Mi?rcoles, 02 de febrero de 2011

ZENIT nos ofrece el Mensaje final del VIII Congreso Internacional de la Pastoral para los Circenses y Feriantes, celebrado en Roma del 12 al 16 de diciembre de 2010, y que ha hecho p?blico hoy el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

VIII Congreso Internacional de la Pastoral para los Circenses y Feriantes
(Roma, 12 ? 16 diciembre 2010)?

DOCUMENTO FINAL

1. El evento

El VIII Congreso Internacional de la Pastoral para los Circenses y Feriantes se ha desarrollado en Roma, en la ?Casa La Salle? de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, del 12 al 16 de diciembre de 2010, bajo el tema ?Circos y parques de atracciones: ?catedrales? de fe y tradici?n, signos de esperanza en un mundo globalizado?. El evento, organizado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, ha contado con la participaci?n de su Presidente, Su Excia. Mons. Antonio Maria Vegli?, y la del Subsecretario del mismo Dicasterio, P. Gabriele Bentoglio. Ha reunido 70 delegados provenientes de 22 pa?ses, representando tres continentes: Am?rica (Estados Unidos, Brasil, Chile, Bolivia y Nicaragua), Asia (India) y Europa (Austria, B?lgica, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Ruman?a, Espa?a y Suiza). Estaban presentes obispos y presb?teros, religiosos y laicos, directores o coordinadores nacionales, secretarios o miembros del equipo para la pastoral de la movilidad humana de las Conferencias episcopales nacionales o sus correspondientes a nivel diocesano.

Entre los objetivos del Encuentro era prioritario el de hacer conocer mejor a las Iglesias locales la pastoral para los circenses y feriantes, con la finalidad de favorecer una mayor atenci?n ante las problem?ticas actuales que conciernen a las personas que se dedican al espect?culo itinerante. Se ha intentado, adem?s, considerar tal solicitud en el contexto m?s amplio de la pastoral ordinaria de la Iglesia, con la convicci?n de que en ella ?nadie es extranjero? porque ella ?no es extranjera para ning?n hombre?[1]. A tal fin se ha revelado singularmente fructuoso el an?lisis de la realidad socio-cultural y religiosa del mundo del espect?culo itinerante, de las condiciones de vida, de los problemas y de los desaf?os a los que se enfrenta.

Los trabajos fueron introducidos por Su Excia. Mons. Antonio Maria Vegli?, Presidente del Pontificio Consejo, con una intervenci?n sobre ?La Iglesia al servicio de los circenses y feriantes?. Siguieron breves discursos de saludo por parte del representante del Arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede, el Rvdo. Can. David Richardson, del Secretario General del Forum de las Organizaciones Cristianas para la Pastoral de Circos y Ferias, Don Bernard Van Welzenes SDB, y del Director de la Federaci?n Mundial del Circo y de la Asociaci?n Europea de Circos, Sr. Arie Oudenes. El Rvdo. P. Gabriele Bentoglio, Subsecretario del Dicasterio, ha posteriormente ilustrado la tem?tica de estudio.

El Encuentro se ha articulado en cuatro jornadas, durante las cuales intervinieron el Emmo. cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, que habl? sobre ?Arte y transmisi?n de la fe al servicio del crecimiento espiritual de los circenses y feriantes?; la Hna. Charlotte Hobelman, ex Coordinadora Nacional de la Pastoral para los Circenses y Feriantes en Estados Unidos de Am?rica, que se detuvo en ?Circos y parques de atracciones: catedrales de fe y de tradici?n?, y el Dr. Alessandro Serena, profesor de historia del espect?culo circense y de calle en la ?Universit? degli Studi? de Mil?n, que ofreci? una contribuci?n sobre ?Circos y parques de atracciones: signos de esperanza en un mundo globalizado?.

