Mi?rcoles, 29 de diciembre de 2010

Homil?a de monse?or Sergio Osvaldo Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza en la Solemnidad de la Inmaculada Concepci?n (Predio ?Juan Pablo II?, Guaymall?n, 8 de diciembre de 2010). (AICA)

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI?N DE LA VIRGEN MAR?A

1. Cada uno de nosotros lleva inscrito en su alma el secreto anhelo de ser amados de manera incondicional. Ser amados por lo que somos m?s que por lo que hacemos o tenemos. El hombre es un incansable peregrino de amor, de relaciones vitales que lo confirmen en su valor fundamental como persona. Busca as? a Dios, el Sumo Bien que sacia todos sus anhelos.

Este anhelo se agudiza en una sociedad como la nuestra que tiende a reducir el valor de las personas a su funci?n o relevancia social, a su aspecto f?sico externo o a su eficacia productiva. Vivimos una suerte de ?fiebre por figurar, aparecer y ser aplaudidos?, y esto a toda costa. Se agudiza la necesidad de contar con relaciones humanas estables, significativas y positivas para la persona.

En el rostro de Mar?a Inmaculada - La Pur?sima - nosotros contemplamos el ?s? gozoso de Dios al hombre. ?Dios nos eligi? antes de la creaci?n del mundo? nos predestin? a ser sus hijos? a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.? (Ef 1,4.5.12).

Este ?s? de Dios al hombres es el motivo m?s profundo de la alegr?a que esta tarde ha tomado la forma de esta celebraci?n multitudinaria, cita obligada de los cat?licos mendocinos. Se ha hecho peregrinaci?n juvenil; es ahora celebraci?n del misterio de la fe en la Eucarist?a; ser?, en pocos minutos, m?sica y canto que celebran la belleza del don de Dios.

2. En el relato evang?lico, hemos vuelto a escuchar el ?s? de Mar?a al designio de Dios sobre ella: ?Yo soy la servidora del Se?or, que se haga en m? seg?n tu Palabra? (Lc 1,38). Mar?a ha encontrado su lugar en la vida, en el plan de Dios, y todo el camino subsiguiente ser? un entrar cada vez m?s consciente y libremente en el misterio de la redenci?n.

?De d?nde procede esta lucidez y esta capacidad de compromiso personal? ?De d?nde saca Mar?a esa fuerza espiritual para comprometerse tan apasionadamente con la vida?

El mismo relato nos lo dice claramente: ?El ?ngel entr? en su casa y la salud?, diciendo: ??Al?grate!, llena de gracia, el Se?or est? contigo?.? (Lc 1,28).

En la ra?z de la personalidad de esta mujer est? Dios. El lenguaje b?blico ha acu?ado una expresi?n bell?sima, que parece ser el nombre nuevo que Mar?a recibe de labios del ?ngel, para expresar este misterio de alianza, de comuni?n y de vida: ?Gracia?, ?Llena de gracia?. Gracia es el Dios amor que se entrega a su criatura, se conf?a a ella de una manera incondicional. Transfigurado por el Esp?ritu Santo que es el amor de Dios derramado sobre el mundo, el hombre llega a ser una criatura nueva, a imagen de Cristo.

El don de Dios libera las energ?as humanas m?s preciosas escondidas en el coraz?n de Mar?a. La comuni?n con Dios hace de Mar?a una mujer libre, due?a de s?, aut?ntica. Ella se confronta lealmente con Dios, lo interroga, busca esclarecer su mente para que el compromiso de su voluntad sea plenamente libre. Cuando percibe la credibilidad del misterio que se le ofrece, ella pronuncia su ?s? racional, libre y liberador.

