S?bado, 15 de enero de 2011

Mensaje de monse?or Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora, para la Navidad 2010. (AICA)

ANUNCIAR A JES?S, ES NUESTRO GOZO??????????

En los sinsabores de la vida vamos llevando nuestra carga;
una alforja de penas y otra de trabajos; pero en medio,
la alegr?a de Dios que vamos gritando d?a y noche,
?como un preg?n.

Queridas comunidades de nuestra di?cesis de Lomas de Zamora, y hombres y mujeres de buena voluntad que residen en los municipios de Almirante Brown, Esteban Echeverr?a, Ezeiza, Lomas de Zamora, Presidente Per?n y San Vicente: deseo expresarles mi m?s cordial cercan?a.

Se acerca la navidad y todos pensamos un poco m?s en Dios y en el a?o que se termina. Tal vez nos quedaron proyectos, cosas por hacer, perdones que dar o pedir? Pero no nos quedemos s?lo en las cosas que no fueron, dejemos que nuestra fe, esa que nos inculcaron nuestros padres, abuelos y padrinos, brote junto a nuestro deseo religioso de acudir a Dios, para agradecerle, pedirle, hablarle, cuestionarle o simplemente estar con ?l, en silencio.

Silencio tambi?n hab?a aquella tarde en que un mensajero de Dios lleg? a la casa de la Virgen Mar?a. Contemplamos la presencia gozosa del ?ngel que recibe la misi?n de realizar el gran anuncio; nos rodea la alegr?a angelical de Gabriel, enviado a la tierra con la m?s grande y hermosa de las noticias: Concebir?s y dar?s a luz un hijo que ser? llamado Hijo de Dios.

El gozo y el consuelo, como el ni?o que viene y est? por nacer, es imparable porque nos permite dar a luz la alegr?a de Dios con nosotros, el gozo de haberlo encontrado y poder anunciarlo.

El mensaje del ?ngel se inicia con la exclamaci?n ?Al?grate, Mar?a! Es una invitaci?n al regocijo personal, pero que supera lo propio para hacerse de todos; es universal, es decir, el ni?o no ser? solamente tuyo, ser? de todos, porque as? lo dispone Dios; por eso, ?al?grate! Porque la alegr?a es para anunciarla, para compartirla.

Y hay fiesta en el cielo porque la alegr?a es incontenible, lo trasciende todo, lo puede todo, y lo facilita todo. Y los ?ngeles no pueden dejar de contagiar este gozo y anunciarlo a la tierra sombr?a, entristecida y que ya no espera nada, porque ha perdido el rumbo: Y lleg? el tiempo de Dios pa sal? de los mortales, como un pimpollo que sale floreci? el Divino Ni?o, y la Virgen con cari?o lo envolvi? con los pa?ales.

Alegr?a: de ?Dios con nosotros? y en medio de nosotros en la sonrisa tierna del Ni?o Dios que nos abre la puerta de su coraz?n, porque ?l es la puerta de la salvaci?n.

Como dice el poeta: Alegr?a que nos brota, vaya a saber de qu? vertiente escondida.

El Dios de la vida nos recrea en navidad, desde su debilidad e impotencia de reci?n nacido, y nos cuestiona ante la vida no nacida, ante el drama de adolescentes que no han recibido el cari?o, la escucha, la palabra a tiempo y la contenci?n que les haga valorar su propia vida y toda vida; ante un facilismo que propone s?lo la satisfacci?n particular, por encima de todo, a?n de la propia familia. Se hace cuesta arriba llevar el anuncio con gozo, cuando los adultos somos los que ?hacemos la nuestra? y encima creemos que distra?damente podemos mirar para otro lado y justificarnos.

La alegr?a mira de frente la vida y la muerte. Es fruto del Esp?ritu. Una paz en el fondo de toda inquietud; una seguridad en medio de toda duda.

Navidad tambi?n es dejarse sorprender por el Esp?ritu Santo, quien suscita en nosotros las buenas inclinaciones. Dej?moslo actuar, no le pongamos trabas, no lo entristezcamos (Ef 4, 30), permitamos que esas buenas inclinaciones triunfen sobre nuestra propias negatividades. Que esa parte enojada que exige amor, se deje amar por esa otra parte que dentro de nosotros es capaz de dar amor.

Los hombres somos unos seres tristes, insatisfechos y poco seguros. Hacemos ruidos para disimular la melancol?a y el miedo; al fin tristes, porque no somos buenos y hemos perdido el arte de ?vivir desde adentro?.

Mar?a y Jos? ante el ni?o, ?viven desde adentro?, en el pesebre han abierto su coraz?n a Dios, y Dios los mira ahora ?de m?s cerquita?, familiarmente. Pese a semejante regalo, para ellos las cosas no parecen ser m?s f?ciles, al contrario, deben pasar por la dura prueba de la soledad, la exclusi?n, la pobreza, la desocupaci?n, la lejan?a de sus parientes y amigos, la violencia de Herodes, el destierro... Y sin embargo, sacar?n lo mejor de ellos mismos desde su confianza en Dios, que no les simplifica todo, pero s? les da muestras de su amor, de su predilecci?n, de su compa??a en medio del desierto de las pruebas, saben que Dios siempre est? con ellos.

Los primeros cristianos viv?an alegres en medio de malos vientos: hablaban con Dios, con el Dios de la alegr?a y serv?an a Dios con alegr?a, como dice el salmo. Anunciar a Jes?s era su gozo.

En navidad queremos acercar nuestro coraz?n al pesebre, viendo al ni?ito Dios sonre?r y, como ?l, abrirnos a la alegr?a que nunca nos defrauda. Contamos con ?l, por eso, lo buscamos nosotros pero ?l nos encuentra, y se hace encontradizo.

?l es la ternura que nos llena de alegr?a y es la Palabra que nos colma, nos consuela, nos trae la Paz, y nos env?a, nos misiona.?

Por eso repetimos que ?anunciar a Jes?s es nuestro gozo!

?Feliz Navidad para todos!?

Mons. Jorge R. Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora?

Anzi A., ?D?nde est? Dios? Editorial Patria Grande, Buenos Aires 21986.
Anzi A., ?El Evangelio Criollo. Editorial Patria Grande, Buenos Aires 21980.
Anzi A., ?D?nde est? tu Dios?, op. cit.
Anzi A., ?D?nde est? tu Dios?, op. cit.
Anzi A., ?D?nde est? tu Dios?, op. cit.?


Publicado por verdenaranja @ 23:33  | Hablan los obispos
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