Gracias a las mesas redondas, a las reflexiones y a los testimonios de los participantes se conocieron mejor sus actividades laborales, las condiciones de vida, las dificultades y las expectativas para el futuro de mujeres y hombres que se dedican al espect?culo itinerante. Adem?s se trataron temas referidos a su dignidad y a sus derechos/deberes, la integraci?n, el racismo, la discriminaci?n, el di?logo y el bien com?n. Se compartieron experiencias concretas en el intento de ofrecer respuestas pastorales adecuadas a las diversas situaciones. Dada la importancia de la colaboraci?n en la atenci?n pastoral a los feriantes y circenses, se examinaron las formas de cooperaci?n entre el Pontificio Consejo y los organismos internacionales y nacionales que se dedican a dicho sector, y entre las Conferencias episcopales, las di?cesis y las parroquias territoriales que interact?an con personas del espect?culo itinerante.

Momento de especial importancia para los congresistas fue la participaci?n, el mi?rcoles 15 de diciembre, en la Audiencia general del Papa Benedicto XVI, en el Aula Pablo VI, donde, para la ocasi?n, se present? al Santo Padre una exhibici?n de equilibrismo a cargo de cuatro artistas italianos.

Los an?lisis, las profundizaciones y las propuestas han emergido a la luz del Magisterio de la Iglesia, de la Instrucci?n Erga migrantes caritas Christi (2004) y de los documentos finales de los precedentes Congresos de la pastoral para los Circenses y Feriantes[2].

En el transcurso del Congreso se evidenciaron algunas necesidades, propuestas y recomendaciones de singular importancia para hacer la atenci?n pastoral de los circenses y feriantes m?s incisiva y eficaz. Por ello, el Pontificio Consejo y los congresistas conf?an las presentes consideraciones a todos aquellos que se prodigan en favor de las personas del espect?culo itinerante, con la esperanza de que las acojan especialmente los ordinarios diocesanos, los sacerdotes y los religiosos de las comunidades parroquiales, los agentes pastorales y todos los laicos comprometidos, con el deseo de que sepan sacar provecho a favor de un nuevo impulso misionero entre los feriantes y circenses.

2. Consideraciones generales

1)????? El mandato de Jes?s, ?Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creaci?n? (Mc 16,15), mueve a la Iglesia hacia el mundo de los feriantes y de los circenses para proclamarles tambi?n a ellos, seg?n las circunstancias, una ?primera? o una ?nueva? evangelizaci?n y para seguir ofreciendo el anuncio evang?lico a cuantos ya lo han recibido. Por tanto, es necesaria la creatividad pastoral, alimentada de la ?imaginaci?n de la caridad?[3], de modo que se garantice la continuidad de la transmisi?n del ?dep?sito de la fe? (2Tm 1,12.14), en fidelidad a la Tradici?n y al Magisterio de la Iglesia.

2)????? El mundo de los circos y parques de atracciones refleja una sociedad y una cultura muy amplia. Caracterizado por constantes desplazamientos y dirigido a crear ocasiones de fiesta y diversi?n, est? sujeto a una constante movilidad. Su configuraci?n es compleja, no constituye una realidad homog?nea y los grupos itinerantes son identificados en base a la actividad profesional, que se concreta en los circos grandes, en los peque?os y familiares, en los parques de diversi?n temporales y fijos, en los carruseles y similares, con variados componentes ?tnicos, sociales y religiosos.

3)????? Tradicionalmente, el espect?culo itinerante est? vinculado a las fiestas locales, a las peri?dicas ocasiones festivas y a las celebraciones religiosas, especialmente las de devoci?n popular, desempe?ando normalmente una importante funci?n social y educativa.

4)????? La evangelizaci?n de la gente del espect?culo itinerante, entendida en su acepci?n m?s amplia de anuncio de la Palabra de Dios, acompa?ada de la administraci?n de los sacramentos y del testimonio, constituye el objetivo prioritario de la pastoral espec?fica para los circenses y feriantes. La acci?n evangelizadora exige un fuerte compromiso espiritual y el secreto de su ?xito, en el mundo circense y feriante, est? en parte en la cualificada formaci?n de los agentes pastorales, en su generosidad y dedicaci?n al servicio, pero tambi?n en la apertura, en la disponibilidad y en la plena implicaci?n de los mismos circenses y feriantes, como protagonistas y no s?lo como destinatarios de la acci?n pastoral.

