Lunes, 07 de febrero de 2011

ZENIT? publica la reflexi?n que ha escrito monse?or Jos? Ignacio Munilla, obispo de San Sebasti?n, con el t?tulo

A estas alturas ya nadie duda de que el cine no es, ni puede serlo, un arte as?ptico en lo que se refiere a los valores o contravalores que transmite. La proliferaci?n de pel?culas de marcado acento anticat?lico ha sido muy notoria en los ?ltimos a?os, pero gracias a Dios, cada vez son m?s los que, poniendo en pr?ctica el conocido refr?n "m?s vale encender una luz que maldecir las tinieblas", tienen la osad?a de realizar un cine de marcada inspiraci?n cristiana. Se trata de producciones generalmente modestas en su presupuesto, pero que tienen el acierto de trasladar a la pantalla, con notable ?xito, testimonios reales y concretos, que contrastan con la abundancia de leyendas negras difundidas en la filmograf?a sobre la vida e historia de la Iglesia.

Pues bien, entre la amplia oferta que la cartelera cinematogr?fica nos ofrece en estos d?as, podemos disfrutar de la producci?n francesa "De dioses y hombres" del director Xavier Beauvois. En ella se narra lo acontecido en el monasterio cisterciense del Monte Atlas (Argelia) a mediados de 1996, cuando siete monjes fueron secuestrados y finalmente decapitados por la facci?n radical del GIA (Grupo Isl?mico Armado). El gui?n de esta pel?cula recoge con fidelidad la buena armon?a de estos monjes cristianos con los pobladores musulmanes de aquella regi?n, al mismo tiempo que la irrupci?n repentina del fundamentalismo isl?mico, que cambia por completo el escenario de pac?fica convivencia. Lejos de ser una pel?cula que tome pie del fundamentalismo para satanizar al conjunto del Islam, refleja de forma sobresaliente el ideal del di?logo interreligioso propugnado por la Iglesia en el Concilio Vaticano II.

Este filme alcanza especial relevancia y actualidad, por el hecho de que su llegada a Espa?a ha coincidido con un momento de notable recrudecimiento de la persecuci?n y el exterminio de las minor?as cristianas de tradici?n milenaria, en pa?ses de mayor?a musulmana e hind?. El destino de estos cristianos, tanto en Oriente Medio como en Oriente, se torna cada vez m?s dram?tico e incierto, a ra?z de la confluencia de tres circunstancias: el resurgimiento de los fundamentalismos, el error y fracaso de la guerra de Irak, y el olvido de las ra?ces cristianas en Occidente. Los cristianos ?rabes se encuentran en medio de un peligroso "sandwich": sospechosos de complicidad con Estados Unidos, por el mero hecho de ser cristianos; y al mismo tiempo ignorados por un Occidente laicista que se averg?enza de sus ra?ces.

Recientemente, el soci?logo Massimo Introvigne denunciaba que el fundamentalismo isl?mico y el laicismo, son dos caras de la misma moneda. Sin pretender comparar lo que ocurre en Oriente y en Occidente, es un hecho que la libertad religiosa no es respetada ni por unos ni por otros. En el fondo se trata de un desequilibrio entre fe y raz?n: El laicismo de Occidente difunde un racionalismo antirreligioso, mientras que los fundamentalismos de Oriente impulsan una religiosidad irracional. En Occidente existe una dictadura del relativismo, mientras que desde Oriente emergen los fanatismos intolerantes.

El desarrollo de los acontecimientos est? demostrando que, en nuestros d?as, el di?logo interreligioso entre una cultura cristiana y otra musulmana o hind? es perfectamente viable. El verdadero choque de trenes se produce en el encuentro del laicismo, por un lado, y el fundamentalismo, por el otro, que se retroalimentan, hasta el exterminio. Lo malo es que, como dice el refr?n, "cuando dos elefantes pelean, sufre la hierba". Y en este caso, los principales perjudicados de esta situaci?n est?n siendo las minor?as cristianas en pa?ses de mayor?a musulmana e hind?. Tanto en Occidente como en Oriente, el antisemitismo del siglo XX est? siendo sustituido en el siglo XXI por un modo de cristianofobia.

El Papa Benedicto XVI dirigi? un mensaje al mundo el primer d?a de este a?o, Jornada de la Paz, con el t?tulo de "La Libertad religiosa, camino par la paz", en el que recordaba aquellas palabras del Concilio Vaticano II: "La libertad religiosa es condici?n para la b?squeda de la verdad. La verdad no se impone con la violencia sino por la fuerza de la misma verdad" (Dignitatis Humanae 1).

Como conclusi?n y ejemplo pr?ctico, es emocionante escuchar en la escena final de esta bella pel?cula "De dioses y hombres", el testamento que el superior de aquella abad?a cisterciense dejaba escrito antes de su martirio:

?He vivido lo suficiente como para saberme c?mplice del mal que parece prevalecer en el mundo; incluso del que podr?a golpearme ciegamente. (...) Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los habitantes de este pa?s trat?ndolos globalmente. Conozco tambi?n las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo (...) Mi muerte, evidentemente, parecer? dar la raz?n a los que me han tratado de ingenuo o de idealista. Pero estos deben saber que, por fin, ser? liberado de mi m?s punzante curiosidad, y que podr?, si Dios as? lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre, para contemplar con ?l a sus hijos del Islam, tal como ?l los ve. En este "gracias" en el que est? dicho todo sobre mi vida, os incluyo, por supuesto, a amigos de ayer y de hoy... Y a ti tambi?n, "amigo del ?ltimo instante", que no habr?s sabido lo que hac?as. ?S?!, para ti tambi?n quiero este "gracias" y este "a-Dios", en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el para?so, si as? lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y m?o. Am?n. ?Inshal?!?.


Publicado por verdenaranja @ 21:35  | Hablan los obispos
 | Enviar