S?bado, 01 de enero de 2011

ZENIT? publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI?el domingo, 12 de Dciembre de 2010,?a mediod?a al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro.
Entre los presentes, se encontraban unos dos mil ni?os de parroquias de Roma que tra?an im?genes del Ni?o Jes?s, que colocar?n en el nacimiento de sus casas, para que fueran bendecidas por el Santo Padre.

Queridos hermanos y hermanas:

En este tercer domingo de Adviento, la Liturgia propone un pasaje de la Carta de Santiago, que comienza con esta exhortaci?n: "Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la Venida del Se?or" (5, 7). Me parece particularmente importante, en nuestros d?as, subrayar el valor de la constancia y de la paciencia, virtudes que pertenec?an al bagaje normal de nuestros padres, pero que hoy son menos populares, en un mundo que exalta, m?s bien, el cambio y la capacidad para adaptarse a situaciones siempre nuevas y diversas. Sin nada que quitar a estos aspectos, que tambi?n son cualidades del ser humano, el Adviento nos llama a potenciar esa tenacidad interior, esa resistencia de esp?ritu, que nos permiten no desesperar en la espera de un bien que tarda en llegar, sino m?s preparar su venida con confianza operante.

"Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguard?ndolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tard?as. Tened tambi?n vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la Venida del Se?or est? cerca" (Santiago?5, 7-8). La comparaci?n con el campesino es muy expresiva: quien ha sembrado en el campo tiene ante s? meses de espera paciente y constante, pero sabe que la semilla mientras tanto cumple con su ciclo, gracias a las lluvias de oto?o y primavera. El agricultor no es fatalista, sino que es un modelo de esa mentalidad que une de manera equilibrada la fe y la raz?n, pues, por una parte, conoce las leyes de la naturaleza y cumple bien con su trabajo, y, por otra, conf?a en la Providencia, dado que algunas cosas fundamentales no dependen de ?l, sino que est?n en las manos de Dios. La paciencia y la constancia son precisamente s?ntesis entre el compromiso humano y la confianza en Dios.

"Fortaleced vuestros corazones", dice la Escritura. ?C?mo lo podemos hacer? ?C?mo pueden ser m?s fuertes nuestros corazones, si ya de por s? son m?s bien fr?giles, y si la cultura en la que estamos sumergidos les hace m?s inestables? La ayuda no nos falta: es la Palabra de Dios. De hecho, mientras todo pasa y muda, la Palabra del Se?or no pasa. Si las vicisitudes de la vida nos hacen sentirnos perdidos y parece que se derrumba toda certeza, tenemos una br?jula para encontrar la orientaci?n, tenemos un ancla para no ir a la deriva. Aqu? se nos presenta el modelo de los profetas, es decir, de esas personas a las que Dios ha llamado para que hablen en su nombre. El profeta encuentra su alegr?a y su fuerza en la Palabra del Se?or, y mientras los hombres buscan con frecuencia la felicidad por caminos que se revelan equivocados, ?l anuncia la verdadera esperanza, la que no nos decepciona, pues est? fundamentada en la fidelidad de Dios. Todo cristiano, en virtud del Bautismo, ha recibido la dignidad prof?tica: que cada uno pueda redescubrirla y alimentarla, con una asidua escucha de la Palabra divina. Que as? no los alcance la Virgen Mar?a, a quien el Evangelio llama bienaventurada porque ha cre?do en el cumplimiento de las palabras del Se?or (Cf.?Lucas?1, 45).

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[Tras rezar el ?ngelus, el Papa a?adi?:]

El primer saludo se dirige hoy a los ni?os y muchachos de Roma, que han venido con motivo de la tradicional bendici?n de las im?genes del Ni?o Jes?s para los belenes. Queridos j?venes amigos: cuando pong?is el Ni?o Jes?s en la gruta o en la caba?a, ofreced una oraci?n por el Papa y por sus intenciones. ?Gracias! Saludo a vuestros padres, maestros y catequistas; doy las gracias al Centro de Parroquias de Roma por esta iniciativa, as? como a los amigos del Centro de Pediatr?a "Santa Marta".

Adem?s, deseo recordar que en la tarde del jueves pr?ximo, 16 de diciembre, en la bas?lica de san Pedro, celebrar? la Liturgia de las V?speras con los universitarios de Roma, en preparaci?n de la Navidad.

[Luego, el Papa salud? en varios idiomas a los peregrinos. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana. En este tercer domingo de Adviento, la liturgia nos invita con insistencia a la alegr?a en el Se?or.?Que la intercesi?n amorosa de Santa Mar?a, que bajo la advocaci?n de Nuestra Se?ora de Guadalupe, es invocada fervientemente como Madre por los hombres y mujeres del pueblo mexicano y de Am?rica Latina, aliente este tiempo de gozo y esperanza y fomente el ineludible ejercicio de la caridad con los m?s necesitados. Feliz domingo.

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:41  | Habla el Papa
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