Viernes, 31 de diciembre de 2010

ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "?Iglesia entrometida?".

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Cuando los obispos emitimos un juicio pastoral en torno a leyes sobre aborto, familia, uniones homosexuales, eutanasia, alquiler de vientres, elecciones, educaci?n, etc., es frecuente escuchar, sobre todo a pol?ticos y articulistas, que nos entrometemos en lo que no nos toca. Nos achacan que queremos gobernar al pa?s e imponer una moral y una religi?n a todos los ciudadanos; dicen que anhelamos volver a siglos pasados.

Al cardenal Juan Sandoval y al sacerdote Hugo Valdemar se les intenta enjuiciar penal o administrativamente, m?s all? de si el cardenal calumni? al Jefe de Gobierno del Distrito Federal y a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia (m?s bien de Legalidad, o de Constitucionalidad), o si ambos se sobrepasaron en sus juicios sobre el Partido de la Revoluci?n Democr?tica, lo cual hay que analizar desapasionada y legalmente, lo que m?s interesa a quienes los enjuician es "pararle el alto" a la Iglesia para que no se meta en lo que ellos consideran asuntos que no nos competen, sino que les dejemos las manos libres para que legislen y procedan sin nuestra interferencia. En el fondo, el problema es que las leyes actuales del pa?s no reconocen a los ministros de culto la libertad religiosa a que tenemos derecho para opinar sobre asuntos que tienen que ver con la moral y la fe. Nos han puesto candados legales, y quisieran reforzarlos a?n m?s. ?Esa es la democracia que alardean partidos y legisladores, limitando nuestra libertad? ?Por qu? ese temor a la Iglesia?

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI, al recibir al nuevo Embajador de El Salvador ante la Santa Sede, reiter? lo que siempre ha dicho sobre la tarea y misi?n de la Iglesia, y que vale para cualquier otro pa?s: "La Iglesia, desde su competencia espec?fica, con independencia y libertad, trata de servir a la promoci?n del bien com?n en todas sus dimensiones y al fomento de aquellas condiciones que consientan en los hombres y mujeres el desarrollo integral de sus personas, impregnando para ello el contexto social con la luz que dimana de su vocaci?n renovadora en medio del mundo. Evangelizando y dando testimonio de amor a Dios y a todo hombre sin excepci?n alguna, se convierte en elemento eficaz para la erradicaci?n de la pobreza y en acicate vigoroso para luchar contra la violencia, la impunidad y el narcotr?fico, que tantos estragos est?n causando, sobre todo entre los j?venes. Al contribuir en la medida de sus posibilidades al cuidado de los enfermos y ancianos, o a la reconstrucci?n de las regiones devastadas por las cat?strofes naturales, quiere seguir el ejemplo de su divino Fundador, que no le permite permanecer ajena a las aspiraciones y dinamismos del ser humano, ni mirar con indiferencia cuando se debilitan exigencias tan primordiales como la equitativa distribuci?n de la riqueza, la honradez en el desempe?o de las funciones p?blicas o la independencia de los tribunales de justicia. Tampoco deja de sentirse interpelada la comunidad eclesial cuando a muchos falta una vivienda digna o no tienen un empleo que les procure su realizaci?n personal y el mantenimiento de sus familias, vi?ndose obligados a emigrar fuera de la patria"(18-X-2010).

Expl?citamente defendi? "la labor materna de la Iglesia en su af?n constante de defender la inviolable dignidad de la vida humana desde su concepci?n a su ocaso natural, el valor de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y el derecho de los padres a educar a su prole seg?n sus propias convicciones morales y espirituales".

ACTUAR

Dejemos ya tantas desconfianzas y descalificaciones. No es nuestra vocaci?n el poder pol?tico o econ?mico. No pretendemos imponer nuestra religi?n a todos los ciudadanos. S?lo anhelamos un reconocimiento legal a la libertad religiosa para todos, para todas las religiones, que no se reduzca a la libertad de culto y de creencias, que s? reconoce nuestra legislaci?n. No teman reconocer nuestro derecho a la libertad de expresi?n, cuando est?n en juego principios ?ticos y criterios morales que lesionan las creencias de la mayor?a cristiana y cat?lica, o los derechos de minor?as.


Publicado por verdenaranja @ 15:37  | Hablan los obispos
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