Lunes, 31 de enero de 2011

Carta Pastoral del obispo nivariense Don Bernardo ?lvarez Afonso con motivo de la celebraci?n?Jubilar de los quinientos a?os de la aprobaci?n pontificia de la Regla de las Monjas Concepcionistas, que tienen un convento en el pueblo de Garachico de la isla de Tenerife.

CONVENTO DE GARACHICO: ESPACIO Y TIEMPO DE GRACIA Y RECONCILIACI?N?

Queridos diocesanos:

Con motivo de la Celebraci?n Jubilar de los "Quinientos a?os de la aprobaci?n pontificia de la Regla de las? Monjas Concepcionistas", fundadas por Santa Beatriz de Silva, el Santo Padre Benedicto XVI ha concedido la gracia de la Indulgencia Plenaria. Entre el 8 de diciembre de 2010 y el 17 de septiembre de 2001, quienes visiten un lugar sagrado de dicha orden y realicen los actos indicados podr?n obtener la indulgencia.?

Una vez m?s, Dios Misericordioso nos ofrece, a su pueblo, un tiempo de gracia y reconciliaci?n. El Padre nos alienta en Cristo para que volvamos a El, obedeciendo m?s plenamente al Esp?ritu Santo y nos entreguemos al servicio de todos los hombres (cf. Pref. Plegaria de la Reconciliaci?n I)

Como ya sabemos, nuestra Di?cesis cuenta ?en el municipio de Garachico- con un Convento de Monjas Concepcionistas desde el a?o 1643. Aunque un incendio destruy? el edificio del monasterio en 1709, no desapareci? la comunidad. Las monjas, con grandes dificultades y no poca oposici?n, estuvieron durante 40 a?os en una casa cedida por el Marqu?s de la Quinta Roja. Finalmente se pudo reconstruir y habitar de nuevo el convento de la Concepci?n que hoy conocemos.

El actual monasterio se debe a la piedad del Obispo Guill?n quien, adem?s de poseer bienes por herencia familiar, ten?a una caridad inagotable. Viendo la situaci?n precaria en que viv?an las monjas, dio disposiciones para la construcci?n del convento y con sus bienes contribuy? a la realizaci?n de la obra. Levant?, desde los cimientos, el nuevo monasterio con una magn?fica iglesia, en la cual cuatro a?os despu?s, en 1749, coloc? el Sant?simo Sacramento. El traslado de las religiosas al nuevo monasterio se llev? a cabo, con toda solemnidad, el 7 de diciembre de 1749, cuya dedicaci?n se celebr? el 8 de diciembre. Durante la octava de Ntra. Se?ora de la Concepci?n, nueva Patrona del monasterio, se realizaron solemnes funciones, con la presencia de su nuevo e ilustre fundador. En recuerdo y agradecimiento se conserva en el presbiterio un cuadro con la figura del Obispo D. Juan Guill?n.

En la actualidad, forman la comunidad 14 monjas procedentes de distintos pueblos de la isla de Tenerife y una de Ciudad Real. Siguiendo el sentir del Concilio Vaticano II, el convento facilita la participaci?n de los laicos en la oraci?n lit?rgica de la comunidad y en la Eucarist?a, compartiendo los gozos y esperanzas de la humanidad. Tiene como servicio a la Iglesia una hospeder?a para las personas que quieran retirarse unos d?as a la reflexi?n y la oraci?n. Aparte de las labores propias de la casa, las monjas realizan trabajos de costura (mantos, t?nicas, etc. para las im?genes), tambi?n hacen escapularios y algo de reposter?a.

La celebraci?n de los ?Cinco Siglos de aprobaci?n de la Regla?, que regula la vida de las Monjas Concepcionistas, nos da la oportunidad de renovar nuestra gratitud a Dios por el don de este carisma. La Iglesia en todo el mundo y, nuestra Di?cesis, a lo largo de los 368 a?os, se ha beneficiado de la permanencia de las Concepcionistas en Garachico.

Invito a todos los diocesanos a unirnos a las monjas en esta Celebraci?n Jubilar, participando en los actos organizados, o visitando el convento en cualquier ocasi?n, y as? acogernos al don de la Indulgencia Plenaria concedida por el Papa, en los t?rminos y condiciones establecidos. De paso podremos conocer mejor el convento, a las propias monjas y su carisma, as? como expresar nuestra gratitud por el gran servicio que prestan a la misi?n de la Iglesia desde el silencio del claustro con su oraci?n y sacrificio.