5)????? La vida cristiana se alimenta de la escucha de la Palabra de Dios y de la Eucarist?a. Para muchos circenses y feriantes la Biblia constituye el fundamento de la fe y la custodian en sus viviendas m?viles. La Sagrada Escritura, de hecho, para ser le?da y transmitida cuenta sobre todo con las madres en la familia y, adem?s, con la disponibilidad de catequistas. Esta ?ltima es una de las ?reas de mayor preocupaci?n, ya que es una tarea que no es f?cil, el material did?ctico es escaso y, sobre todo, faltan personas que se dediquen a la catequesis de feriantes y circenses.

6)????? Mientras que la parroquia, con sus estructuras pastorales, sale al encuentro de las necesidades de la poblaci?n cristiana que vive en su territorio, ayud?ndola a reconocerse en la comunidad local, para la gente de la feria y, sobre todo, para la del circo es pr?cticamente imposible pertenecer a una comunidad eclesial tradicional. Las condiciones de vida, los compromisos de trabajo y la ubicaci?n log?stica en las periferias urbanas no favorecen frecuentemente ni la participaci?n en la vida de la comunidad cristiana local ni la pr?ctica y la consolidaci?n de la fe. A eso hay que a?adir el hecho de que todo el n?cleo familiar est? absorbido por la fatiga de los preparativos y de la realizaci?n de los espect?culos, especialmente en los d?as festivos y en los que inmediatamente los preceden. Esto hace problem?tico y, a menudo, hasta imposible asistir a la parroquia local y a?n menos tener un sentido de pertenencia. Con frecuencia su fe, transmitida por los familiares, encuentra apoyo en sacerdotes y laicos amigos, capaces de entender sus valores y disponibles a la acogida, a la escucha y al respeto.

7)????? El rol de la familia asume una importancia cada vez mayor, especialmente el papel de la mujer en la educaci?n escolar, moral y religiosa de los adolescentes y de los j?venes.

8)????? En la sociedad moderna, la indiferencia religiosa y la relajaci?n moral causan, sobre todo entre los j?venes, la alteraci?n de la jerarqu?a de valores, provocando tambi?n la p?rdida del sentido de la vida. El fen?meno de la globalizaci?n, adem?s, con el influjo de sofisticados sistemas de comunicaci?n, la proliferaci?n de nuevos movimientos religiosos y la difusi?n del pluralismo cultural y religioso, ponen tambi?n en dificultad la fe de los feriantes y circenses. Si bien el fen?meno afecta a toda la sociedad, en el mundo de la feria y de los circos se mantienen todav?a, aunque con dificultad, el valor de la familia, el amor por los ancianos y la solidaridad. A?n existe un fuerte sentido de religiosidad. Aunque los circenses y feriantes se declaran poco practicantes, raramente renuncian a celebrar el Bautismo y la Primera Comuni?n, si bien tienen cierta dificultad para acercarse a los sacramentos de la Eucarist?a y de la Confesi?n. En todo ello es grande la responsabilidad de la Iglesia: por una parte, renueva su deseo de comprometerse en la pastoral para los feriantes y circenses, mientras que por otra reconoce con disgusto que a menudo ha abandonado este mundo a su suerte.

9)????? El arte de los feriantes y las habilidades profesionales de los circenses pueden convertirse en canales de transmisi?n del Evangelio y de testimonio de la belleza y de la bondad de Dios. Al tiempo que acompa?a a las personas del espect?culo itinerante, la Iglesia admira y aprecia las cualidades peculiares, como el amor a la familia, el sentido de la amistad, el coraje, la generosidad, la entrega al trabajo y el compromiso constante incluso en la fatiga. La presencia en la Iglesia de circenses y feriantes es con frecuencia testimonio de esperanza humana y cristiana.

10)? En esta sociedad de cambios r?pidos y radicales, tambi?n entre los feriantes y circenses emergen las inquietudes de las relaciones intergeneracionales y las incertidumbres del trabajo profesional, dudas y ansias espirituales y, en particular, los obst?culos a la educaci?n y a la formaci?n integral de los j?venes, por lo que los padres est?n siempre en b?squeda de nuevas formas de di?logo con los hijos y, juntos, vivir la comuni?n eclesial, sirvi?ndose del aporte indispensable de los capellanes y de los agentes pastorales. Uno de los principales problemas es el de la escolarizaci?n. De hecho, son muchas las dificultades causadas por el vivir viajando, y los muchachos son continuamente obligados a cambiar de centro educativo, recibiendo una formaci?n muy limitada y fragmentada.

