Domingo, 16 de enero de 2011

Mensaje de monse?or Domingo Salvador Castagna, arzobispo de Corrientes para la Navidad 2010. (AICA)

NAVIDAD 2010??????????????

Cuando la fe se apaga, los grandes acontecimientos religiosos se vuelven extra?os e incomprensibles. Quienes tenemos muchos a?os, hemos presenciado el deterioro y vaciamiento progresivo de la Navidad. Muchos de quienes la ?celebran?, al est?mulo de una tradici?n meramente folcl?rica, ignoran su verdadero sentido y no pueden explicar sus or?genes. En tiempos de un implacable enjuiciamiento a las tradiciones cristianas se encuentran muchos bautizados desprovistos de los contenidos necesarios de la fe que dicen profesar.? Es lo que se observa en la Europa moderna - que insiste en negar sus ra?ces cristianas ? y que se extiende, como una moda ideol?gicamente perniciosa, en nuestros pa?ses latinoamericanos. Ya no es la incongruente indiferencia de numerosos dirigentes pol?ticos y sociales, sino el ataque de la incredulidad ilustrada contra la fe simple del pueblo.

La Iglesia, garante de la fe, es desafiada a cambiar su metodolog?a evangelizadora hasta adecuarla a las exigencias de hombres y mujeres creyentes que se niegan a caer en la trampa moderna de la apostas?a. Lamentablemente el estilo comunicacional de muchos medios exhibe una jerarquizaci?n de las noticias que privilegia el esc?ndalo, y su prolongada exposici?n, frente a los grandes y numerosos testimonios de santidad de aut?nticos creyentes. Para restablecer la salud, a Dios gracias no definitivamente perdida, es preciso volver a los or?genes. Para ello se requiere una honestidad a toda prueba, en base a la humildad. Los ni?os mantienen esa disposici?n; se equiparan a ellos los pobres y humildes o ?los peque?os?, debidamente? identificados por Jes?s: ?Te doy gracias Padre porque estas cosas las has revelado a los peque?os???? Mientras se intenta eliminar los signos originales, hasta reducir la Natividad de Jes?s a una mera fiesta familiar, reaparece la ense?anza del Maestro: ?nicamente los ?humildes? podr?n recuperar el sentido de la celebraci?n tradicional. Y con el sentido, el hecho real de la Encarnaci?n del Hijo de Dios.

Es m?s sabio un ni?o absorto y orando ante una versi?n rudimentaria del Pesebre original que los promotores de una fabula tard?a que intenta reemplazarlo. En el ni?o est? el alma de la gente pobre, poseedora del Reino, que no entiende por qu? se empe?an en borrar la verdad del nacimiento del Ni?o Dios. La Iglesia tendr? que retomar las armas de la evangelizaci?n y salir al encuentro del relativismo agn?stico que pretende armar un mundo sin infancia inocente, ateizada desde la cuna y educada al margen de valores cristianos, con la complicidad de espect?culos infantiles que causan un verdadero vac?o del sentido religioso de la vida. En esta simple consideraci?n hubiera preferido eludir el actual estado de la celebraci?n navide?a. No es posible. Nos queda como ?nico recurso volvernos a la Palabra inalterable que escuchamos y celebramos en nuestros templos. Este mundo, que es nuestro? y nos duele en el alma, necesita un llamado de alerta, con poder suficiente para causar un saludable cambio de rumbo. No se lograr? depositando la confianza absoluta en el poder de la t?cnica y de la ciencia sino en la gracia de Cristo.

El Papa Benedicto XVI, con la clarividencia intelectual y espiritual que lo distingue acaba de decirnos: ?Al alba? del tercer milenio, no s?lo hay todav?a muchos pueblos que no han conocido la Buena Nueva, sino tambi?n muchos cristianos necesitados de que se les vuelva a anunciar persuasivamente la Palabra de Dios, de manera que puedan experimentar concretamente la fuerza del Evangelio. Tantos hermanos est?n bautizados, pero no suficientemente evangelizados?. (Verbum Domini N? 96) El espacio festivo que perdura, a veces como un cascar?n vac?o, nos ofrece la oportunidad de retomar el curso de la evangelizaci?n apost?lica. Gracias al Cielo, en Argentina 2010, a?n no est? prohibido hablar de la Navidad. Es el momento de confiar en el poder del aut?ntico acontecimiento. Basta recordarlo en silencio y volver a la actitud sabia de quienes no se averg?enzan de orar ante el Divino Ni?o, junto a su Madre y a Jos?. En estos t?rminos deseo a todos una ?MUY FELIZ NAVIDAD!??

Mons. Domingo Salvador Castagna, arzobispo em?rito de Corrientes?


Publicado por verdenaranja @ 17:56  | Hablan los obispos
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