoral de la movilidad humana.

- Es necesario favorecer el conocimiento de la realidad migratoria mediante la concienciaci?n en todos los ?mbitos a trav?s de los modernos medios de comunicaci?n, cursos, talleres y foros sea para los agentes pastorales, como para los propios migrantes y otros sectores de la sociedad.

- Se recomienda a los Estados la adopci?n de instrumentos internacionales para la protecci?n de los derechos de todos los migrantes y de sus familias, as? como de los refugiados y desplazados, de modo particular la ratificaci?n de la Convenci?n Internacional sobre la protecci?n de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de los miembros de sus familias, la Convenci?n de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados y la Declaraci?n de Cartagena sobre los Refugiados en Am?rica Latina.

- Recomendamos que el CELAM, con el apoyo del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, dirija una carta pastoral sobre el fen?meno de las migraciones econ?micas y de aquellas forzadas a los Obispos y fieles del continente latinoamericano, incluyendo las posibles respuestas pastorales, de modo que se haga escuchar la voz de la Iglesia en este asunto, incidiendo as? a nivel pol?tico, social y eclesial.

- Solicitamos, por ?ltimo, al CELAM que elabore un plan estrat?gico de acci?n regional-continental, con el apoyo del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, con el objeto de promover una mejor coordinaci?n y di?logo entre las Conferencias Episcopales de los hemisferios norte y sur a la hora de afrontar los desaf?os del fen?meno de las migraciones econ?micas y de aquellas forzadas.


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