3. Lo que Dios hace en Mar?a es un signo de esperanza para nosotros, para toda la humanidad. Mar?a es la imagen m?s lograda de la humanidad nueva, de lo que Dios creador ha so?ado siempre del ser humano. La obra de Dios en ella, lo que nosotros contemplamos plenamente realizada en su humanidad, es anticipo, garant?a y desvelamiento de la obra m?s secreta de Dios en el hombre. Lo que Dios est? obrando, por su Hijo y su Esp?ritu, en el coraz?n de cada hombre.

Dios obra en nosotros como obr? en Mar?a, es decir, invitando a nuestra inteligencia y libertad a plegarse comprometidamente con la obra de restauraci?n del g?nero humano.

Es verdad que la existencia humana est? siempre amenazada por la potencia misteriosa del mal, que el relato b?blico del G?nesis representa en la serpiente. Esta le ofrece al hombre la posibilidad enga?osa de realizarse expulsando a Dios de su vida, ilusion?ndolo con una libertad y autonom?as absolutas que, de hecho, convierten a cada individuo en un diosillo en el que se confunden la verdadera libertad con la mera desinhibici?n o con el capricho infantil. La obra maestra de la serpiente tentadora es sembrar en el coraz?n humano la desconfianza en Dios, en sus reales intenciones y en su poder. Sin Dios, origen, fundamento y fin de todo, el hombre se deshumaniza irremediablemente.

Cada generaci?n humana vuelve a confrontarse con formas nuevas de la vieja tentaci?n. Tambi?n nosotros como hombres y mujeres de este tiempo, aqu? en Mendoza.

4. Mar?a es signo de esperanza para nosotros. De la mano de Dios podemos encontrar aquella energ?a interior que es imprescindible para luchar por una ciudad m?s humana. A trav?s de Mar?a, Dios nos est? diciendo: ?Estoy con ustedes. Tienen mi gracia para hacer m?s humana la vida de todos, especialmente de los m?s indefensos?.

Este es un mensaje especialmente urgente y valioso para las familias. La familia fundada sobre el matrimonio de un var?n y una mujer, es una obra maestra del Creador, no el mero producto de la evoluci?n cultural del hombre. Para los cristianos, adem?s, est? enriquecida con la gracia del sacramento. Los v?nculos que distinguen a la familia de otras formas de convivencia (esponsalidad, paternidad, filiaci?n y fraternidad) son expresi?n de la vida ?ntima del Dios familia: Padre, Hijo y Esp?ritu Santo. En su apertura a Dios, la familia encontrar? la energ?a necesaria para seguir siendo, en medio de los desaf?os actuales, hogar de la vida. Incluso cuando esto suponga un alto grado de resistencia a la cultura dominante, particularmente agresiva con los v?nculos familiares.

En este a?o del Bicentenario, este ?s? de Dios a la humanidad que resplandece en el rostro de la Pur?sima, es tambi?n un mensaje de esperanza para los ciudadanos en su lucha por la justicia y en el compromiso cotidiano por el bien com?n. Los creyentes, especialmente los cat?licos, sabemos que nuestra mejor contribuci?n a la edificaci?n de una Argentina con futuro es el testimonio visible y audible de los valores religiosos que contienen un gran potencial humanizador. Nos sentimos urgidos a restablecer la plena ciudadan?a visible de la fe en el Dios amor manifestado en Jesucristo.

5. Queridos hermanos y hermanas: volvamos a escuchar el ?s? gozoso que Dios pronuncia en Mar?a y que est? dirigido a cada hombre, a cada persona. Un ?s? que traducido nos dice: ?sos valioso, tu vida tiene sentido, est?s invitado a hacerte hermano de cada persona?. Escuchemos este ?s? de Dios, y dispong?monos a pronunciar el nuestro, sostenidos por el ?s? de Mar?a.

Tambi?n nosotros digamos esta tarde: ?Aqu? est?n los servidores del Se?or, que se haga en nosotros seg?n tu Palabra? Am?n.??

Mons. Sergio Osvaldo Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza?


Publicado por verdenaranja @ 21:45  | Homil?as
 | Enviar