Viernes, 14 de enero de 2011

ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, segundo del tiempo ordinario (Juan 1, 29-34), 16 de enero, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.

Evangelio del domingo: Un Cordero de mansedumbre y fortaleza

Retomamos el tiempo ordinario y volvemos a la trayectoria de Jes?s en su vida p?blica que a lo largo del a?o lit?rgico se nos propondr?. La primera escena tiene lugar a orillas del Jord?n, continuando lo que vimos el domingo pasado en el Bautismo de Jes?s. Juan, el precursor del Maestro, utiliza una expresi?n muy querida para cualquier hebreo religioso: ?Al ver Juan a Jes?s que ven?a hacia ?l, exclam?: este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo? (Jn 1,29).

?????????Los ojos del evangelista que relata este momento quedar?n prendados, como quien encuentra finalmente a Aqu?l que esperaba. De hecho, tanto Juan como Andr?s seguir?n a ese Cordero, y pregunt?ndole d?nde viv?a se quedar?an con ?l aquel d?a y para siempre. Era el encuentro que sigilar? todas sus b?squedas y ?que dar? cumplimiento a todas sus esperas. Por ello, con una extra?a anotaci?n cargada de fidelidad, anotar? muchos a?os despu?s cuando escriba su evan?gelio, que este encuentro tan decisivo sucedi? a las cuatro de la tarde (Jn 1,37-39). Como siempre sucede con todo verdadero amor, hace memoria emocionada del primer instante de una historia que permanece y que ha marcado el resto de la existencia.

?????????El Evangelio de Juan, desarrollar? este momento inicial a trav?s de los diferentes encuentros entre el Cordero Jes?s y las personas que se cruzar?n en su camino. Todos ellos recibir?n la liberaci?n de su des-gracia sea cual sea su nombre (oscuridad, sed, enfermedad, confusi?n... pecado), con tal que la confiesen, con tal que no la maquillen ni la disfracen, y reconozcan en Jes?s a quien trae la Gracia eficaz para todas sus des-gracias impotentes. Por esta raz?n, en aquel momento no estaban los que des?pu?s a lo largo del Evangelio de Juan van a aparecer como los difidentes de Jes?s, los prejuiciosos de sus signos y palabras, los enemigos de su vida.

?????????? Hay una llamada a reconocernos ante el Cordero que quita los pecados, que nos se?ala y nos denuncia los pecados de nuestra ?poca y los traspi?s de nuestra genera?ci?n: la mentira, la injusticia, el hedonismo en todas sus formas, el ego?smo disfrazado de cultura de bienestar, las corrupciones oficiales y oficiosas, la matanza de la belleza y de la vida... Y todo esto no para apabullarnos y hacernos pesimistas o reaccionarios, sino para se?alarnos y anunciarnos que hay otro modo de vivir y convivir, otra ma?nera de hacer un mundo habitable, otro camino para responder a nuestras preguntas de felicidad: el que nace del reconocimiento de este Cordero y de la adhesi?n a su vida y su palabra. Este es el Cordero, el que quita nuestros pecados. Por eso hay esperanza.


Publicado por verdenaranja @ 21:44  | Espiritualidad
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