Domingo, 16 de enero de 2011

Mensaje de monse?or Mario Luis Bautista Mauli?n, arzobispo de Paran? para la Navidad 2010. (AICA)

?FELIZ NAVIDAD!????????

La fiesta de la Navidad (y tambi?n la del A?o Nuevo) traen para muchos la renovaci?n de la alegr?a, de la esperanza y de la vida. Quienes creemos en Jes?s, Hijo del Dios Eterno, hecho hombre en el seno de su Madre, la Virgen Mar?a, reavivamos esa alegr?a porque sentimos que ?l ha venido y viene a salvarnos. Quienes no comparten esta fe, sienten tambi?n en estas fiestas las ansias, los anhelos y los deseos de paz, de esperanzas y de vida.

Estas fiestas nos llevan a la expectativa y la necesidad de cosas que interiormente a?oramos? como la paz, una vida mejor, una esperanza que sea m?s que un sue?o imposible: a?oramos todo esto porque, en distintos grados, nos falta.

Estas fiestas no pueden permitir salir un poco del ritmo concreto y vertiginoso de nuestra vida y poder mirar nuestra persona y nuestra convivencia familiar y social con ojos renovados, con ojos de amor y de paz.

El a?o que termina y que hemos recorrido juntos estuvo marcado por muchos acontecimientos de distintas dimensiones: unos, alegres, esperanzadores, otros tristes, penosos, desencontrados, desconcertantes.

Pienso que tenemos que mirar todo esto con serenidad y con seriedad: junto a lo positivo y valioso de mucho de lo vivido est?n tambi?n los acontecimientos penosos, tristes y lamentables. Tanto lo positivo como lo negativo nos afectan y nos tocan como personas individuales, como miembros de una familia, como miembros de nuestra sociedad.

La propia persona, la familia, la sociedad no son realidades ya hechas y constituidas. Mas bien las vamos construyendo (o deteriorando) seg?n como actuemos. Y alcanzan todo el ?mbito de nuestra realidad. Creo que de un modo particular abarcan el ?mbito de la vida, de la familia y de la convivencia social.

En todo el ?mbito de la VIDA, en especial de la vida humana, vemos aspiraciones, logros muy positivos, alentadores para promoverla, cuidarla, cultivarla. Pero tambi?n se advierten signos y s?ntomas negativos y alarmantes: descuido por la vida en muy diversas formas y grados con conductas que van desde el desinter?s por el otro hasta la perversi?n de destruir la vid. La droga, el alcoholismo, la violencia, la prostituci?n y el abuso hacia otros son realidades que parecen ir creciendo y aumentando. En todo esto siempre hay v?ctimas, con frecuencia, inocentes Y, algo m?s inquietante: diversas corrientes de pensamiento que buscan justificar todo esto.

En el ?mbito de la FAMILIA, junto con logros muy positivos, hay situaciones que la condicionan, perturban o degradan. Sin ?nimo de generalizar, se ve que la familia va perdiendo estabilidad y consistencia, la relaci?n entre esposos, padres e hijos se debilita y la familia, el ?mbito vital en el que los hombres nos formamos desde el nacimiento, va perdiendo? - por falta de amor y entrega generosa -? la s?lida unidad que la hace vigorosa.

En la CONVIVENCIA SOCIAL junto con los grandes esfuerzos por lograr una convivencia que se acerque a ser una verdadera amistad social, se notan situaciones de enfrentamientos, luchas, fragmentaciones y un avance de los interesas personales o sectoriales sobre el aut?ntico Bien Com?n que caracteriza a una sociedad justa.

Desde la perspectiva y el esp?ritu de la Navidad, tanto a creyentes como a no creyentes, se nos abren caminos de compromisos por la defensa y cultivo de la VIDA en todas sus formas, desde la misma concepci?n hasta su fin natural, particularmente para los m?s desprotegidos e indefensos.

Estamos llamados a consolidar nuestra FAMILIA por el ?nico camino que la hace consistente: el amor servicial y abnegado de cada uno hacia los dem?s miembros que la componen.

La CONVIVENCIA SOCIAL arm?nica, justa, solidaria no es s?lo una saludable aspiraci?n. Es, sobre todo, tarea de cada uno y de todos, para hacer de nuestra sociedad una patria de hermanos y amigos.

La Paz, anunciada a los pastores en el Bel?n cuando naci? Jes?s, es la Paz que desde lo m?s hondo del coraz?n y desde el Amor de Dios se nos propone para que vigoricemos nuestras personas, nuestras familias, nuestra sociedad. Haciendo as?, tendr? un contenido muy humano lo que expresamos en los saludos que mutuamente nos estamos dando: ?FELIZ NAVIDAD!?

Mons. Mario Luis Bautista Mauli?n, arzobispo de Paran?

Paran?, Navidad de 2010?


Publicado por verdenaranja @ 17:59  | Hablan los obispos
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