S?bado, 15 de enero de 2011

Mensaje de monse?or Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes, para la Navidad 2010 (20 de diciembre de 2010). (AICA)

CELEBREMOS CON J?BILO EL NACIMIENTO DE JES?S, PORQUE CON ?L NACE LA VIDA????????

La noticia m?s extraordinaria y desconcertante de todos los tiempos es esta: ?el Verbo se hizo carne y habit? entre nosotros? (Jn 1,14). Es decir, la Palabra de Dios, esa ?palabra eterna se ha hecho peque?a, tan peque?a como para estar en un pesebre. Se ha hecho ni?o para que la Palabra est? a nuestro alcance. Ahora, la Palabra no s?lo se puede o?r, no s?lo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jes?s de Nazaret? (Verbum Domini, 12). Nace Jes?s, nace la vida: la tierra se ilumina desde el cielo ?esa patria de donde proviene la palabra? que con sus ?ngeles reacciona exultante exclamando ??Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres amados por ?l!? (Lc 2,14).

A partir de esa noticia, todo cambia radicalmente: el sentido y el valor de la existencia humana se entienden cabalmente s?lo desde Jes?s. Si quitamos a Jes?s de en medio, nos quedamos solos con nosotros mismos, en la oscuridad del universo individual y social. Y solos no podemos darnos la vida, ni producir esa luz que la ilumine y que le d? sentido. Pensemos en Vanessa, aquella ni?a de 3 a?os, atrapada en un pozo, hundida en la oscuridad, con recursos limitados e insuficientes para sobrevivir por s? misma. Su estado representa, por una parte, la impotencia de la condici?n humana para salvarse por s? misma; pero por otra, revela la maravillosa capacidad que tiene el ser humano de abrirse y escuchar la voz que le viene ?de lo alto?: esa voz familiar y salvadora que le va indicando con vigor y ternura los pasos que debe dar para salvarse, para tener vida en plenitud.

La que prest? o?do a la voz que le vino de lo alto, sigui? atenta a sus indicaciones y le entreg? todo su ser, fue Mar?a de Nazaret. La joven obediente a la Palabra de Dios, abierta a la vida, valiente para enfrentar las dificultades e incomprensiones del medio, acompa?ada por Jos?, el joven justo y bueno, abri? las ?puertas de la tierra? para que el Verbo se hiciera carne en ella y por medio de ella ?el cielo habitara? entre los hombres. Desde aquel momento, la alegr?a m?s honda que experimenta el ser humano es descubrir que la vida naciente es un don de Dios, que le pertenece a ?l y que ?l decide compartirla amorosamente con el hombre.

La vida naciente es siempre consecuencia de un acontecimiento relacional, nunca es un hecho meramente individual. Por eso, la responsabilidad de la vida humana en todas sus manifestaciones es una cuesti?n esencialmente interpersonal y social, y en ning?n caso puede dejarse librada s?lo al criterio individual. La luz de la fe acompa?a el argumento de la raz?n y la ilumina a?n m?s, cuando nos revela que Dios establece una alianza de amor con el hombre, que esa alianza llega a su plenitud en Jesucristo, en quien la vida humana alcanza su m?xima belleza y plenitud.

?Por eso, como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atenci?n en los ni?os por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad?, dijimos al proponer el a?o 2011 como el A?o de la Vida.

Celebremos con j?bilo el nacimiento de Jes?s, porque con ?l nace la vida. ?La noticia gozosa de este anuncio ?nos recuerda el ap?stol Juan? se nos ha dado para que nuestra alegr?a sea completa? (1Jn 1,4). (Verbum Domini, 123).?

Mons. Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes

Corrientes, 20 de diciembre de 2010.?


Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Hablan los obispos
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