Martes, 25 de enero de 2011

ZENIT? nos? ofrece el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que ha sido hecho p?blico?el lunes 24 de Enero de 2011?por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, con motivo de la fiesta de san Francisco de Sales, patr?n de los escritores y periodistas cat?licos.

Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital

Queridos hermanos y hermanas

Con ocasi?n de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fen?meno caracter?stico de nuestro tiempo: la propagaci?n de la comunicaci?n a trav?s de internet. Se extiende cada vez m?s la opini?n de que, as? como la revoluci?n industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformaci?n en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnolog?as no modifican s?lo el modo de comunicar, sino la comunicaci?n en s? misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformaci?n cultural. Junto a ese modo de difundir informaci?n y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, as? como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comuni?n.

Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexi?n sobre el sentido de la comunicaci?n en la era digital. Esto se ve m?s claramente a?n cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnolog?as de comunicaci?n deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabidur?a, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiraci?n m?s profunda del ser humano.

Transmitir informaci?n en el mundo digital significa cada vez m?s introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ?mbito de intercambios personales. Se relativiza la distinci?n entre el productor y el consumidor de informaci?n, y la comunicaci?n ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta din?mica ha contribuido a una renovada valoraci?n del acto de comunicar, considerado sobre todo como di?logo, intercambio, solidaridad y creaci?n de relaciones positivas. Por otro lado, todo ello tropieza con algunos l?mites t?picos de la comunicaci?n digital: una interacci?n parcial, la tendencia a comunicar s?lo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de s? mismos que suele llevar a la autocomplacencia.

De modo especial, los j?venes est?n viviendo este cambio en la comunicaci?n con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida. Cuanto m?s se participa en el espacio p?blico digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relaci?n interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no s?lo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino tambi?n sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresi?n de una b?squeda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposici?n al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer "amistades", implica el desaf?o de ser aut?nticos, fieles a s? mismos, sin ceder a la ilusi?n de construir artificialmente el propio "perfil" p?blico.

Las nuevas tecnolog?as permiten a las personas encontrarse m?s all? de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando as? un mundo nuevo de amistades potenciales. ?sta es una gran oportunidad, pero supone tambi?n prestar una mayor atenci?n y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ?Qui?n es mi "pr?jimo" en este nuevo mundo? ?Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ?Tenemos el peligro de caer en la dispersi?n, dado que nuestra atenci?n est? fragmentada y absorta en un mundo "diferente" al que vivimos? ?Dedicamos tiempo a reflexionar cr?ticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida.

Tambi?n en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona aut?ntica y reflexiva. Adem?s, las redes sociales muestran que uno est? siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a s? mismas, su visi?n del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia tambi?n en el mundo digital, caracterizado por una comunicaci?n franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a trav?s de los nuevos medios significa no s?lo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino tambi?n dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable expl?citamente de ?l. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresi?n, el cristiano est? llamado de nuevo a responder a quien le pida raz?n de su esperanza (cf.?1 P?3,15).

El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas l?gicas t?picas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la "popularidad" o la cantidad de atenci?n que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, m?s que intentar hacerla aceptable, quiz? desvirtu?ndola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracci?n de un momento.

La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, est? llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relaci?n con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisi?n de la fe.

Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red est? contribuyendo al desarrollo de nuevas y m?s complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensi?n com?n. Tambi?n en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aqu?l en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf.?Ef?1, 10). La proclamaci?n del Evangelio supone una forma de comunicaci?n respetuosa y discreta, que incita el coraz?n y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jes?s resucitado cuando se hizo compa?ero de camino de los disc?pulos de Ema?s (cf.?Lc?24, 13-35), a quienes mediante su cercan?a condujo gradualmente a la comprensi?n del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que ten?an en el coraz?n.

La Verdad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y aut?ntica a ese deseo humano de relaci?n, de comuni?n y de sentido, que se manifiesta tambi?n en la participaci?n masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus m?s profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportaci?n, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categor?as, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los dem?s. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida aut?nticas, dignas de ser vividas. Esta tensi?n espiritual t?picamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comuni?n, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez.

Invito sobre todo a los j?venes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la pr?xima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparaci?n debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnolog?as. Para quienes trabajan en la comunicaci?n, pido a Dios, por intercesi?n de su Patr?n, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendici?n Apost?lica.

Vaticano, 24 de enero 2011, fiesta de san Francisco de Sales.

BENEDICTUS PP. XVI

[?Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Habla el Papa
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