Domingo, 02 de enero de 2011

ZENIT??publica el comentario al Evangelio del domingo, 2 de enero, segundo de Navidad (Juan 1,1-18), redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.?

Evangelio del domingo: Dios, su tienda en nuestra contienda

Fue el disc?pulo amado, el que se recost? en el pecho del Maestro en aquella cena decisiva de intimidades, recuerdos y traiciones. No olvidar? las palabras esenciales que escuch? de los labios del Maestro. San Juan nos refiere al comienzo de su Evangelio con estremecedoras palabras, qu? es lo que hizo el Hijo de Dios: "la Palabra se hizo carne, y acamp? entre nosotros" (Jn 1,14). Una imagen que muy bien podr?a comprender aqu?l Pueblo que sab?a a lo largo de su historia lo que significa vivir a la intemperie y cobijarse en una tienda. La tienda era para el pastor, para el peregrino, para el viajante... un lugar de reposo, de restablecimiento de las fuerzas desgastadas.

Dios es el que ha querido "acamparse" en el terru?o de todas nuestras intemperies, enviando a su propio Hijo como una tienda en la que poder entrar para cobijarnos de todos los descobijos pensables de nuestra vida. De este modo tan inauditoDios ha cambiado de direcci?n y domicilio vini?ndose a nuestro barrio, a nuestra casa. Pese a todos los nobles esfuerzos y a los agotadores intentos de hacer un mundo nuevo, constatamos nuestra incapacidad de dise?ar una tierra que sea por todos habitable, una tierra en la que las sombras de guerras, mentiras, corruptelas, tristezas,injusticias, muertes... no eclipsen el fulgor por el que sue?an los ojos de nuestro coraz?n.

Dios se ha hecho tienda, se ha acampado, nos ha dirigido su Palabra, nos ha manifestado su Gloria, nos ha regalado su Luz. Creer en la Encarnaci?n de Dios, celebrar su Natividad, es posibilitar desde nuestra realidad personal y comunitaria, que aquel acontecimiento sucedido hace dos mil a?os siga sucediendo, y nuestra vida cristiana pueda ser un grito o un susurro del milagro de Dios: que los exterminios que hacemos y subvencionamos, con todos nuestros desmanes y pecados de acci?n y de omisi?n no tienen la ?ltima palabra, porque ?sta corresponde a la de Dios que ha querido acamparse.

?Podr?n entrever nuestros contempor?neos, que efectivamente Dios no est? lejano en su cielo, que se ha acampado muy cerca de nosotros? ?Qu? gestos tendr?amos que ofrecer para testimoniar esta verdad, para que a trav?s de nuestro vivir cotidiano tejido de peque?os o grandes momentos, puedan las gentes experimentar en la historia cristiana que Dios es Amor, que es Ternura, que es Verdad, que es Luz, que es Paz? S?lo si nuestra vida sabe a esto, si sabe a lo que sabe la de Dios, si somos tierra abierta para que en nosotros y entre nosotros, ?l siga plantando su Tienda en medio de nuestras contiendas.


Publicado por verdenaranja @ 11:40  | Espiritualidad
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