Lunes, 27 de diciembre de 2010

ZENIT? publica el discurso pronunciado por el Papa Benedicto XVI?el mi?rcoles, 8 de Diciembre de 2010,?por la tarde, durante el tradicional acto de veneraci?n de la Inmaculada en la Plaza de Espa?a en Roma.

?Queridos hermanos y hermanas!

Tambi?n este a?o nos hemos dado cita aqu?, en la Plaza de Espa?a, para rendir homenaje a la Virgen Inmaculada, con ocasi?n de su fiesta solemne. A todos vosotros, que hab?is venido en gran n?mero, como tambi?n a cuantos participan mediante la radio y la televisi?n, dirijo mi saludo cordial. Estamos aqu? reunidos en torno a este hist?rico monumento, que hoy est? todo rodeado de flores, signo del amor y de la devoci?n del pueblo romano por la Madre de Jes?s. Y el don m?s bello, y que a ella m?s agrada, que nosotros ofrecemos es nuestra oraci?n, la que llevamos en el coraz?n y que confiamos a su intercesi?n. Son invocaciones de acci?n de gracias y de s?plica: agradecimiento por el don de la fe y por todo el bien que cotidianamente recibimos de Dios; y s?plica por las diversas necesidades, por la familia, la salud, el trabajo, por todas las dificultades que la vida nos hace encontrar.

Pero cuando venimos aqu?, especialmente en esta celebraci?n del 8 de diciembre, es mucho m?s importante lo que recibimos de Mar?a, respecto a lo que le ofrecemos. Ella, de hecho, nos da un mensaje destinado a cada uno de nosotros, a la ciudad de Roma y al mundo entero. Tambi?n yo, que soy el Obispo de esta Ciudad, vengo para ponerme a la escucha, no solo por m?, sino por todos. ?Y qu? nos dice Mar?a? Ella nos habla con la Palabra de Dios, que se hizo carne en su seno. Su ?mensaje? no es otro que Jes?s, ?l que es toda su vida. Y gracias a ?l y por ?l que es la Inmaculada. Y como el Hijo de Dios se hizo hombre por nosotros, as? tambi?n ella, la Madre, fue preservado del pecado por nosotros, por todos, como anticipo de la salvaci?n de Dios para cada hombre. As? Mar?a nos dice que todos somos llamados a abrirnos a la acci?n del Esp?ritu Santo para poder llegar, en nuestro destino final, a ser inmaculados, plena y definitivamente libres del mal. Nos lo dice con su misma santidad, con una mirada llena de esperanza y de compasi?n, que evoca palabras como estas: ?No temas, hijo, Dios te quiere; te ama personalmente; pens? en ti antes de que vinieras al mundo y te llam? a la existencia para colmarte de amor y de vida; por esto ha salido a tu encuentro, se ha hecho como t?, se ha convertido en Jes?s, Dios-Hombre, en todo igual que t? pero sin pecado; se dio a s? mismo por ti, hasta morir en la cruz, y as? te dio una vida nueva, libre, santa e inmaculada" (cfr Ef 1,3-5).

Este mensaje nos da Mar?a, y cuando vengo aqu?, a esta Fiesta, me impresiona, porque lo siento dirigido a toda la Ciudad, a todos los hombres y mujeres que viven en Roma: tambi?n a quien no piensa en ello, a quien hoy no se acuerda siquiera que es la Fiesta de la Inmaculada; a quien se siente solo y abandonado. La mirada de Mar?a es la mirada de Dios sobre cada uno. Ella nos mira con el amor mismo del Padre y nos bendice. Se comporta como nuestra ?abogada? - y as? la invocamos en la Salve, Regina: "Advocata nostra". Aunque todos hablaran mal de nosotros, ella, la la Madre, hablar?a bien, porque su coraz?n inmaculado est? sintonizado con la misericordia de Dios. As? ve ella la Ciudad: no como un aglomerado an?nimo, sino como una constelaci?n donde Dios conoce a todos personalmente por su nombre, uno a uno, y nos llama a resplandecer de su luz. Y quienes a los ojos del mundo son los primeros, para Dios son los ?ltimos; los que son peque?os, para Dios son grandes. La Madre nos mira como Dios la mir? a ella, humilde muchacha de Nazaret, insignificante a los ojos del mundo pero elegida y preciosa para Dios. Reconoce en cada uno la semejanza con su Hijo Jes?s, ?aunque nosotros seamos tan diferentes! ?Pero qui?n m?s que ella conoce el poder de la Gracia divina? ?Qui?n mejor que ella sabe que nada es imposible para Dios, capaz incluso de sacar el bien del mal?

Este es, queridos hermanos y hermanas, el mensaje que recibimos aqu?, a los pies de Mar?a Inmaculada. Es un mensaje de confianza para cada persona de esta Ciudad y del mundo entero. Un mensaje de esperanza no hecho de palabras, sino de su misma historia: ?ella, una mujer de nuestra estirpe, que dio a luz al Hijo de Dios y comparti? toda su propia existencia con ?l! Y hoy nos dice: este es tambi?n tu destino, el vuestro, el destino de todos: ser santos como nuestro Padre, ser inmaculados como nuestro Hermano Jesucristo, ser hijos amados, adoptados todos para formar una gran familia, sin l?mites de nacionalidad, de color, de lengua, porque uno solo es Dios, Padre de cada hombre.

?Gracias, oh Madre Inmaculada, por estar siempre con nosotros! Vela siempre sobre nuestra Ciudad: conforta a los enfermos, alienta a los j?venes, sost?n a las familias. Infunde la fuerza para rechazar el mal, en todas sus formas, y de elegir el bien, aun cuando cuesta y comporta ir contracorriente. Danos la alegr?a de sentirnos amados por Dios, bendecidos por ?l, predestinados a ser sus hijos.

?Virgen Inmaculada, dulc?sima Madre nuestra, ruega por nosotros!

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
? Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:44  | Habla el Papa
 | Enviar