Muy especialmente, les ruego que ?sta sea, tambi?n, una ocasi?n privilegiada para orar por las vocaciones a la vida consagrada y sacerdotal, particularmente para que el Se?or llame a muchas j?venes a consagrarse en la vida mon?stica bajo el carisma fundado por Santa Beatriz de Silva: las Monjas Concepcionistas Franciscanas.

La indulgencia Plenaria consiste en la reconciliaci?n o perd?n abundante y generoso, derramado sobre los que se convierten e imploran la remisi?n total de sus culpas y la restauraci?n de sus vidas y personas. Como nos ense?a la Iglesia, en el pecador reconciliado permanecen algunas consecuencias del pecado, que necesitan curaci?n y purificaci?n. En este ?mbito adquiere relevancia la indulgencia, que nos ayuda a cicatrizar definitivamente las heridas del pecado y nos libera de lo que llamamos ?pena temporal?. La purificaci?n de esta pena temporal nos abre a la comuni?n con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos. As? mismo, las indulgencias nos ense?an que cada uno de nosotros puede ayudar mucho a los otros, vivos y difuntos, para estar unidos al Padre.

Cualquier ?tiempo jubilar? que, con su autoridad, concede el Papa a los fieles, es un verdadero tiempo de gracia que Dios nos otorga, pues forma parte del ?poder de las llaves? que el Se?or concedi? a Pedro y sus sucesores: ?lo que ates en la tierra quedar? atado en los cielos, y lo que? desates en la tierra quedar? desatado en los cielos? (Mt. 16, 19). Por tanto, aqu? se cumple lo que nos promete el Se?or por boca de San Pablo: ?En el tiempo favorable te escuch? y en el d?a de salvaci?n te ayud?. Mirad ahora el momento favorable; mirad ahora el d?a de salvaci?n? (2Cor. 6,2).? Por tanto, haciendo m?as las palabras del propio San Pablo, les digo: ?como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ?reconciliaos con Dios! (2Cor. 5, 20).

Se nos ofrece, por tanto, un tiempo de renovaci?n y conversi?n, que implica necesariamente dos manifestaciones: arrepentimiento como consecuencia de haber tomado conciencia de nuestra condici?n de pecadores y un retorno a Dios. Tenemos que destruir los ?dolos que hemos puesto en lugar de Dios y darle el lugar que le corresponde en nuestro coraz?n. Para ello hemos de acercarnos a Jesucristo que es la palabra que nos salva, la mano que Dios tiende a los pecadores, el camino que nos conduce a la paz.

Todo tiempo jubilar es como una llamada prof?tica, un despertar la conciencia, una maduraci?n cristiana, un renovar las energ?as espirituales y morales de la Iglesia, y como consecuencia, la de cada uno de los fieles que aprovechan la ocasi?n. Para ello, es fundamental meditar con frecuencia y profundidad la Palabra de Dios, as? como renovar nuestra vivencia eucar?stica y penitencial, que son los sacramentos que han de alimentar y transformar nuestra vida de creyentes que debe, cada vez m?s, producir el fruto de las buenas obras. Tambi?n, hemos de mirar a la Madre de Dios, la Inmaculada Concepci?n, confiar m?s en Ella, conocerla mejor como modelo de vida cristiana e invocarla como Madre de nuestra reconciliaci?n: ?ruega por nosotros pecadores?.

Confiados en la gracia salvadora del Se?or Jes?s, deseamos que la Celebraci?n de los quinientos a?os de la Regla de las Monjas Concepcionistas sea un tiempo de gracia y salvaci?n, para ellas y para cuantos se unen a las celebraciones jubilares. Gracia y salvaci?n para quienes alcancen la Indulgencia Plenaria concedida por el Santo Padre. Que sea para todos un a?o de renovaci?n espiritual, de modo que se realice en cada uno la salvaci?n obrada por Cristo, que se entreg? por nosotros para rescatarnos de toda impiedad y nos ense?? a renunciar a la vida sin religi?n y a los deseos mundanos, llevando a partir de ahora una vida sobria, honrada y religiosa (cf. Tit. 2,11-14).

Deseando que sean muchos los que aprovechen ?sta efem?rides para acercarse m?s a Cristo y beber de El, que es la fuente de la salvaci?n, de todo coraz?n les bendice,

? Bernardo ?lvarez Afonso