Lunes, 17 de enero de 2011

ZENIT? publica el mensaje navide?o que dirigi? a mediod?a Benedicto XVI desde el balc?n de la fachada de la Bas?lica de San Pedro del Vaticano antes de impartir la bendici?n "Urbi et Orbi".

"Verbum caro factum est" - "El Verbo se hizo carne" (Jn?1,14).

Queridos hermanos y hermanas que me escuch?is en Roma y en el mundo entero, os anuncio con gozo el mensaje de la Navidad: Dios se ha hecho hombre, ha venido a habitar entre nosotros. Dios no est? lejano: est? cerca, m?s a?n, es el "Emmanuel", el Dios-con-nosotros. No es un desconocido: tiene un rostro, el de Jes?s.

Es un mensaje siempre nuevo, siempre sorprendente, porque supera nuestras m?s audaces esperanzas. Especialmente porque no es s?lo un anuncio: es un acontecimiento, un suceso, que testigos fiables han visto, o?do y tocado en la persona de Jes?s de Nazaret. Al estar con ?l, observando lo que hace y escuchando sus palabras, han reconocido en Jes?s al Mes?as; y, vi?ndolo resucitado despu?s de haber sido crucificado, han tenido la certeza de que ?l, verdadero hombre, era al mismo tiempo verdadero Dios, el Hijo unig?nito venido del Padre, lleno de gracia y de verdad (cf.?Jn1,14).

"El Verbo se hizo carne". Ante esta revelaci?n, vuelve a surgir una vez m?s en nosotros la pregunta: ?C?mo es posible? El Verbo y la carne son realidades opuestas; ?c?mo puede convertirse la Palabra eterna y omnipotente en un hombre fr?gil y mortal? No hay m?s que una respuesta: el Amor. El que ama quiere compartir con el amado, quiere estar unido a ?l, y la Sagrada Escritura nos presenta precisamente la gran historia del amor de Dios por su pueblo, que culmina en Jesucristo.

En realidad, Dios no cambia: es fiel a s? mismo. El que ha creado el mundo es el mismo que ha llamado a Abraham y que ha revelado el propio Nombre a Mois?s: Yo soy el que soy... el Dios de Abraham, Isaac y Jacob... Dios misericordioso y piadoso, rico en amor y fidelidad (cf.?Ex?3,14-15; 34,6). Dios no cambia, desde siempre y por siempre es Amor. Es en s? mismo comuni?n, unidad en la Trinidad, y cada una de sus obras y palabras tienden a la comuni?n. La encarnaci?n es la cumbre de la creaci?n. Cuando, por la voluntad del Padre y la acci?n del Esp?ritu Santo, se form? en el regazo de Mar?a Jes?s, Hijo de Dios hecho hombre, la creaci?n alcanz? su cima. El principio ordenador del universo, el?Logos, comenz? a existir en el mundo, en un tiempo y en un lugar.

"El Verbo se hizo carne". La luz de esta verdad se manifiesta a quien la acoge con fe, porque es un misterio de amor. S?lo los que se abren al amor son cubiertos por la luz de la Navidad. As? fue en la noche de Bel?n, y as? tambi?n es hoy. La encarnaci?n del Hijo de Dios es un acontecimiento que ha ocurrido en la historia, pero que al mismo tiempo la supera. En la noche del mundo se enciende una nueva luz, que se deja ver por los ojos sencillos de la fe, del coraz?n manso y humilde de quien espera al Salvador. Si la verdad fuera s?lo una f?rmula matem?tica, en cierto sentido se impondr?a por s? misma. Pero si la Verdad es Amor, pide la fe, el 's?' de nuestro coraz?n?

Y, en efecto, ?qu? busca nuestro coraz?n si no una Verdad que sea Amor? La busca el ni?o, con sus preguntas tan desarmantes y estimulantes; la busca el joven, necesitado de encontrar el sentido profundo de la propia vida; la busca el hombre y la mujer en su madurez, para orientar y apoyar el compromiso en la familia y en el trabajo; la busca la persona anciana, para dar cumplimiento a la existencia terrenal.

"El Verbo se hizo carne". El anuncio de la Navidad es tambi?n luz para los pueblos, para el camino conjunto de la humanidad. El "Emmanuel", el Dios-con-nosotros, ha venido como Rey de justicia y de paz. Su Reino -lo sabemos- no es de este mundo, sin embargo, es m?s importante que todos los reinos de este mundo. Es como la levadura de la humanidad: si faltara, desaparecer?a la fuerza que lleva adelante el verdadero desarrollo, el impulso a colaborar por el bien com?n, al servicio desinteresado del pr?jimo, a la lucha pac?fica por la justicia. Creer en el Dios que ha querido compartir nuestra historia es un constante est?mulo a comprometerse en ella, incluso entre sus contradicciones. Es motivo de esperanza para todos aquellos cuya dignidad es ofendida y violada, porque Aquel que ha nacido en Bel?n ha venido a liberar al hombre de la ra?z de toda esclavitud.

Que la luz de la Navidad resplandezca de nuevo en aquella Tierra donde Jes?s ha nacido e inspire a israel?es y palestinos a buscar una convivencia justa y pac?fica. Que el anuncio consolador de la llegada del Emmanuel alivie el dolor y conforte en las pruebas a las queridas comunidades cristianas en Irak y en todo Oriente Medio, d?ndoles aliento y esperanza para el futuro, y animando a los responsables de las Naciones a una solidaridad efectiva para con ellas. Que se haga esto tambi?n en favor de los que todav?a sufren por las consecuencias del terremoto devastador y la reciente epidemia de c?lera en Hait?. Y que tampoco se olvide a los que en Colombia y en Venezuela, como tambi?n en Guatemala y Costa Rica, han sido afectados por recientes calamidades naturales.

Que el nacimiento del Salvador abra perspectivas de paz duradera y de aut?ntico progreso a las poblaciones de Somalia, de Darfur y Costa de Marfil; que promueva la estabilidad pol?tica y social en Madagascar; que lleve seguridad y respeto de los derechos humanos en Afganist?n y Pakist?n; que impulse el di?logo entre Nicaragua y Costa Rica; que favorezca la reconciliaci?n en la Pen?nsula coreana.

Que la celebraci?n del nacimiento del Redentor refuerce el esp?ritu de fe, paciencia y fortaleza en los fieles de la Iglesia en la China continental, para que no se desanimen por las limitaciones a su libertad de religi?n y conciencia y, perseverando en la fidelidad a Cristo y a su Iglesia, mantengan viva la llama de la esperanza. Que el amor del "Dios con nosotros" otorgue perseverancia a todas las comunidades cristianas que sufren discriminaci?n y persecuci?n, e inspire a los l?deres pol?ticos y religiosos a comprometerse por el pleno respeto de la libertad religiosa de todos.

Queridos hermanos y hermanas, "el Verbo se hizo carne", ha venido a habitar entre nosotros, es el Emmanuel, el Dios que se nos ha hecho cercano. Contemplemos juntos este gran misterio de amor, dej?monos iluminar el coraz?n por la luz que brilla en la gruta de Bel?n. ?Feliz Navidad a todos!


[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:48  | Habla el Papa
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