11)? En algunos pa?ses, los circos tradicionales deben hacer frente a las pol?ticas de las administraciones p?blicas que se oponen a la utilizaci?n de animales en el espect?culo, algo que sin embargo es muy apreciado por el p?blico. Los n?meros con animales son t?picos del circo cl?sico, donde la exhibici?n art?stica demuestra que el hombre puede establecer relaciones de entendimiento y de colaboraci?n con los animales, gracias a un adestramiento respetuoso y positivo. Para asegurar la continuidad de esta forma de arte, los propietarios de los circos controlan para que se dispense un trato adecuado a los animales, buscando su bienestar.

3. Recomendaciones

Todo ello ha llevado a los congresistas a formular las siguientes recomendaciones.

Los ordinarios diocesanos, los p?rrocos, los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost?lica, en cuanto a cada uno compete, esfu?rcense por garantizar a las comunidades creyentes del espect?culo itinerante mayores oportunidades de recibir a Jesucristo en el sacramento de la Eucarist?a, facilitando el acceso a la celebraci?n de la Santa Misa y, m?s en general, la participaci?n en todos los sacramentos. Al mismo tiempo, los agentes pastorales ofrezcan su ayuda a los feriantes y circenses en el encuentro con la Palabra de Dios y en el camino espiritual, haciendo de puente con las Iglesias locales y, a veces, convirti?ndose casi en una ?parroquia itinerante?.

Las comunidades diocesanas y las parroquiales apoyen el trabajo de los agentes pastorales, favoreciendo una mentalidad de apertura y una cultura de acogida ante los circenses y feriantes. Los obispos, los p?rrocos y sus colaboradores no dejen de visitar los circos y las ferias que se detienen en sus territorios, de forma que se creen ocasiones de conocimiento rec?proco y de comuni?n, tambi?n mediante la celebraci?n de la Misa y la administraci?n de los sacramentos.

Las capellan?as que ya est?n bien constituidas refuercen sus contactos para hacer una verdadera red eclesial, capaz de garantizar oportunos itinerarios de catequesis especialmente a los adolescentes y a los j?venes, teniendo en cuenta el contexto espec?fico de su vida itinerante y el tipo de trabajo que continuamente los enfrenta al juicio del p?blico.

El Promotor episcopal, seg?n las modalidades propias de cada Conferencia episcopal, se empe?en de modo que toda actividad tienda a hacer responsables de su camino de fe a los circenses y feriantes, anim?ndolos a pasar de objeto a sujeto de la pastoral de la Iglesia.

Teniendo en cuenta el car?cter espec?fico de la pastoral del espect?culo itinerante, las Conferencias episcopales de aquellos pa?ses en los que est?n presentes grupos circenses y feriantes sean sol?citos a la hora de sensibilizar las comunidades cristianas del territorio y, a ser posible, donde a?n no exista, nombren un delegado espec?fico y/o un n?cleo de agentes pastorales, en conexi?n con la Comisi?n de pastoral de la movilidad humana. Su tarea ser? la de coordinar la acci?n pastoral espec?fica, de acuerdo con el p?rroco del lugar.

Las Conferencias episcopales y las instituciones acad?micas, de acuerdo con sus competencias y seg?n las respectivas capacidades, promuevan sesiones peri?dicas de formaci?n para los agentes pastorales, tanto religiosos como laicos, confiando al Pontificio Consejo la competencia de aprobar los contenidos y garantizar la validez a efectos de cualquier forma de reconocimiento, eclesi?stico o civil.

Los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost?lica, seg?n la diversidad de carismas y de las misiones que tienen confiadas, no dejen de tomar en consideraci?n esta particular forma de apostolado en la formaci?n de sus candidatos, incluso orientando algunos hacia tal misi?n.

Las personas del circo y de la feria sean sensibilizadas y estimulados a buscar y, si es posible, reforzar el enganche con la comunidad eclesial que vive en el territorio en el que temporalmente se asientan, en una din?mica mutua de dar y recibir, aprovechando los momentos en los que los compromisos laborales son menos apremiantes.

