S?bado, 22 de enero de 2011

ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, tercero del tiempo ordinario (Mateo 4,12-23), 23 de enero, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.

?Evangelio del domingo: El otro sendero luminoso

La luz y la tiniebla pertenecen al universo religioso de tantos creyentes que cifran precisamente en la claridad o en la oscuridad su cercan?a o su lejan?a de Dios. En este sentido, el no haber puesto su esperanza, su seguridad y fortaleza en Yahv?h Dios, una vez m?s conducir?a a aquel pueblo a un callej?n sin salida aparente, donde las tinieblas eran el ambiente para masticar su tristeza e infelicidad. As? lo cuenta la primera lectura de Isa?as que el Evangelio citar?. Un pueblo confundido ante su propio error, esclavo de patrones que han puesto cepos en su libertad y cade?nas en sus corazones, un pueblo sacudido por el terror de la pesadilla que emprend?a... ese pueblo ver?a la luz de nuevo. Un verdadero desaf?o por parte de Dios a trav?s de su profeta: mi?rad vuestras ruinas, considerad vuestras penas, guardad vuestras l?grimas... y creed que llegar? un d?a en el que no habitareis m?s una tierra de sombras. Y podr?is experi?mentar que vuestro gozo aumenta, y crece la alegr?a, porque la vara del opresor y el yugo de su carga ser?n quebrantados (Is 9,3-4).

Jes?s es la Luz que ha brillado en la tiniebla, que no ha dejado de alumbrar a pesar de que ?sta la haya rechazado (Jn 1,5.9). Ha sido enviada no ya a la oscuridad de un pueblo deportado por su infidelidad, sino al coraz?n del mismo hombre, donde se libran todas las libertades y esclavitudes, donde se decide un destino feliz o trun?cado. Por eso el Evangelio narra la elecci?n de Jes?s a los disc?pulos. Gente corriente, sor?prendida en su faenar cotidiano, e invitada ante todo a un seguimiento, a una adhesi?n a la Persona de Jes?s. Escuchar?n su Palabra, convivir?n con ?l, y se har?n testigos de esa alegr?a.

En nuestro entorno, encontramos continuamente personas que sufren una honda oscuridad, con sufrimientos que casi ahogan el respiro de la esperanza. Y Jes?s sigue viniendo a todos nuestros exilios, al gran exilio de la infeli?cidad en tantas formas, para anunciarnos una Luz y una Alegr?a que nadie nos podr? quitar (Jn 16,22). Jes?s, con quien quiera seguirle, recorre nuestras tierras, nuestros hogares, nuestras vidas, para proclamar el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y las dolencias.

La historia culminada por Jes?s contin?a con nosotros... si lo dejamos todo y le seguimos. S?, somos llamados a pertenecer a la gente que nos rodea, desde la perte?nencia a Cristo, a abrazarles en su oscuridad y su tristeza para comunicarles algo que es m?s grande que nosotros, que no ha ideado nuestra mente ni han amasado nuestras manos: el don de la Luz de Dios, el regalo de la alegr?a que no finge, la certeza de la es?peranza que no defrauda.


Publicado por verdenaranja @ 14:53  | Espiritualidad
 | Enviar