Lunes, 31 de enero de 2011

ZENIT publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI?el domingo 16 de Enero de 2011 a mediod?a al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En este domingo se celebra la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que cada a?o nos invita a reflexionar sobre la experiencia de tantos hombres y mujeres, y de tantas familias, que dejan su propio pa?s en busca de mejores condiciones de vida.? Esta migraci?n a veces es voluntaria, otras veces, por desgracia, es forzada por guerras o persecuciones, y con frecuencia tiene lugar, como sabemos, en condiciones dram?ticas. Por este motivo, fue instituido hace sesenta a?os el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. En la fiesta de la Sagrada Familia, despu?s de Navidad, recordamos que tambi?n los padres de Jes?s tuvieron que huir? de la propia tierra y refugiarse en Egipto para salvar la vida de su ni?o: el Mes?as, el Hijo de Dios fue un refugiado. La Iglesia, desde siempre, viven en su interior la experiencia de la migraci?n. En ocasiones, por desgracia, los cristianos se ven obligados a dejar en medio del sufrimiento su tierra, empobreciendo as? a los pa?ses en los que han vivido sus antepasados. Por otro lado, los traslados voluntarios de los cristianos? por diferentes motivos de una ciudad a otra, de un pa?s al otro, de un continente al otro, son una ocasi?n para incrementar el dinamismo misionero de la Palabra de Dios y permiten que el testimonio de la fe circule a?n m?s en el Cuerpo m?stico de Cristo, atravesando los pueblos y las culturas, y alcanzando nuevas fronteras, nuevos ambientes.?

"Una sola familia humana": este es el tema del mensaje que he enviado con motivo de esta Jornada. Un tema que indica el fin, la meta del gran viaje de la humanidad a trav?s de los siglos: formar una sola familia, naturalmente con todas las diferencias que la enriquecen, pero sin barreras, reconoci?ndonos todos como hermanos. El Concilio Vaticano II dice: "Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el g?nero humano sobre la faz de la tierra" (declaraci?n Nostra aetate, 1). La Iglesia, sigue diciendo el Concilio, "es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la uni?n ?ntima con Dios y de la unidad de todo el g?nero humano" (constituci?n Lumen gentium, 1). Por este motivo, es fundamental que los cristianos, si bien est?n esparcidos por todo el mundo y, por tanto, tienen diferentes culturas y tradiciones, sean una sola cosa, como quiere el Se?or. Este es el objetivo de la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos, que tendr? lugar en los pr?ximos d?as, del 18 al 25 de enero. Este a?o se inspira en un pasaje de los Hechos de los Ap?stoles: "Unidos en la ense?anza de los ap?stoles, la comuni?n fraterna, la fracci?n del pan y la oraci?n" (Hechos 2,42). El octavario por la unidad de los cristianos es precedido, ma?ana, por la Jornada de di?logo judeocristiano: la concomitancia de las fechas es muy significativa, pues recuerda la importancia de las ra?ces comunes que unen a jud?os y cristianos.

Al dirigirnos a la Virgen Mar?a, con la oraci?n del ?ngelus, encomendamos a su protecci?n a todos los emigrantes y a quienes se comprometen en el trabajo pastoral entre ellos. Que Mar?a, Madre de la Iglesia, nos permita, adem?s, avanzar en el camino hacia la plena comuni?n de todos los disc?pulos de Cristo.

[Despu?s de rezar el ?ngelus, el papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, comenz? diciendo:]

Queridos hermanos y hermanas: como sab?is, el 1 de mayo pr?ximo, tendr? la alegr?a de proclamar beato al venerable papa Juan Pablo II, mi amado predecesor. La fecha escogida es muy significativa: de hecho, ser? el segundo domingo de Pascua, que ?l mismo dedic? a la Divina Misericordia, y en cuya vigilia concluy? su vida terrena. Quienes le conocieron, quienes le estimaron y amaron, se alegrar?n con la Iglesia por este acontecimiento. ?Estamos felices!

Deseo asegurar mi particular recuerdo en la oraci?n a las poblaciones de Australia, Brasil, Filipinas y Sri Lanka, recientemente golpeadas por devastadoras inundaciones. Que el Se?or acoja las almas de los difuntos, d? fuerza a los evacuados, y apoye el compromiso de quienes se est?n entregando para aliviar sufrimientos y dificultades.

[En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana, particularmente a los alumnos y profesores del Instituto de Villafranca de los Barros. Al comenzar esta Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos, invito a todos a pedir con constancia a Dios, para que siga santificando a todos sus hijos en la verdad de Cristo, crezcamos en el conocimiento de su Palabra y sirvamos a la edificaci?n de su Reino con humildad y amor. Que la maternal intercesi?n de la Sant?sima Virgen Mar?a, anime todos los corazones, para que se eliminen las barreras de separaci?n y, curados de toda divisi?n, demos un testimonio cre?ble del Evangelio de la Salvaci?n. Feliz domingo.

[En polaco, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas polacos: os saludo cordialmente a todos aqu?, en Roma, en Polonia y en todo el mundo. Comparto con vosotros la alegr?a por el anuncio de la beatificaci?n del Santo Padre Juan Pablo II, que tendr? lugar el 1 de mayo. Esta noticia era muy esperada por todos, en particular por vosotros, para quienes mi venerable predecesor fue gu?a en la fe, en la verdad, y en la libertad. Os deseo una profunda preparaci?n espiritual para este acontecimiento y a todos os bendigo de coraz?n.

[Traducci?n de Jes?s Colina
? Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:18  | Habla el Papa
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