Tambi?n se recomienda que los adultos del grupo familiar, sobre todo las madres, est?n preparados para suplir la ausencia del catequista o bien a integrar y dar continuidad a la ense?anza de la catequesis con su contribuci?n. Por tanto, ser? necesario que las viviendas m?viles est?n dotadas de subsidios did?cticos y de audiovisuales para la catequesis, a ser posible redactados espec?ficamente para este grupo de fieles, sirvi?ndose tambi?n de las modernas tecnolog?as, que permiten mantener los contactos mediante v?a telem?tica y de interactuar con la ayuda de sitios adecuadas.

Como para cada cristiano, tambi?n para los feriantes y circenses la dimensi?n pastoral debe extenderse m?s all? del ?mbito de la primera evangelizaci?n y de la catequesis. ?sta debe incluir tambi?n la vida sacramental, la liturgia y la experiencia de oraci?n, personal y comunitaria. A la catequesis y al culto se une adem?s el testimonio de la caridad, que es el rostro cristiano de la solidaridad y de la cohesi?n, elementos muy arraigados entre las personas del espect?culo itinerante.

Con motivo de nuevos desaf?os y dificultades, los circos y parques de atracciones deben continuamente evolucionar para garantizarse la seguridad y la tutela que son necesarias para defender sus ?intereses?, en un mundo en continua transformaci?n. Con tal fin, el Congreso recomienda la sinergia entre los Estados, los organismos internacionales y las Iglesias locales, para ofrecer la ayuda necesaria para preservar la identidad circense y feriante. Tambi?n el Pontificio Consejo puede desarrollar en ello un precioso trabajo de sensibilizaci?n, de control y de verificaci?n.

Las instituciones p?blicas, en sinergia con las comunidades eclesiales y los organismos sensibles a las exigencias de los circenses y feriantes, desarrollen iniciativas a favor de la educaci?n escolar de los itinerantes. Existen ya formas de acompa?amiento escolar y ?escuelas del circo? en algunos pa?ses, con proyectos interesantes, pero se trata de casos aislados, mientras que en muchas naciones los muchachos se encuentran en dificultad. La situaci?n es mejor donde existen maestros o mediadores familiares escolares, que con frecuencia integran su ense?anza con la parte religiosa.

Ya que se hace cada vez m?s incisiva la presencia de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos alternativos, el Congreso recomienda que se contrarreste el proselitismo religioso mediante el di?logo ecum?nico e interreligioso, por una parte, y se refuerce la identidad cristiana y la adhesi?n a Jesucristo, por otra. Sobre todo las comunidades eclesiales se sientan llamadas a ofrecer acogida y calor humano, dando importancia a gestos y devociones populares amadas por las personas del espect?culo itinerante, ofreciendo atenci?n y sentido a lo que ya existe.

Los congresistas reconocen la importancia, en el ?mbito del ecumenismo, del ?Forum de las organizaciones cristianas? para la animaci?n pastoral de los circenses y feriantes. Dicho organismo sea animado a reforzar su misi?n, extendiendo su acci?n a las ?reas en las que todav?a no est? activo.

Considerando que s?lo en algunos pa?ses existen normativas para regularizar la situaci?n jur?dica de los circenses y feriantes, los Estados y los gobiernos sean animados a tutelar los derechos de las personas del espect?culo itinerante, con el fin de considerarlas a todos los efectos parte integrante de la sociedad.

Las administraciones p?blicas y las autoridades locales reconozcan el valor socio-cultural del espect?culo itinerante y contrarresten cualquier eventual forma de marginaci?n y de prejuicio.

Es necesario, finalmente, alguna forma de reconocimiento de la profesionalidad, por parte de las instituciones p?blicas, para los artistas j?venes y las personas del parque de atracciones.

--------------------------------

[1] Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 1996, n. 5.
[2] Dichos Encuentros han tenido lugar, respectivamente, en 1975 (Par?s), 1976 (Roma), 1979 (Berl?n), 1980 (Ciudad del Vaticano), 1985 (Ciudad del Vaticano), 1993 (Roma) y 2004 (Roma).
[3] Juan Pablo II, Novo millennio ineunte, n. 50.


 | Enviar