Martes, 01 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI pronunci? el lunes 17 de Enero de 2011 al recibir en audiencia a los miembros del Pontificio Instituto Eclesi?stico Polaco de Roma, con ocasi?n del centenario de su fundaci?n.

[En polaco]

Se?ores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas,

Os acojo con gran alegr?a en el Palacio Apost?lico y os doy mi m?s cordial bienvenida. Le saludo a usted, monse?or rector, y a toda la comunidad del Pontificio Instituto Eclesi?stico Polaco, adem?s de a sus hu?spedes. Doy las gracias de modo particular al cardenal Zenon Grocholewski por las significativas palabras que me ha dirigido en nombre de todos los presentes.

[En italiano]

Lo que os ha tra?do aqu?, a encontraros con el Sucesor de Pedro y a ser confirmados en la fe y en vuestra pertenencia a la Iglesia, es una feliz circunstancia a vosotros justamente muy querida: el centenario de la fundaci?n de esta benem?rita instituci?n. Surgida por la iluminada y admirable iniciativa de san J?zef Sebastian Pelczar, entonces obispo de Przemyśl, inici? su historia ya durante el pontificado de san P?o X, al cual se present? el proyecto de fundaci?n. El 13 de mayo de 1909 el propio papa aprob? la petici?n de los obispos polacos y el 19 de marzo de 1910, con el decreto Religioso Polonae gentis, se erigi? el Hospicio Polaco. Fue solemnemente inaugurado el 13 de noviembre de 1910 por monse?or Sapieha, convertido a continuaci?n en cardenal arzobispo de Cracovia. El Instituto pudo gozar as?, en el transcurso de los a?os, de la solicitud y el afecto de los diversos pont?fices, entre los cuales recordamos, m?s cercanos a nosotros, al siervo de Dios Pablo VI y, naturalmente, al venerable Juan Pablo II, que lo visit? en 1980 y que subray? su gran significado para la Iglesia y para el pueblo polaco.

Celebrar el primer centenario de esta importante instituci?n constituye un recuerdo v?lido a la debida y reconociente memoria de aquellos que la comenzaron, con fe, con valor y con fatiga; una llamada, al mismo tiempo, a la responsabilidad de llevar adelante hoy sus fines originarios, adapt?ndolos oportunamente a las nuevas situaciones. Por encima de todo, hay que poner el compromiso de mantener viva el alma del Instituto: su alma religiosa y eclesial, que responde al providencial designio divino de ofrecer a los sacerdotes polacos un ambiente id?neo para el estudio y la fraternidad, durante su periodo de formaci?n en Roma.

De este Pontificio Instituto, que ha sido testigo de tantos acontecimientos significativos para la Iglesia en Polonia, ahora form?is parte vosotros, queridos sacerdotes estudiantes, que, llegados al coraz?n de la cristiandad, dese?is profundizar seriamente vuestra preparaci?n intelectual y espiritual, para hacer frente de la mejor forma a todas las tareas de responsabilidad que os vendr?n poco a poco confiadas por vuestros obispos para el servicio del Pueblo de Dios. Sent?os ?piedras vivas?, parte importante de esta historia que hoy requiere tambi?n vuestra respuesta personal e incisiva, ofreciendo vuestra contribuci?n generosa, como la ofreci?, durante el Concilio Vaticano II, el inolvidable Primado de Polonia, el cardenal Stefan Wyszyński, que precisamente en el Instituto Polaco tuvo la oportunidad de preparar la celebraci?n del Milenario del Bautismo de Polonia y el hist?rico Mensaje de reconciliaci?n que los obispos polacos dirigieron a los prelados alemanes, que conten?an las famosas palabras: ?Perdonamos y pedimos perd?n?.

La Iglesia necesita sacerdotes bien preparados, ricos de esa sabidur?a que se adquiere en la amistad con el Se?or Jes?s, acudiendo constantemente a la Mesa eucar?stica y a la fuente inagotable de su Evangelio. Que, de estas dos fuentes insustituibles, sep?is tomar el apoyo continuo y la inspiraci?n necesaria para vuestra vida y vuestro ministerio, para un sincero amor a la Verdad, que hoy est?is llamados a profundizar tambi?n a trav?s del estudio y la investigaci?n cient?fica y que podr?is un ma?ana compartir con muchos. La b?squeda de la Verdad, para vosotros que como sacerdotes viv?s esta peculiar experiencia romana, viene estimulada y enriquecida por la cercan?a a la Sede Apost?lica, a la que compete un servicio espec?fico y universal a la comuni?n cat?lica en la verdad y en la caridad. Permanecer ligados a Pedro, en el coraz?n de la Iglesia, significa reconocer, llenos de gratitud, que est?is dentro de una historia de salvaci?n plurisecular y fecunda, que por una gracia multiforme os ha llegado y en la cual sois llamados a participar activamente para que, como ?rbol exuberante, ofrezca siempre sus preciosos frutos. Que el amor y la devoci?n a la figura de Pedro os empuje siempre a servir generosamente a la comuni?n de toda la Iglesia cat?lica y de vuestras Iglesias particulares, para que, como una ?nica y gran familia , todos puedan aprender a reconocer en Jes?s, camino, verdad y vida, el rostro del Padre misericordioso, el cual quiere que ninguno de sus hijos se pierda.

Venerados y queridos hermanos, os conf?o a todos a la Virgen Mar?a, tan amada por el pueblo polaco, Invocadla siempre como Madre de vuestro sacerdocio, para que os acompa?e en el camino de la vida y atraiga sobre vuestro ministerio presente y futuro la abundancia de los dones del Esp?ritu Santo. Que Mar?a os ayude a perseverar con fidelidad gozosa en la gracia y en el compromiso de seguir a Jes?s y a nutrir constantemente una dedicaci?n fruct?fera a vuestro trabajo cotidiano y a aquellos que el Se?or pone a vuestro lado.

[En polaco]

Os imparto de coraz?n a todos vosotros, como tambi?n a vuestros familiares y a vuestros seres queridos, una especial Bendici?n Apost?lica. Sea alabado Jesucristo.

[Traducci?n del original en italiano por Inma ?lvarez
?Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:25  | Habla el Papa
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