Martes, 25 de enero de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto ofreci? el lunes 24 de Enero de 2011 a una delegaci?n de la Iglesia Unida Evang?lica Luterana alemana, presentes en Roma para la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos, a quienes recibi? hoy en el Palacio Apost?lico.

Obispo regional Friedrich,
Queridos amigos de Alemania

Os ofrezco una cordial bienvenida a todos vosotros, representantes de los dirigentes de la Iglesia Unida Evang?lica Luterana alemana, aqu? en el Palacio Apost?lico y me alegro por el hecho de que vosotros, como delegaci?n, hay?is venido a Roma tras conclusi?n de la semana de oraci?n por la unidad de los cristianos. Mostr?is, de esta manera, tambi?n que todo nuestro anhelo de unidad pueda cosechar frutos s?lo enraiz?ndose en la oraci?n com?n. En particular querr?a agradecerle a usted, querido obispo regional, por sus palabras que, con gran sinceridad expresan los esfuerzos comunes por una unidad m?s profunda entre todos los cristianos.

Mientras tanto, el di?logo oficial entre luteranos y cat?licos, as? est? escrito aqu?, puede mirar atr?s a m?s de cincuenta a?os de actividad intensa. Usted ha hablado de treinta a?os. Creo que hace treinta a?os, despu?s de la visita del Papa, comenzamos oficialmente pero de hecho, hac?a ya mucho tiempo que dialog?bamos. Yo mismo he sido miembro del Jaeger-St?hlin-Kreis, nacido justo despu?s de la guerra. Se puede por tanto hablar tanto de cincuenta como de de treinta a?os. A pesar de las diferencias teol?gicas que contin?an existiendo sobre cuestiones en parte fundamentales, ha crecido un ?juntos? entre nosotros que se convierte cada vez m?s en la base de una comuni?n vivida en la fe y en la espiritualidad entre luteranos y cat?licos. Todo lo ya conseguido refuerza nuestra fe en proseguir el di?logo, porque s?lo as? podemos permanecer juntos a lo largo de este camino que en definitiva es Jesucristo mismo.

Por tanto, el empe?o de la Iglesia Cat?lica en el ecumenismo, como ya afirm? mi venerado predecesor el Papa Juan Pablo II en su enc?clica ?Ut unum sint?, no es una mera estrategia de comunicaci?n en un mundo que cambia, sino que es un esfuerzo fundamental de la Iglesia a partir de la propia misi?n (cfr. Nm 28-32).

A algunos contempor?neos, la meta com?n de la unidad plena y visible de los cristianos hoy les parece estar de nuevo m?s lejos. Los interlocutores ecum?nicos aportan al di?logo ideas completamente distintas sobre la unidad de la Iglesia. Comparto la preocupaci?n de muchos cristianos por el hecho de que los frutos de la obra ecum?nica, sobre todo en relaci?n con la idea de Iglesia y de ministerio, no son suficientemente aceptados por los interlocutores ecum?nicos. Con todo, aunque surgen siempre nuevas dificultades, miramos con esperanza al futuro. Aunque las divisiones entre los cristianos son un obst?culo en el modelar plenamente la catolicidad en la realidad de la vida de la Iglesia, como ha sido prometido en Cristo y a trav?s de Cristo (cfr. Unitatis redintegratio,? n. 4), confiamos en que, bajo la gu?a del Esp?ritu Santo, el di?logo ecum?nico, como instrumento importante en la vida de la Iglesia, sirva para superar este conflicto.

?sto suceder?, en primer lugar, a trav?s del di?logo teol?gico, que debe contribuir a un entendimiento en las cuestiones planteadas, que son un obst?culo a lo largo del camino que lleva a la unidad visible y la celebraci?n com?n de la Eucarist?a como sacramento de la unidad entre los cristianos.

Me complace decir que, junto al di?logo luterano-cat?lico internacional sobre el tema ?Bautismo y la creciente comuni?n eclesial?, tambi?n en Alemania, desde 2009, una comisi?n bilateral de di?logo de la Conferencia Episcopal y de la Iglesia Evang?lica luterana alemana, ha retomado su actividad sobre el tema ?Dios y la dignidad del hombre?. Este ?mbito tem?tico comprende en particular los problemas surgidos recientemente en relaci?n a la tutela y la dignidad de la vida humana, as? como las cuestiones urgentes de la familia, el matrimonio, la sexualidad, que no pueden ser excluidas o marginadas para no poner en peligro el consenso ecum?nico conseguido hasta ahora.

Esperemos que en estos importantes temas relativos a la vida no surjan nuevas diferencias confesionales sino que, juntos, podamos ofrecer un testimonio al mundo y a los hombres de lo que el Se?or nos ha mostrado y nos muestra.

Hoy el di?logo ecum?nico no puede estar separado de la realidad y de la vida en la fe en nuestras iglesias sin reportarles un da?o. Por tanto dirijamos juntos nuestra mirada al a?o 2017, que nos recuerda la publicaci?n de las tesis de Mart?n Lutero sobre las indulgencias de hace 500 a?os. En esa ocasi?n cat?licos y luteranos tendr?n la oportunidad de celebrar en todo el mundo una conmemoraci?n ecum?nica com?n, de luchar a nivel mundial por las cuestiones fundamentales ? como usted ha dicho ? no bajo una forma de celebraci?n triunfalista, sino como una profesi?n com?n de nuestra fe en el Dios uno y trino, en la obediencia com?n a Nuestro Se?or y a su Palabra.

Debemos darle un lugar importante a la oraci?n en com?n y a la oraci?n interior dirigidas ambas a nuestro Se?or Jesucristo para el perd?n de los errores rec?procos y por la culpa relativa a las divisiones. De esta purificaci?n de la conciencia forma parte el intercambio rec?proco de la valoraci?n de los 1500 a?os previos a la Reforma y que por tanto son comunes a nosotros.

Por esto, deseamos implorar, juntos, de un modo constante, la ayuda de Dios y la asistencia del Esp?ritu Santo, con el fin de dar m?s pasos hacia la ansiada unidad y no quedarnos parados en los resultados ya obtenidos.

A lo largo de este camino nos anima tambi?n la semana de oraci?n por la unidad de los cristianos de este a?o. Nos recuerda el cap?tulo de los Hechos de los Ap?stoles: ?Todos se reun?an asiduamente para escuchar la ense?anza de los Ap?stoles y participar en la vida com?n, en la fracci?n del pan y en las oraciones? (Hch 2,42). En estos cuatro hechos y comportamientos, los primeros cristianos eran constantes y por tanto la comunidad crec?a con Cristo, de esto naci? este ?juntos? de los hombres en Cristo. Este testimonio extraordinario y visible para el mundo, de la unidad de la Iglesia primitiva podr?a ser tambi?n para nosotros, impulso y norma para nuestro camino ecum?nico com?n en el futuro.

Con la esperanza de que vuestra visita refuerce posteriormente la v?lida colaboraci?n entre luteranos y cat?licos en Alemania, imploro para todos vosotros la gracia de Dios y sus bendiciones abundantes.

[Traducci?n de la versi?n italiana del original alem?n por Carmen ?lvarez

?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana ? L'Osservatore Romano]


Publicado por verdenaranja @ 22:04  | Habla el Papa
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